Aquella carta sin remitente estaba escrita para ella. Sólo alguien que
la conocía podía haberla escrito. Alguien que la conocía muy bien.
Estuvo días investigando para averiguar si algún vecino del barrio había
visto a alguna persona extraña mientras la dejaba en el suelo, en
frente de la puerta de su casa.
Pero nadie había visto nada.
Desde ese momento ya no volvió a dormir tranquila.
Cada vez que abría la puerta por la mañana, se encontraba un gladiolo amarillo dentro de un jarrón negro delante de sus pies.
Y como desde hacía tres meses ya, nadie había visto a nadie.
Vio el gladiolo, lo cogió dándole una patada al jarrón volvió adentro y
lo metió en la basura, no sin antes observar de refilón la cara de
asombro de su vecina.
Subió a coger la carta como cada día.
Intentaba descubrir algo que no hubiera visto antes. Una segunda
intención, un trazo reconocible o una huella vista al trasluz... Sentía
que se estaba volviendo loca.
Fue directa a cogerla debajo de su almohada. Pero no estaba.
Estaba segura de haberla dejado allí la noche anterior.
Entonces volvió sobre sus pasos y fue directa al cubo de la basura.
Sólo los restos del pescado de anoche. Sudor frío. Después se puso
delante de la puerta, sujetó la manilla y la abrió rápidamente buscando
con la vista los restos del jarrón. Ni rastro.
Una ambulancia que
aparca, y unos paramédicos que se acercan a ella, le dicen algo. Niega
con la cabeza , forcejea. Ellos con delicadeza pero de forma firme le
administran un sedante y se la llevan. Nadie vuelve a verla.
A la
mañana siguiente un gladiolo amarillo dentro de un jarrón negro aparece
depositado justo delante de la puerta de su casa. Como siempre desde
hace poco más de tres meses.
Este blog es el principio de algo que empieza como continuación de una inquietud que tengo desde cría... Básicamente lo utilizo como terapia ocupacional, para no dejar que a mis neuronas les de por flotar a favor de la corriente y se me escapen definitivamente... Humor con amor o viceversa. No se me ocurre combinación mejor para retenerlas.
lunes, 22 de febrero de 2016
EL ÁRBOL MÁS GRANDE
Imposible transmitir la sensación exacta que me produjo aquel paraíso
verde, húmedo y salvaje. Ante mis ojos cantidades ingentes de agua
desesperada resbalaban chocando contra las rocas redondeadas y cayendo
sobre escalones naturales descendentes que desembocaban en una pequeña
laguna de aguas cristalinas llenas de pececillos y ranas cantoras.
Haciendo un espectáculo con esa masa casi gaseosa resultado del choque,
mezclada en danza visible con el reflejo de
miles de arcoíris simultáneos inquietos y etéreos surgidos de un tímido
rayo de sol que cruza la charca iluminando la entrada de una pequeña
gruta.
Verde y más verde. Brotes nuevos mezclados con árboles que ya estaban ahí antes de que nacieran mis tatarabuelos.
Hojas. Enormes y minúsculas, lanceoladas unas y grandes y carnosas otras.
Pájaros de colores. Un deleite para la vista y un caos para mis oídos que no reconocen el idioma de ninguno.
Unos cantan largo y cadencioso. Otros como en morse. Juraría que también oigo monos. Pero no los veo. Y con esta ensalada semántica auditiva en mi cerebro, casi prefiero disfrutar y no pensar.
Incluso este alacrán o lo que sea que me mira amenazante con su gancho aguijón preparado me parece que no podría faltar en un paisaje como este. Que no sería completo sin él. Le pido disculpas por haber invadido su territorio y me voy algo más allá.
En otro tiempo no hubiera dudado en asustarme primero y matarlo de un pisotón o de cualquier otra forma. Nadie le hubiera librado de un aplastamiento seguro.
Y me doy cuenta de que ya no tengo miedo porque al fin me siento en paz. Bueno casi. Me falta hacerme amiga de estos putos mosquitos patudos que me están chupando la sangre.
O encontrar una planta desagradable para ellos con la que pueda frotarme y así ahuyentarlos definitivamente.
Mientras tanto, haré como que no tengo unas ganas locas de matarlos y de rascarme, y seguiré disfrutando de este regalo que nunca imaginé que pudiera llegar algún día.
Siento ahora mismo cómo mi cuerpo, mi espíritu, mi cerebro y todos mis sentidos están en perfecta armonía.
A pesar del griterío, los alacranes o lo que sean y los mosquitos.
Busco con la vista el árbol más grande. Voy, y me abrazo a él un rato.
Si esto no es felicidad, debe ser algo muy parecido.
Joder! Hormigas carnívoras? ...
Gracias.Gracias. Gracias.
Verde y más verde. Brotes nuevos mezclados con árboles que ya estaban ahí antes de que nacieran mis tatarabuelos.
Hojas. Enormes y minúsculas, lanceoladas unas y grandes y carnosas otras.
Pájaros de colores. Un deleite para la vista y un caos para mis oídos que no reconocen el idioma de ninguno.
Unos cantan largo y cadencioso. Otros como en morse. Juraría que también oigo monos. Pero no los veo. Y con esta ensalada semántica auditiva en mi cerebro, casi prefiero disfrutar y no pensar.
Incluso este alacrán o lo que sea que me mira amenazante con su gancho aguijón preparado me parece que no podría faltar en un paisaje como este. Que no sería completo sin él. Le pido disculpas por haber invadido su territorio y me voy algo más allá.
En otro tiempo no hubiera dudado en asustarme primero y matarlo de un pisotón o de cualquier otra forma. Nadie le hubiera librado de un aplastamiento seguro.
Y me doy cuenta de que ya no tengo miedo porque al fin me siento en paz. Bueno casi. Me falta hacerme amiga de estos putos mosquitos patudos que me están chupando la sangre.
O encontrar una planta desagradable para ellos con la que pueda frotarme y así ahuyentarlos definitivamente.
Mientras tanto, haré como que no tengo unas ganas locas de matarlos y de rascarme, y seguiré disfrutando de este regalo que nunca imaginé que pudiera llegar algún día.
Siento ahora mismo cómo mi cuerpo, mi espíritu, mi cerebro y todos mis sentidos están en perfecta armonía.
A pesar del griterío, los alacranes o lo que sean y los mosquitos.
Busco con la vista el árbol más grande. Voy, y me abrazo a él un rato.
Si esto no es felicidad, debe ser algo muy parecido.
Joder! Hormigas carnívoras? ...
Gracias.Gracias. Gracias.
PREJUICIOS
A menudo cerraba los ojos más tiempo que lo que dura un parpadeo normal.
También cuando le preguntaban algo tardaba en contestar. Nunca lo hacía
de inmediato.
En ese lapso de tiempo sus interlocutores solían pensar que aquella tardanza se debía a alguna minusvalía mental.
Pero ella los cerraba un segundo más para que las imágenes se mantuvieran nítidas en su cabeza.
Y si no respondía rápidamente era sólo porque le gustaba pensar detenidamente qué iba a decir antes de abrir la boca. Para no faltar. Para no ofender.
Porque sabía que lo verdaderamente importante siempre se esconde detrás de los más pequeños detalles.
Comenzando por la forma de mirar.
En ese lapso de tiempo sus interlocutores solían pensar que aquella tardanza se debía a alguna minusvalía mental.
Pero ella los cerraba un segundo más para que las imágenes se mantuvieran nítidas en su cabeza.
Y si no respondía rápidamente era sólo porque le gustaba pensar detenidamente qué iba a decir antes de abrir la boca. Para no faltar. Para no ofender.
Porque sabía que lo verdaderamente importante siempre se esconde detrás de los más pequeños detalles.
Comenzando por la forma de mirar.
MÚSICA CELESTIAL
EL vecino de abajo toca" qué será,será.." con la trompeta. Qué majo.
Ya casi me ha hecho olvidar las 657 veces que le he oído atentar
musicalmente contra " la cucaracha". Tanto, que la pobre ya no puede
andar porque se ha quedado hemipléjica de la impresión.
Y es que los instrumentos musicales son preciosos, si. Además en varios aspectos. Estéticamente por su amplia variedad de maderas y metales nobles así como la multiplicidad en sonidos y formas.
Creo que hasta ahí todos de acuerdo.
Luego viene la interpretación que el músico hace a través de él. Lo que venimos a llamar música. Vale.
Lo que a cualquiera que no esté familiarizado con las diferentes etapas del proceso musical se le escapa, es que desde que el niño pongamos de siete años empieza con las primeras notas hasta que monte su primer grupo y / o los siguientes hay que escucharlo.
Y no sólo eso... Hay que oírlo tocar el instrumento de turno. Bueno no, tocar no. Ensayar repetidamente hasta aprender a tocar que viene a ser una media de cinco a diez años. Según el tesón del ejecutor. Digo del aprendiz.
Lo que tiene de bueno, es que aunque no te guste la canción te la aprendes. Incluso acabas tarareándola a la vez que la tocan.
Y digo todo esto con la intención hacer un sentido homenaje a ... Mí misma y por extensión a quien se sienta aludido, que durante un tiempo largo a la par que indeterminado tuve que soportar estoicamente bajo el mismo techo a una serie de gente sin especificar , estudiando con sus variados instrumentos:
Acordeón, laúd, guitarra, piano, violín, flauta travesera, saxo y batería.
El teléfono sonando todo el rato, la tele a tope y el abuelo sordo.
Y a las seis de la mañana empezaban a rajar a los cerdos en el matadero. Eso sí que era música. Hasta que empezaron a electrocutarlos. Entonces ya no se oía nada.
Total, que ahora lo del vecino este por mal que toque y por mucho que repita, me suena a música celestial.
Lo que viene a significar que a la postre tanta educación satélite musical sirvió para algo.
De hecho llevo años pensando en dejar de comer cerdo.
Y es que los instrumentos musicales son preciosos, si. Además en varios aspectos. Estéticamente por su amplia variedad de maderas y metales nobles así como la multiplicidad en sonidos y formas.
Creo que hasta ahí todos de acuerdo.
Luego viene la interpretación que el músico hace a través de él. Lo que venimos a llamar música. Vale.
Lo que a cualquiera que no esté familiarizado con las diferentes etapas del proceso musical se le escapa, es que desde que el niño pongamos de siete años empieza con las primeras notas hasta que monte su primer grupo y / o los siguientes hay que escucharlo.
Y no sólo eso... Hay que oírlo tocar el instrumento de turno. Bueno no, tocar no. Ensayar repetidamente hasta aprender a tocar que viene a ser una media de cinco a diez años. Según el tesón del ejecutor. Digo del aprendiz.
Lo que tiene de bueno, es que aunque no te guste la canción te la aprendes. Incluso acabas tarareándola a la vez que la tocan.
Y digo todo esto con la intención hacer un sentido homenaje a ... Mí misma y por extensión a quien se sienta aludido, que durante un tiempo largo a la par que indeterminado tuve que soportar estoicamente bajo el mismo techo a una serie de gente sin especificar , estudiando con sus variados instrumentos:
Acordeón, laúd, guitarra, piano, violín, flauta travesera, saxo y batería.
El teléfono sonando todo el rato, la tele a tope y el abuelo sordo.
Y a las seis de la mañana empezaban a rajar a los cerdos en el matadero. Eso sí que era música. Hasta que empezaron a electrocutarlos. Entonces ya no se oía nada.
Total, que ahora lo del vecino este por mal que toque y por mucho que repita, me suena a música celestial.
Lo que viene a significar que a la postre tanta educación satélite musical sirvió para algo.
De hecho llevo años pensando en dejar de comer cerdo.
SOBRE LA IMPORTANCIA DEL ALENTAMIENTO GLOBAL
No, aunque a primera vista de la impresión no me he dejado la c. He
puesto alentamiento adrede. Y lo primero que me fijo es que en el idioma
automático del cacharrico este tan listo que tengo, no se contempla ni
como expresión popular.
Así va el mundo, San Beremundo.
Pongamos que una tiene un proyecto.
Pongamos que he trabajado mucho en él, y cuando decido comentar lo que voy a hacer varios voluntarios momentáneos me asaltan con preguntas o afirmaciones del tipo:
- pero ...( pausa tensa) ya te lo has pensado bien?-, o- ...No sé, lo veo arriesgao, porqué no lo consultas con la almohada?- o- Es una auténtica locura. Si te sale mal no digas que no te avisé y luego no me vengas con lamentaciones...-
Pero esto qué es? Pues justamente lo contrario de lo que vengo a explicar.
Al preguntar si lo he valorado adecuadamente tiendo a deducir dos cosas:
O no confían en que sepa pensar bien, o no confían en que soy capaz de pensar mucho tiempo seguido. Lo cual crea una merma razonable en mi autoestima que hacía un minuto estaba segura de todo pero ya no.
Lo del riesgo... Pues no me han dicho toda la vida que el que no se arriesga no gana?, entonces a qué viene eso precisamente ahora? Será que no me creen capaz de asumir riesgos o quizás piensan que hablo con seres inanimados y encima espero que me contesten. La verdad, no sé qué es peor.
A estas alturas mi proyecto se ha ido transformando en una serie de papeles llenos de dudosas teorías nunca vistas, pero con un cierto orden sin sentido aparente.
Y luego lo de te avisé y las lamentaciones.
Que tengan razón con eso de avisar es algo aleatorio. También puedo yo avisar a cualquiera de que le puede pillar un coche, pero advertirle que si le pilla no se le ocurra quejarse. Notejode...
Respecto a lo de la locura... En fin.
El que esté libre del mercado que tire la primera hiedra.
Quiero decir con todo esto, que lo que se debería hacer en vez de minar las ganas del próximo es aumentarlas y multiplicarlas con frases como:
- en serio? Cuántos me alegros. Seguro que con lo lista que eres lo consigues. O...- estoy deseando verlo terminado. Te hecho una mano en algo? O - tía, yo sabia que ibas a hacer algo grande!-
Veis la diferencia.?
Ahora y después de escribir esto me están dando ganas hasta de empezarlo. Que ya me vale con el potencial que tengo.
Así que llego a la conclusión de que si hubiera mucho más alentamiento global igual hasta se reducía el que empieza por c.
Al final no se qué pensaréis sobre esta mi teoría, pero ...PENSAD! NO DESFALLEZCÁIS, VOSOTROS PODÉIS.
Jajajajaja.
Así va el mundo, San Beremundo.
Pongamos que una tiene un proyecto.
Pongamos que he trabajado mucho en él, y cuando decido comentar lo que voy a hacer varios voluntarios momentáneos me asaltan con preguntas o afirmaciones del tipo:
- pero ...( pausa tensa) ya te lo has pensado bien?-, o- ...No sé, lo veo arriesgao, porqué no lo consultas con la almohada?- o- Es una auténtica locura. Si te sale mal no digas que no te avisé y luego no me vengas con lamentaciones...-
Pero esto qué es? Pues justamente lo contrario de lo que vengo a explicar.
Al preguntar si lo he valorado adecuadamente tiendo a deducir dos cosas:
O no confían en que sepa pensar bien, o no confían en que soy capaz de pensar mucho tiempo seguido. Lo cual crea una merma razonable en mi autoestima que hacía un minuto estaba segura de todo pero ya no.
Lo del riesgo... Pues no me han dicho toda la vida que el que no se arriesga no gana?, entonces a qué viene eso precisamente ahora? Será que no me creen capaz de asumir riesgos o quizás piensan que hablo con seres inanimados y encima espero que me contesten. La verdad, no sé qué es peor.
A estas alturas mi proyecto se ha ido transformando en una serie de papeles llenos de dudosas teorías nunca vistas, pero con un cierto orden sin sentido aparente.
Y luego lo de te avisé y las lamentaciones.
Que tengan razón con eso de avisar es algo aleatorio. También puedo yo avisar a cualquiera de que le puede pillar un coche, pero advertirle que si le pilla no se le ocurra quejarse. Notejode...
Respecto a lo de la locura... En fin.
El que esté libre del mercado que tire la primera hiedra.
Quiero decir con todo esto, que lo que se debería hacer en vez de minar las ganas del próximo es aumentarlas y multiplicarlas con frases como:
- en serio? Cuántos me alegros. Seguro que con lo lista que eres lo consigues. O...- estoy deseando verlo terminado. Te hecho una mano en algo? O - tía, yo sabia que ibas a hacer algo grande!-
Veis la diferencia.?
Ahora y después de escribir esto me están dando ganas hasta de empezarlo. Que ya me vale con el potencial que tengo.
Así que llego a la conclusión de que si hubiera mucho más alentamiento global igual hasta se reducía el que empieza por c.
Al final no se qué pensaréis sobre esta mi teoría, pero ...PENSAD! NO DESFALLEZCÁIS, VOSOTROS PODÉIS.
Jajajajaja.
PROFESIONES PELIGROSAS
Caminando bajo un txirimiri pertinaz y cansino, recordando mis tiempos no tan lejanos de conductora profesional de silletas.
Claro que antes eran de cuatro ruedas en gamas de fijas o rotatorias 360 grados, según precio.
Ahora ya no. Son muuuucho más prácticas,. Dónde va a parar...
Tienen sólo tres. Dos detrás y una delante que hace un giro completo que ni el mejor patinador artístico. Eso si: en cuanto cambia la superficie del suelo se queda encasquetada en los 145 grados y de ahí no se mueve.
Entonces viene cuando te metes entre los pasillos del súper sudando y empujando niña pulpo y rueda rebelde , a la vez que hay que coger una curva cerrada hacia la izquierda que te dirige justo hasta el pasillo que buscas. Cuando por fin avanzas metro y medio, resulta que se han dejado un palé en mitad del pasillo y no cabes y por escasos centímetros no llegas a tu objeto de deseo teniendo que dar la vuelta, pero esta vez marcha atrás.
Profesión peligrosa donde las haya. No sé por qué todavía no han inventado las autosilletaescuelas.
Lo mejor de todo es que salvo algunas excepciones, la altura a la que va el mons digo el niño no varía.
Justo la misma que el tubo de escape de los coches. Y me da que no es por casualidad. Todos sabemos de las propiedades sedantes de la gasolina quemada.
Así le das una vuelta cerca de la carretera antes de ir a comprar y ya sólo tienes que pelear con la silleta. Qué adelantos!...
Cómo me alegro de haber pasado ya esa fase. Después de esto me siento capaz de conducir cualquier cosa.
Claro que antes eran de cuatro ruedas en gamas de fijas o rotatorias 360 grados, según precio.
Ahora ya no. Son muuuucho más prácticas,. Dónde va a parar...
Tienen sólo tres. Dos detrás y una delante que hace un giro completo que ni el mejor patinador artístico. Eso si: en cuanto cambia la superficie del suelo se queda encasquetada en los 145 grados y de ahí no se mueve.
Entonces viene cuando te metes entre los pasillos del súper sudando y empujando niña pulpo y rueda rebelde , a la vez que hay que coger una curva cerrada hacia la izquierda que te dirige justo hasta el pasillo que buscas. Cuando por fin avanzas metro y medio, resulta que se han dejado un palé en mitad del pasillo y no cabes y por escasos centímetros no llegas a tu objeto de deseo teniendo que dar la vuelta, pero esta vez marcha atrás.
Profesión peligrosa donde las haya. No sé por qué todavía no han inventado las autosilletaescuelas.
Lo mejor de todo es que salvo algunas excepciones, la altura a la que va el mons digo el niño no varía.
Justo la misma que el tubo de escape de los coches. Y me da que no es por casualidad. Todos sabemos de las propiedades sedantes de la gasolina quemada.
Así le das una vuelta cerca de la carretera antes de ir a comprar y ya sólo tienes que pelear con la silleta. Qué adelantos!...
Cómo me alegro de haber pasado ya esa fase. Después de esto me siento capaz de conducir cualquier cosa.
CAMINO : DETÉN TU RELOJ
A veces intento agarrar el tiempo, pero veo cómo se me escapa entre los
dedos sin que me de lugar a alcanzarlo. Más o menos como intentar coger
una mosca al vuelo. Una total gilipollez, vaya.
A quién se le ocurre intentar cazar a ese, que es como un torbellino que nunca se detiene...
Así que he decidido ligármelo. A grandes males grandes remedios.
Primero me haré un rato la encontradiza y cuando haya captao su atención bien captada, le demostraré mi desdén más absoluto.
Ahora: si le molo y se me quiere arrimar, tendrá que ser bajo mis reglas. Y la primera será que haga lo que le de la gana, siempre que no me afecte.
Y si no le molo por desdeñosa que me deje en paz. Él por su camino y yo por el mío.
Porque es que yo creo que estas cosas hay que atajarlas así: sin pérdida de lapso, época, era, lustro...
A quién se le ocurre intentar cazar a ese, que es como un torbellino que nunca se detiene...
Así que he decidido ligármelo. A grandes males grandes remedios.
Primero me haré un rato la encontradiza y cuando haya captao su atención bien captada, le demostraré mi desdén más absoluto.
Ahora: si le molo y se me quiere arrimar, tendrá que ser bajo mis reglas. Y la primera será que haga lo que le de la gana, siempre que no me afecte.
Y si no le molo por desdeñosa que me deje en paz. Él por su camino y yo por el mío.
Porque es que yo creo que estas cosas hay que atajarlas así: sin pérdida de lapso, época, era, lustro...
LA TEORÍA DE LA REPENTIVIDAD
Llevo un rato rebuscando entre las letras y aquí no aparece nadie. Ni un
personajillo bajito y curioso que puede que lleve unas gafas que lo ven
todo, ni un saltamontes avispado ni una avispa saltarina.
Sólo nubes. Grandes,pequeñas, grises y mojadas.
Nubes de azúcar o de algodón. De varios tonos pastel. Como el melocotón o la fresa ácida.
Cirros, cúmulos e incluso estratos. Creo que hasta yo estoy en medio de una. Por lo gaseosa que vivo últimamente...
Vientos racheados de componente norte se van entremezclando con mis ideas hasta dibujar una trenza inverosímil hecha de neuronas congeladas y ráfagas intermitentes de ese frio que despierta y hace abrir mucho los ojos y los pulmones.
Un absurdo, vaya.
Y es que hay días de esos que lo mismo te da por hacer torrijas que no.
Y esos también hay que aceptarlos porque si no la vida sería sólo una simple sucesión de varias cosas que se repiten todo el rato, unas más a menudo que otras, pero al fin y al cabo bastante poco repentinas.
Es cuando llego al punto de pensar que en realidad la repentividad mola.
Y ahí me quedo desvahida, con la mirada perdida justo entre el vacío sideral y el dibujo de la portada de " el libro de la selva", y sin pensar en nada más absurdo. (Hasta dentro de un tiempo semi prudencial.)
Si.
Sólo nubes. Grandes,pequeñas, grises y mojadas.
Nubes de azúcar o de algodón. De varios tonos pastel. Como el melocotón o la fresa ácida.
Cirros, cúmulos e incluso estratos. Creo que hasta yo estoy en medio de una. Por lo gaseosa que vivo últimamente...
Vientos racheados de componente norte se van entremezclando con mis ideas hasta dibujar una trenza inverosímil hecha de neuronas congeladas y ráfagas intermitentes de ese frio que despierta y hace abrir mucho los ojos y los pulmones.
Un absurdo, vaya.
Y es que hay días de esos que lo mismo te da por hacer torrijas que no.
Y esos también hay que aceptarlos porque si no la vida sería sólo una simple sucesión de varias cosas que se repiten todo el rato, unas más a menudo que otras, pero al fin y al cabo bastante poco repentinas.
Es cuando llego al punto de pensar que en realidad la repentividad mola.
Y ahí me quedo desvahida, con la mirada perdida justo entre el vacío sideral y el dibujo de la portada de " el libro de la selva", y sin pensar en nada más absurdo. (Hasta dentro de un tiempo semi prudencial.)
Si.
SINTO +
Seres alados vuelan sobre mi cabeza contentos y felices. Creo que quieren decirme algo que no alcanzo a entender.
Creo que quieren que esté como ellos. Como el árbol. Sonriente y agradecida pase lo que pase.
Que no le de importancia a las cosas que no la tienen.
Que coja todo lo importante y lo convierta en importantemente habitual.
Tengo el cuello helao. Sus alas son tan grandes como las que imaginé que tenía yo el otro día.
Igual son diablillos disfrazaos de ángeles o tal vez sean los últimos síntomas de todo el turrón de chocolate que me he metido entre pecho y espalda incluso antes de las fechas previstas. Y después.
Vayausteasaber.
Creo que quieren que esté como ellos. Como el árbol. Sonriente y agradecida pase lo que pase.
Que no le de importancia a las cosas que no la tienen.
Que coja todo lo importante y lo convierta en importantemente habitual.
Tengo el cuello helao. Sus alas son tan grandes como las que imaginé que tenía yo el otro día.
Igual son diablillos disfrazaos de ángeles o tal vez sean los últimos síntomas de todo el turrón de chocolate que me he metido entre pecho y espalda incluso antes de las fechas previstas. Y después.
Vayausteasaber.
A MI QUERIDO...
Cuando siento que la vida hace amago de superarme, voy y me siento en la
cocina. Me enciendo un pitillo y lo miro de arriba abajo. Lleva ahí
desde pequeño. En el mismo sitio. Sin moverse. Sólo sus enormes raíces
que han ido horadando la tierra para proporcionarle parte de su
alimento.
Cuando era más chiquito su fina cinturilla se movía dócil al compás del viento.
Pero de eso hace más de cincuenta años...
Ahora sus enormes raíces sobresalen entre la hierba que lo rodea y sus grandes e imponentes ramas se pueden observar desde mi balcón. Es más alto que el edificio donde vivo. Más de cinco pisos.
Y me quedo observando cómo ahora son sus colosales brazos y no su gran cintura los que bailan en coreografía invisible con las sinuosas corrientes de un aire caprichoso.
Qué no habrá visto y oído. Cuántos inviernos y veranos hasta conseguir esa gruesa capa de piel rugosa que lo protege de toda inclemencia, menos de la del rayo.
Intento sentirlo y que me sienta. Me transmite calma, fortaleza y paz.
Y me doy cuenta de que en la vida hay compañeros silenciosos que siempre están ahí y a los que nunca les agradezco, aunque sean tan seres vivos como yo.
Mi querido abeto no va a leer esto, lo sé. Aunque espero que le llegue mi buena onda igual que a mi me llegó la suya desde el primer momento en que lo vi.
Fue amor a primera vista.
De ese inevitable.
Qué le vamos a hacer...
Cuando era más chiquito su fina cinturilla se movía dócil al compás del viento.
Pero de eso hace más de cincuenta años...
Ahora sus enormes raíces sobresalen entre la hierba que lo rodea y sus grandes e imponentes ramas se pueden observar desde mi balcón. Es más alto que el edificio donde vivo. Más de cinco pisos.
Y me quedo observando cómo ahora son sus colosales brazos y no su gran cintura los que bailan en coreografía invisible con las sinuosas corrientes de un aire caprichoso.
Qué no habrá visto y oído. Cuántos inviernos y veranos hasta conseguir esa gruesa capa de piel rugosa que lo protege de toda inclemencia, menos de la del rayo.
Intento sentirlo y que me sienta. Me transmite calma, fortaleza y paz.
Y me doy cuenta de que en la vida hay compañeros silenciosos que siempre están ahí y a los que nunca les agradezco, aunque sean tan seres vivos como yo.
Mi querido abeto no va a leer esto, lo sé. Aunque espero que le llegue mi buena onda igual que a mi me llegó la suya desde el primer momento en que lo vi.
Fue amor a primera vista.
De ese inevitable.
Qué le vamos a hacer...
VIDAS ERRANTES
A veces aspira hondo el aire fresco y puede captar perfectamente su esencia.
Da igual que esté o no, que el día sea claro o que llueva.
Siempre la brisa o el cierzo traen a su mente aquellos aromas que un día lejano se confundieron suavemente en el infinito de sus vidas errantes.
A veces lo recuerda y sonríe.
Da igual que esté o no, que el día sea claro o que llueva.
Siempre la brisa o el cierzo traen a su mente aquellos aromas que un día lejano se confundieron suavemente en el infinito de sus vidas errantes.
A veces lo recuerda y sonríe.
ALAS BLANCAS
Y me fui a pasear. Caminé durante un rato hasta que llegue al pie de San
Cristóbal. Allí me senté en una piedra y comí una manzana y un plátano.
Y bebí como medio litro de mosto rojo. Todo esto mirando al horizonte
del atardecer bañado en naranjas y rosas claros y más oscuros.
Cuando hube terminado me levanté y alcé los brazos en cruz mirando hacia arriba y respirando hondamente.
Entonces imaginé unas alas blancas naciendo entre mis omoplatos. Comencé a notar su peso y su gran envergadura. Una especie de cosquilleo me recorría el centro del estómago y una placentera sensación de libertad plena.
El proceso debió durar calculo que de quince a veinte minutos, y cuando finalizó me sentía de maravilla.
No podía creer que tuviera alas, aunque podía notarlas perfectamente asumidas por mi metabolismo.
No quise mirar hacia atrás, ni siquiera intentar tocarlas. Seguí caminando hacia la cima y allí en el fuerte, donde a tantos desaparecidos arrebataron la memoria siendo enterrados en fosas comunes, decidí abrir mis preciosas alas y dejarme llevar planeando entre las corrientes.
Al principio fue la sensación de cuando bajas una cuesta a toda velocidad en una montaña rusa. Ni siquiera me atrevía a abrir los ojos. Sólo dejarme llevar por esas alas blancas y ahora ligeras que se conducían de maravilla entre los flujos de aire y las nubes.
Pasados unos minutos opté por abrirlos. Pensaba que me llorarían, pero no. Era como si una capa de fino cristal cubriera mis retinas.
El espectáculo era indescriptible. Fui dejando abajo las luces de la ciudad hasta que se convirtieron en unos diminutos puntos luminosos. Fijos unos y otros parpadeantes. De pronto el cielo parecía estar abajo y el suelo desvanecido entre brumas.
Estoy tan feliz... No tengo hambre, ni sueño, ni miedos. Ni frío ni calor.
Sólo estoy en paz...
Si alguien me busca o me necesita, decidle que enseguida no bajo, pero que bajaré tarde o temprano.
Básicamente porque nada es para siempre. Ni siquiera mis preciosas alas blancas.
Cuando hube terminado me levanté y alcé los brazos en cruz mirando hacia arriba y respirando hondamente.
Entonces imaginé unas alas blancas naciendo entre mis omoplatos. Comencé a notar su peso y su gran envergadura. Una especie de cosquilleo me recorría el centro del estómago y una placentera sensación de libertad plena.
El proceso debió durar calculo que de quince a veinte minutos, y cuando finalizó me sentía de maravilla.
No podía creer que tuviera alas, aunque podía notarlas perfectamente asumidas por mi metabolismo.
No quise mirar hacia atrás, ni siquiera intentar tocarlas. Seguí caminando hacia la cima y allí en el fuerte, donde a tantos desaparecidos arrebataron la memoria siendo enterrados en fosas comunes, decidí abrir mis preciosas alas y dejarme llevar planeando entre las corrientes.
Al principio fue la sensación de cuando bajas una cuesta a toda velocidad en una montaña rusa. Ni siquiera me atrevía a abrir los ojos. Sólo dejarme llevar por esas alas blancas y ahora ligeras que se conducían de maravilla entre los flujos de aire y las nubes.
Pasados unos minutos opté por abrirlos. Pensaba que me llorarían, pero no. Era como si una capa de fino cristal cubriera mis retinas.
El espectáculo era indescriptible. Fui dejando abajo las luces de la ciudad hasta que se convirtieron en unos diminutos puntos luminosos. Fijos unos y otros parpadeantes. De pronto el cielo parecía estar abajo y el suelo desvanecido entre brumas.
Estoy tan feliz... No tengo hambre, ni sueño, ni miedos. Ni frío ni calor.
Sólo estoy en paz...
Si alguien me busca o me necesita, decidle que enseguida no bajo, pero que bajaré tarde o temprano.
Básicamente porque nada es para siempre. Ni siquiera mis preciosas alas blancas.
QUERIDOS REYES MAJOS
Hoy me gustaría pedir a los reyes que la vida no se me lleve a nadie
más, pero como sé que es un deseo imposible me conformaría con que os
conservará a todos en ella el mayor tiempo posible y a poder ser en
las mejores condiciones. Sí. Eso. Por Tutatis.
Amén.
Amén.
SIN IDENTIDAD
Hacía tiempo que me rondaba en la cabeza la idea de aparecer en un país desconocido sin identidad y sin pasado.
Llevaba planeándolo cierto tiempo, y aunque no tenía garantía de que la cosa saliera bien decidí por fin tirarme a la piscina.
Calculé que para escribir el libro con tres meses de experiencia bastaría.
Decidí irme a un país donde no entendiera el idioma para que la historia me resultara más fácil de interpretar. Dusseldorf me pareció perfecta.
Y comencé mi viaje. Desde el momento que puse el pie en la calle empecé a ser muda. Yo había calculado que al pasar el tren la frontera o al bajar en la estación, alguna autoridad se daría cuenta de que no llevaba documentación, y ahí empezaría mi ausencia de identidad total. Entonces, como yo no hablaría ni reaccionaria ante ninguna cuestión que me preguntaran, tendrían que decidir qué hacer conmigo y ahí comenzaría la auténtica aventura.
Pero eso era en mi cabeza. Porque en realidad nadie me pidió el pasaporte en ningún momento. Así que muda , sin identidad y con cincuenta euros en el bolsillo salí de la estación imbuida por una sensación verdaderamente extraña.
No soy nadie, pensé... y sonreí.
Lo primero que hice fue dirigirme al primer bar que encontré y comerme una salchicha enorme y una pinta de cerveza que pedí por señas.
Estaba para chuparse los dedos. Una vez que estuve con el estómago lleno, me pareció bien salir de allí y desmayarme en mitad de la calle dos o tres manzanas más abajo.
Y así lo hice. Estuve haciéndome la desmayada en el suelo como unos diez minutos antes de que decidiera abrir una rendijilla el ojo y darme cuenta de que la gente pasaba a mi lado sin ni siquiera reparar en mí . Nadie miraba hacia el suelo, y los que miraban hacían como que no hubiera nada que ver. Así que me fui levantando poco a poco hasta que conseguí erguirme del todo y desaparecer entre las calles.
nia identidad, ni dinero y estaba en un país extraño. Empezaba a hacer bastante frio y no tenía dónde dormir. Los cincuenta euros duraron exactamente dos días. Los que estuve compartiendo con un par de alcohólicos desheredados y dejados de la mano de Dios y de los hombres: Hans y Walter. Yo seguía sin hablar, pero ellos me acogieron igualmente en su banco. Nos comunicábamos por señas. Ahí empecé a darme cuenta de que la barrera idioma en una situación límite no existía para lo esencial.Compartimos comida y tragos hasta que se acabó la pasta, y luego cada cual cogió su camino.
La cosa no estaba resultando tan fácil como parecía cuando lo pensaba cómodamente desde mi casa.
Ahora era muda, hacía frío y no tenía dinero ni dónde dormir...
Llevaba planeándolo cierto tiempo, y aunque no tenía garantía de que la cosa saliera bien decidí por fin tirarme a la piscina.
Calculé que para escribir el libro con tres meses de experiencia bastaría.
Decidí irme a un país donde no entendiera el idioma para que la historia me resultara más fácil de interpretar. Dusseldorf me pareció perfecta.
Y comencé mi viaje. Desde el momento que puse el pie en la calle empecé a ser muda. Yo había calculado que al pasar el tren la frontera o al bajar en la estación, alguna autoridad se daría cuenta de que no llevaba documentación, y ahí empezaría mi ausencia de identidad total. Entonces, como yo no hablaría ni reaccionaria ante ninguna cuestión que me preguntaran, tendrían que decidir qué hacer conmigo y ahí comenzaría la auténtica aventura.
Pero eso era en mi cabeza. Porque en realidad nadie me pidió el pasaporte en ningún momento. Así que muda , sin identidad y con cincuenta euros en el bolsillo salí de la estación imbuida por una sensación verdaderamente extraña.
No soy nadie, pensé... y sonreí.
Lo primero que hice fue dirigirme al primer bar que encontré y comerme una salchicha enorme y una pinta de cerveza que pedí por señas.
Estaba para chuparse los dedos. Una vez que estuve con el estómago lleno, me pareció bien salir de allí y desmayarme en mitad de la calle dos o tres manzanas más abajo.
Y así lo hice. Estuve haciéndome la desmayada en el suelo como unos diez minutos antes de que decidiera abrir una rendijilla el ojo y darme cuenta de que la gente pasaba a mi lado sin ni siquiera reparar en mí . Nadie miraba hacia el suelo, y los que miraban hacían como que no hubiera nada que ver. Así que me fui levantando poco a poco hasta que conseguí erguirme del todo y desaparecer entre las calles.
nia identidad, ni dinero y estaba en un país extraño. Empezaba a hacer bastante frio y no tenía dónde dormir. Los cincuenta euros duraron exactamente dos días. Los que estuve compartiendo con un par de alcohólicos desheredados y dejados de la mano de Dios y de los hombres: Hans y Walter. Yo seguía sin hablar, pero ellos me acogieron igualmente en su banco. Nos comunicábamos por señas. Ahí empecé a darme cuenta de que la barrera idioma en una situación límite no existía para lo esencial.Compartimos comida y tragos hasta que se acabó la pasta, y luego cada cual cogió su camino.
La cosa no estaba resultando tan fácil como parecía cuando lo pensaba cómodamente desde mi casa.
Ahora era muda, hacía frío y no tenía dinero ni dónde dormir...
LAS BABUCHAS DE ALÍ BABA
Busco palabras que transmitan sensaciones y sólo encuentro emociones que no se pueden transformar en palabras.
Y en ese vacío incierto donde vagan mis pensamientos me encuentro.
Divagando sobre la vida unos ratos y otros sobre si debiera molestarme en coser el " tomate" que luzco a la altura del dedo gordo del pie izquierdo en el calcetín.
Y es que los pulgares de mis extremidades inferiores hacen una especie de curva rara que mira hacia el cielo.
Como las extrañas babuchas de Alí Babá.
Y en ese vacío incierto donde vagan mis pensamientos me encuentro.
Divagando sobre la vida unos ratos y otros sobre si debiera molestarme en coser el " tomate" que luzco a la altura del dedo gordo del pie izquierdo en el calcetín.
Y es que los pulgares de mis extremidades inferiores hacen una especie de curva rara que mira hacia el cielo.
Como las extrañas babuchas de Alí Babá.
ESCLAVOS
Era un jefe implacable. Mientras él no estaba en la oficina se respiraba
un ambiente distendido, pero en cuanto aquel corpachón embutido en el
traje de Armani asomaba por la puerta podía cortarse el aire. Aquella
mañana le tocó el turno a Justin. Lo llamó a su despacho nada más entrar
con aquella voz de barítono temible.
Sólo alcanzamos a escuchar claramente un grito que incluía las palabras "estás despedido inútil".
Nunca le tembló el pulso para echar a nadie ni para nada.
Supongo que era porque su padre era un militar recto y austero en todos los aspectos que les había dado una educación cuartelaria.
Salió agotado de la oficina y sintiéndose muy solo. Tenía posición, tenia poder (de hecho, acababa de despedir a Justin), y más dinero del que podía gastar.
Avanzó unos doscientos metros en linea recta por el boulevard que recorría la playa de punta a punta.
En cuestión de unos diez minutos llegó hasta la puerta de una mansión señorial desde cuyo jardín se podía divisar el puerto con sus grandes yates amarrados en el muelle.
Llamó al timbre y un mayordomo impecablemente vestido le abrió la puerta.
- Bienvenido señor, permítame su chaqueta. Mi ama bajará enseguida.-
Acto seguido apareció en lo alto de aquella regia escalera una mujer despampanante enteramente vestida de negro con unos tacones de vértigo. Bajaba por ella como si fuera una diosa. Sin prisa. Como si sus pies no tocaran el suelo.
Cuando estuvo a su misma altura y sin mediar palabra le estampó un bofetón con tanta fuerza que dejó cada dedo de la mano marcado en su rechoncha cara.
- Arrodíllate, imbécil! Y no vuelvas a atreverte a mirarme a los ojos o ya sabes lo que te espera,- le espetó mientras desde atrás elevaba su pierna y apoyaba la punta del kilométrico tacón justo en centro de su espalda.
Sólo alcanzamos a escuchar claramente un grito que incluía las palabras "estás despedido inútil".
Nunca le tembló el pulso para echar a nadie ni para nada.
Supongo que era porque su padre era un militar recto y austero en todos los aspectos que les había dado una educación cuartelaria.
Salió agotado de la oficina y sintiéndose muy solo. Tenía posición, tenia poder (de hecho, acababa de despedir a Justin), y más dinero del que podía gastar.
Avanzó unos doscientos metros en linea recta por el boulevard que recorría la playa de punta a punta.
En cuestión de unos diez minutos llegó hasta la puerta de una mansión señorial desde cuyo jardín se podía divisar el puerto con sus grandes yates amarrados en el muelle.
Llamó al timbre y un mayordomo impecablemente vestido le abrió la puerta.
- Bienvenido señor, permítame su chaqueta. Mi ama bajará enseguida.-
Acto seguido apareció en lo alto de aquella regia escalera una mujer despampanante enteramente vestida de negro con unos tacones de vértigo. Bajaba por ella como si fuera una diosa. Sin prisa. Como si sus pies no tocaran el suelo.
Cuando estuvo a su misma altura y sin mediar palabra le estampó un bofetón con tanta fuerza que dejó cada dedo de la mano marcado en su rechoncha cara.
- Arrodíllate, imbécil! Y no vuelvas a atreverte a mirarme a los ojos o ya sabes lo que te espera,- le espetó mientras desde atrás elevaba su pierna y apoyaba la punta del kilométrico tacón justo en centro de su espalda.
EL VIAJERO DEL OESTE
Era un personaje extraño. Aparecía por el pueblo cuatro veces al año que coincidían con el comienzo de los solsticios.
Daba igual el tiempo que hiciera, porque él siempre iba con la misma ropa.
Unos vaqueros sucios y raídos, camisa de cuellos anchos en cuyas puntas lucian dos apliques de un metal plateado, chaleco de cuero negro y un guardapolvos que casi le llegaba al tobillo.
Botas camperas y sombrero de cowboy.
En cuanto alguien nos avisaba de que había llegado, todos los críos corríamos a buscarlo. Nos parecía igual que el enemigo de turno de la película del oeste protagonizada por John Waine que veíamos todos los sábados en la tele después de comer.
Encima decía llamarse Bob, lo que hacía más verosímil nuestra creencia de que aquel hombre, por alguna razón que se escapa a nuestras infantiles cabezas venía directamente del "saloon" de la peli del fin de semana. Aunque hablara en español. Convinimos entre todos que era hijo de inmigrantes españoles en América.
Siempre se quedaba un rato pidiendo en la iglesia y cuando consideraba que ya tenía suficiente, iba a la panadería y después a la carnicería . Y se preparaba el bocadillo en un banco de la plaza que regaba con un litro de vino blanco en tetra brik.
Nosotros deambulábamos cerca suya, tan curiosos como temerosos. Era moreno y tenía una barba muy cerrada.
Nos producía admiración y susto a la vez.
Con él siempre iba un perrillo pequeño sin raza concreta aparente que tenía una herida en la oreja de tanto rascarse. Parecía una mezcla de pastor con algo.
Un día se nos acercó y Julia acertó a ponerle una tirita que se había traído de casa. Echarle mercromina fue imposible porque no se estaba quieto.
A menudo nos daba por fantasear con la idea de que era ladrón de bancos o quizás de iglesias.
Sí. Debía de ser de iglesias porque no llevaba ni Winchester ni cartuchera.
Sabíamos que dormía pegado al muro del cementerio en un pequeño habitáculo que se había construido con cajas de cartón , madera y algo de uralita. Pero nadie le decía nada porque sabíamos que tal como aparecía volvía a desaparecer hasta el principio de la siguiente estación.
Estábamos tan intrigados con la vida y milagros de aquel personaje, que un día decidimos que mientras unos lo vigilaban, otros iríamos a investigar el cuchitril donde dormía. Y así lo hicimos.
Entramos Arturo, Mikel y yo.
Apenas tenía cosas. Un colchón viejo con un par de mantas bien dobladas encima, un vaso con un cepillo de dientes y unas deportivas.
Al lado del colchón una caja de fruta volteada hacia de mesilla. Sobre ella una lata cortada que hacía las veces de cenicero, la foto de una chica muy guapa rubia y una pequeña libreta con un lápiz al lado. Y algo que nos sorprendió: una rosa blanca recién cortada dentro de una taza metálica llena de agua más o menos hasta la mitad.
A pesar de las circunstancias aquel lugar tenía cierto encanto.
Abrimos la libreta como quien abre el cofre del tesoro. Por fin sabríamos algo de la enigmática vida de Bob.
Sólo tenía diez hojas. En ocho de ellas había retratos hechos a lápiz de la chica de la foto haciendo diferentes cosas cotidianas.
En la hoja número nueve aparecía totalmente desnuda, de pie , cepillando su larguísima melena rubia frente a un espejo.
En esa nos quedamos parados creo que bastante rato. El dibujo estaba muy bien hecho, y nosotros no habíamos visto una mujer así de desnuda en la vida.
Por fin con mucha emoción decidimos por unanimidad pasar a la última página. Seguro que ahí estaría la clave.
Sólo una frase que nos dejó tan atónitos como desilusionados:
" Llegaste, te quedaste, te fuiste y desde entonces no estoy"...
-Bueno. Quizás el próximo invierno consigamos saber algo más.- dijo Arturo.
Dejamos la libreta donde estaba y salimos sigilosamente.
Daba igual el tiempo que hiciera, porque él siempre iba con la misma ropa.
Unos vaqueros sucios y raídos, camisa de cuellos anchos en cuyas puntas lucian dos apliques de un metal plateado, chaleco de cuero negro y un guardapolvos que casi le llegaba al tobillo.
Botas camperas y sombrero de cowboy.
En cuanto alguien nos avisaba de que había llegado, todos los críos corríamos a buscarlo. Nos parecía igual que el enemigo de turno de la película del oeste protagonizada por John Waine que veíamos todos los sábados en la tele después de comer.
Encima decía llamarse Bob, lo que hacía más verosímil nuestra creencia de que aquel hombre, por alguna razón que se escapa a nuestras infantiles cabezas venía directamente del "saloon" de la peli del fin de semana. Aunque hablara en español. Convinimos entre todos que era hijo de inmigrantes españoles en América.
Siempre se quedaba un rato pidiendo en la iglesia y cuando consideraba que ya tenía suficiente, iba a la panadería y después a la carnicería . Y se preparaba el bocadillo en un banco de la plaza que regaba con un litro de vino blanco en tetra brik.
Nosotros deambulábamos cerca suya, tan curiosos como temerosos. Era moreno y tenía una barba muy cerrada.
Nos producía admiración y susto a la vez.
Con él siempre iba un perrillo pequeño sin raza concreta aparente que tenía una herida en la oreja de tanto rascarse. Parecía una mezcla de pastor con algo.
Un día se nos acercó y Julia acertó a ponerle una tirita que se había traído de casa. Echarle mercromina fue imposible porque no se estaba quieto.
A menudo nos daba por fantasear con la idea de que era ladrón de bancos o quizás de iglesias.
Sí. Debía de ser de iglesias porque no llevaba ni Winchester ni cartuchera.
Sabíamos que dormía pegado al muro del cementerio en un pequeño habitáculo que se había construido con cajas de cartón , madera y algo de uralita. Pero nadie le decía nada porque sabíamos que tal como aparecía volvía a desaparecer hasta el principio de la siguiente estación.
Estábamos tan intrigados con la vida y milagros de aquel personaje, que un día decidimos que mientras unos lo vigilaban, otros iríamos a investigar el cuchitril donde dormía. Y así lo hicimos.
Entramos Arturo, Mikel y yo.
Apenas tenía cosas. Un colchón viejo con un par de mantas bien dobladas encima, un vaso con un cepillo de dientes y unas deportivas.
Al lado del colchón una caja de fruta volteada hacia de mesilla. Sobre ella una lata cortada que hacía las veces de cenicero, la foto de una chica muy guapa rubia y una pequeña libreta con un lápiz al lado. Y algo que nos sorprendió: una rosa blanca recién cortada dentro de una taza metálica llena de agua más o menos hasta la mitad.
A pesar de las circunstancias aquel lugar tenía cierto encanto.
Abrimos la libreta como quien abre el cofre del tesoro. Por fin sabríamos algo de la enigmática vida de Bob.
Sólo tenía diez hojas. En ocho de ellas había retratos hechos a lápiz de la chica de la foto haciendo diferentes cosas cotidianas.
En la hoja número nueve aparecía totalmente desnuda, de pie , cepillando su larguísima melena rubia frente a un espejo.
En esa nos quedamos parados creo que bastante rato. El dibujo estaba muy bien hecho, y nosotros no habíamos visto una mujer así de desnuda en la vida.
Por fin con mucha emoción decidimos por unanimidad pasar a la última página. Seguro que ahí estaría la clave.
Sólo una frase que nos dejó tan atónitos como desilusionados:
" Llegaste, te quedaste, te fuiste y desde entonces no estoy"...
-Bueno. Quizás el próximo invierno consigamos saber algo más.- dijo Arturo.
Dejamos la libreta donde estaba y salimos sigilosamente.
TIC - TAC
El tiempo es un engaño. Me he dao cuenta.
Porque cuando alguien te dice por ejemplo que va a venir ahora mismo, nunca es ya. Eso para empezar.
Porque un minuto esperando el semáforo en rojo es más largo que lo que resulta un beso de un minuto y este a su vez dura mucho más que un minuto jugando a la videoconsola.
Porque conoces a alguien unos minutos y te parece que lo conoces de toda la vida.
Porque a veces conoces a alguien de toda la vida y de pronto en un momento te parece un completo desconocido.
Dicen que el tiempo nocturno hay que emplearlo básicamente en dormir, ¿no? Pues os juro que dos horas escribiendo por la noche me cunden mucho más que escribir una hora de dia. Más del doble, incluso.
Está claro que cuando una se lo pasa bien, el tiempo pasa más rápido que con una resaca mañanera.
Así que nos han engañao de forma vil y premeditada e incluso alevosa me atrevería a decir…
Porque a ver: pienso yo que sería mucho mejor que una se dedicara a vivir la vida intensamente desde los cero hasta los cuarentaicinco por ejemplo, y luego ya cuando estás aburrida de dar tumbos, es más facíl que te entren ganas de sentarte a estudiar.
Estudias desde los cuarentaicinco hasta los cincuenta y cinco y después de estar toda la vida sin dar palo al agua, seguro que te entra una especie de cargo de conciencia y te dan unas ganas horribles de ponerte a trabajar para devolverle a la sociedad algo inconcreto.
Así que te pones a currar hasta los setenta y cinco, y ya si te mueres porque estás chocha no pasa nada porque ya has disfrutao de todo antes de jubilarte. Y si no te mueres pues te vas a dar una vuelta o algo. O sigues trabajando o lo que te de la gana porque básicamente a nadie le va a importar lo más mínimo. Libertad ante todo.
A ver si no sería así mucho mejor.
Me jode mucho que nos hayan engañado a´sí con algo tan importante. Y más me joderá todavía si.
cuando leáis esto pensáis que sólo ha sido una verdadera pérdida de tiempo.
Pero qué le vamos a hacer… ya se sabe: “en casa del herrero, detén tu camino porque voy a enloquecer.” Buenas tardes a todes.
Porque cuando alguien te dice por ejemplo que va a venir ahora mismo, nunca es ya. Eso para empezar.
Porque un minuto esperando el semáforo en rojo es más largo que lo que resulta un beso de un minuto y este a su vez dura mucho más que un minuto jugando a la videoconsola.
Porque conoces a alguien unos minutos y te parece que lo conoces de toda la vida.
Porque a veces conoces a alguien de toda la vida y de pronto en un momento te parece un completo desconocido.
Dicen que el tiempo nocturno hay que emplearlo básicamente en dormir, ¿no? Pues os juro que dos horas escribiendo por la noche me cunden mucho más que escribir una hora de dia. Más del doble, incluso.
Está claro que cuando una se lo pasa bien, el tiempo pasa más rápido que con una resaca mañanera.
Así que nos han engañao de forma vil y premeditada e incluso alevosa me atrevería a decir…
Porque a ver: pienso yo que sería mucho mejor que una se dedicara a vivir la vida intensamente desde los cero hasta los cuarentaicinco por ejemplo, y luego ya cuando estás aburrida de dar tumbos, es más facíl que te entren ganas de sentarte a estudiar.
Estudias desde los cuarentaicinco hasta los cincuenta y cinco y después de estar toda la vida sin dar palo al agua, seguro que te entra una especie de cargo de conciencia y te dan unas ganas horribles de ponerte a trabajar para devolverle a la sociedad algo inconcreto.
Así que te pones a currar hasta los setenta y cinco, y ya si te mueres porque estás chocha no pasa nada porque ya has disfrutao de todo antes de jubilarte. Y si no te mueres pues te vas a dar una vuelta o algo. O sigues trabajando o lo que te de la gana porque básicamente a nadie le va a importar lo más mínimo. Libertad ante todo.
A ver si no sería así mucho mejor.
Me jode mucho que nos hayan engañado a´sí con algo tan importante. Y más me joderá todavía si.
cuando leáis esto pensáis que sólo ha sido una verdadera pérdida de tiempo.
Pero qué le vamos a hacer… ya se sabe: “en casa del herrero, detén tu camino porque voy a enloquecer.” Buenas tardes a todes.
VICANCILLOS
La virgen se estaba lavando en el camino que lleva a Belén. Bajó hasta
el valle que la nieve cubrió, y se tapó con dos cortinas que debió
encontrar por ahí.
Mientras tanto los pastorcillos querían ver a su rey al igual que las muñecas de famosa que se dirigían al portal campana sobre campana.
Algunos llevaban regalos en su zurrón mientras yo me remendaba.
Me remendé o me eché un remiendo, que viene a ser lo mismo pero después me lo quité y me quedé como estaba: y sobre campana, una.- A Belén pastores!, a Belén chiquillos! - me cogí un cabreo que ni sé... Luego ya, ropoponpón paquí, ropopopón payá se me pasó un poco y pensé que era mejor que la marimorena andara varias veces. Como sólo anda en nochebuena...
Al final decidimos hacer la muralla juntando todas las manos e irnos todos hasta Italia luciendo jerseys a rayas, pero pasando de la mafia.
Más que todo para bañarnos en la playa.
Pero no llegamos porque nos quedamos anonadados intentando averiguar cómo es posible que los peces beban dentro del río y disfrutando de los agradables vapores del retropaladar afrutado y espiritoso del Lambrusco.
P'habernos ahogao!
Buenas noches de jazz y de amor aunque el claro sol no brille ya. Feliz realidad...
Mientras tanto los pastorcillos querían ver a su rey al igual que las muñecas de famosa que se dirigían al portal campana sobre campana.
Algunos llevaban regalos en su zurrón mientras yo me remendaba.
Me remendé o me eché un remiendo, que viene a ser lo mismo pero después me lo quité y me quedé como estaba: y sobre campana, una.- A Belén pastores!, a Belén chiquillos! - me cogí un cabreo que ni sé... Luego ya, ropoponpón paquí, ropopopón payá se me pasó un poco y pensé que era mejor que la marimorena andara varias veces. Como sólo anda en nochebuena...
Al final decidimos hacer la muralla juntando todas las manos e irnos todos hasta Italia luciendo jerseys a rayas, pero pasando de la mafia.
Más que todo para bañarnos en la playa.
Pero no llegamos porque nos quedamos anonadados intentando averiguar cómo es posible que los peces beban dentro del río y disfrutando de los agradables vapores del retropaladar afrutado y espiritoso del Lambrusco.
P'habernos ahogao!
Buenas noches de jazz y de amor aunque el claro sol no brille ya. Feliz realidad...
sábado, 20 de febrero de 2016
APROVECHANDO QUE NO HAY NADIE EN CASA...
Aprovechando que no hay nadie en casa me he puesto a buscarme para
pasarme un poco el aspirador y hacer la limpieza de aura en seco anual y
no me encuentro por ningún sitio. Vamos, que ahora mismo estoy
escribiendo esto y solo veo el móvil flotando y las letras que parece
que funcionan solas... Not tejode... Dónde me habré dejao. Siempre
igual. Me guardo súper bien para que nadie me encuentre( igual que el
chocolate), y luego cuando quiero no me encuentro y el día más
insospechado aparezco en el congelador, detrás del sofá o entre el
colchón y la pared.En fin, voy a seguir... Si alguien me ve por favor
que me avise de que me estoy buscando. Buenas tardes a todes.
LA HORA BATAMANTA
Sentada sola en el sofá tapada hasta el sobaquillo con la batamanta,
vuelvo a encontrarme conmigo como cada noche. Y las palabras flotan
alrededor de mi cabeza insomne bailando una danza tribal. Tambores.
Sentimientos, sensaciones, silencios callados a gritos.
Empiezo a darme cuenta de que mi objetivo de que ser, estar y parecer coincidan en mí a la vez está más cerca.
Escucho risas en la calle. Son risas cómplices. Un hombre y una mujer. Es agradable sentir que alguien, aunque sea sólo por un momento es recorrido por un rayo de felicidad instantánea que lo traspasa hasta salir por su garganta y su boca transformado en sonido simpático.
No sé quién son, no los conozco de nada. Sin embargo su alegría voladora me ha hecho sonreír. Y ni se han dao cuenta.
Este es el efecto mágico de la felicidad. Se transmite aunque no queramos y un sólo segundo puede hacer un efecto multiplicador mucho más beneficioso que la mejor de las medicinas.
Y más, me paro un último segundo a pensar y me doy cuenta de que... SONREÍR ES GRATIS!!!. Ahí lo dejo... No hace falta ser muy listos.
Y ahora ya ez hoda de que me vadia moddiendo la lenga, que ji no me degvelo y luego no me duedmo.
Hada, pued, buednas noshez a tdoded.
Sentimientos, sensaciones, silencios callados a gritos.
Empiezo a darme cuenta de que mi objetivo de que ser, estar y parecer coincidan en mí a la vez está más cerca.
Escucho risas en la calle. Son risas cómplices. Un hombre y una mujer. Es agradable sentir que alguien, aunque sea sólo por un momento es recorrido por un rayo de felicidad instantánea que lo traspasa hasta salir por su garganta y su boca transformado en sonido simpático.
No sé quién son, no los conozco de nada. Sin embargo su alegría voladora me ha hecho sonreír. Y ni se han dao cuenta.
Este es el efecto mágico de la felicidad. Se transmite aunque no queramos y un sólo segundo puede hacer un efecto multiplicador mucho más beneficioso que la mejor de las medicinas.
Y más, me paro un último segundo a pensar y me doy cuenta de que... SONREÍR ES GRATIS!!!. Ahí lo dejo... No hace falta ser muy listos.
Y ahora ya ez hoda de que me vadia moddiendo la lenga, que ji no me degvelo y luego no me duedmo.
Hada, pued, buednas noshez a tdoded.
SIN PALABRAS
Y qué decir cuando no hay palabras? O cuando las que hay no sirven?
Intento escuchar el silencio y me veo sumergida en él, advirtiendo los
ecos lejanos de un gramófono antiguo de donde sale la inmensa voz de
Edith Piaf y el rumor de una gramola callejera tocando un chotis. De
pronto veo un colibrí suspendido en el aire. Parece que esté quieto, sin
embargo sus alas ligeras no dejan de moverse en un vaivén sin fin.
Y así pasan los días, escuchando música entre francesa y castiza, meditando bajo el murmullo silencioso de las alas de un pequeño colibrí.
Y así pasan los días, escuchando música entre francesa y castiza, meditando bajo el murmullo silencioso de las alas de un pequeño colibrí.
EN EL PARQUE
Estoy sentada en un banco. No hay niños en el parque. Sólo yo rodeada de ventanas aquí, escribiendo y dando gracias.
Gracias por lo que tengo y lo que no.
Gracias porque en la escuela esta de la vida voy aprobando aunque sea a duras penas.
Gracias por ser yo, aunque a veces me cueste soportarme.
Gracias por teneros, aunque a veces me cueste sentiros.
Gracias por tantos cofres del tesoro llenos de tantas experiencias vividas y por vivir.
Gracias a todes por acompañarme en este mi tumultuoso paseo por la vida. Porque sin vosotros no llego al aprobao ni de coña.
Gracias por lo que tengo y lo que no.
Gracias porque en la escuela esta de la vida voy aprobando aunque sea a duras penas.
Gracias por ser yo, aunque a veces me cueste soportarme.
Gracias por teneros, aunque a veces me cueste sentiros.
Gracias por tantos cofres del tesoro llenos de tantas experiencias vividas y por vivir.
Gracias a todes por acompañarme en este mi tumultuoso paseo por la vida. Porque sin vosotros no llego al aprobao ni de coña.
BUENAS TARDES A TODES
Buenas tardes a todes. Palabrarismos a parte, os diré que ayer por la
noche y aprovechando que es de carga superior, decidí ponerme en huelga,
encerrarme en la lavadora y desaparecer.
Mientras iba plegándome poco a poco, se me ocurrió que si lo conseguía podría buscarme la vida como autoplegadora profesional... Y viajar por todo el mundo dentro de mi propio baúl. Lo que más me costó fue doblegar bien la oreja izquierda, que justo quedaba donde el cierre y me cogí un par de pellizcos que para qué...
Luego ya encerrada me di cuenta de lo gilipollas que puedo llegar a ser.
Mis hijos casi nunca ponen la lavadora.
Más vale que me traje el móvil. Creo que me pica algo.
Buenas tardes a todes.
Mientras iba plegándome poco a poco, se me ocurrió que si lo conseguía podría buscarme la vida como autoplegadora profesional... Y viajar por todo el mundo dentro de mi propio baúl. Lo que más me costó fue doblegar bien la oreja izquierda, que justo quedaba donde el cierre y me cogí un par de pellizcos que para qué...
Luego ya encerrada me di cuenta de lo gilipollas que puedo llegar a ser.
Mis hijos casi nunca ponen la lavadora.
Más vale que me traje el móvil. Creo que me pica algo.
Buenas tardes a todes.
MONTAÑA RUSA
Estaba pensando que el cerebro y los intestinos son muy parecidos. Y
como están conectados entre sí, pues tengo como una montaña rusa interna
donde se pasean pensamientos palabras y sentimientos que se desplazan a
toda velocidad por el riego sanguíneo que sube y baja y baja y sube.
Así que cuando arranca para ponerse en marcha, pensamientos, palabras y sentimientos se suben en ella y dan vueltas hasta que consiguen que el vértigo me invada.
Yo les digo que monten de uno en uno, pero qué le vamos a hacer... Les gusta viajar juntos.
A veces se suben el miedo, un relato y la ira.
Otras la lista de la compra, un cuento y el
amor verdadero.
Y yo ahí, en la taquilla del corazón. Dándoles pasaporte para que me recorran por dentro y hagan de mí una albóndiga de emociones que a veces me marean hasta cerrarme por completo el estómago y dejarme totalmente muda.
He decidido que a partir de ahora voy a poner aduana y sólo voy a dejar pasar a los que molan. Así por lo menos, si tengo que aguantar esos efectos secundarios, que sea por una buena causa.
Así que cuando arranca para ponerse en marcha, pensamientos, palabras y sentimientos se suben en ella y dan vueltas hasta que consiguen que el vértigo me invada.
Yo les digo que monten de uno en uno, pero qué le vamos a hacer... Les gusta viajar juntos.
A veces se suben el miedo, un relato y la ira.
Otras la lista de la compra, un cuento y el
amor verdadero.
Y yo ahí, en la taquilla del corazón. Dándoles pasaporte para que me recorran por dentro y hagan de mí una albóndiga de emociones que a veces me marean hasta cerrarme por completo el estómago y dejarme totalmente muda.
He decidido que a partir de ahora voy a poner aduana y sólo voy a dejar pasar a los que molan. Así por lo menos, si tengo que aguantar esos efectos secundarios, que sea por una buena causa.
LA GLORIOSA ESTELA DE LOS BUDISTATIS
Estaba un poco aburrida existencialmente, y para entretenerme pensé que
podía ponerme a creer en algo totalmente inconcreto. Y como soy de
reflejo lento, sólo se me ocurrió la nada original idea de creer en
Dios.
Más insondable imposible. Pero claro, para decidirme tenía que valorarlas todas. Al menos las conocidas.
El dios ese de los cristianos cayó el primero de la lista, ya ves. Digo Yahvé. Porque nada más empezar a leer me enteré de que está en todas partes y que puede verlo todo como su propio nombre indica. Bueno este nombre... Porque estos como los reyes: Con tanto nombre no les hace falta ni apellido.
Y no. No me convenció porque un tío que está en todas partes y que lo ve todo es igual que un espía con obesidad mórbida. Y además no soportaría esa sensación de sentirme continuamente observada por alguien invisibe. Así que no. Yahvé tú que mal comienzo.
De ahí me fui a leer sobre Alá a la ladera del monte. Y allí mismo me enteré de que éste tiene mil y pico nombres distintos. Notejode... Si sólo para aprenderlos necesito ya una vida enteraaaaa, pero de qué vaaaaan!!!
El caso que el paraíso de Mahoma me gustó más que el del cielo. No por nada, es que prefiero las palmeras y el oasis más que nubecillas llenas de querubines tocando el arpa. Que por cierto. Que me digan a mí qué santo es el profesor de arpa porque hay cada uno que desafina como si tuviera el oído en la frente.
Bueno tú. Que Alá tampoco, Yahvé qué mala suerte tuvo también. Me acuerdo de él cosa mala.
Y así, de los peces gordos, solo me quedaba Buda. Y mira, ya la pinta esa de relajao me entró por el ojo. Y esa semisonrisa enigmática ya... ni te cuento. Si.
De momento iba ganando por goleada. Y más cuando me entero de que si le crees a él, no sólo no te vas ni al cielo ni al invierno, sino que encima vuelves a nacer y revuelves. Claro que más tarde, cuando me enteré de que puedes ser que te reencarnes en cualquier ser viviente, ya me empecé a enfriar un poco. Pensé que con la suerte que tengo seguro que nacía cucaracha tropical. O a lo peor mosca cojonera o cactus en mitad del desierto de Arizona.
El caso que el chaval ese gordico y relajao con su media sonrisilla enigmática se había quedao conmigo... Así que ni corta ni perezosa (bueno un poco), me dije a mi misma: - somos energía. Y la energía no muere ni desaparece. Sólo se transforma-, y me quedé más ancha que larga. De un deshaogao digno de mención (lo digo sólo por eso).
Luego lo dejé. Lo dejé un rato porque tanta inconcreción y tanto kamasutra ya estaban pasando de castaño a oscuro.
Me levanté sigilosamente sin ninguna razón aparente y fui directa a la estantería como si viviera sin vivir en mi. Y por un misterioso designio que no acabo de entender, cogí un libro de Asterix. Luego me dio por pensar que igual era porque es el único libro que hay en casa. Pero como no me apetecía seguir dilucidando si sí o si no, me puse a leer y eso:
Canasta de tres puntos! Tutatis!
Como ya sabéis es el Dios de unos tíos que vivían por la Galia y a los que les gustaban los alucinógenos más que a un crio un caramelo. Además, al ser un dios minoritario, no tenía mandamientos ni reglas ni nada. Un dios virgen!. Más original imposible.
Y... Pues que me emocioné y todo oye. Yo creo que fue amor a primera vista.
Pero al segundo empecé a notar un ligero desasosiego porque la sonrisilla de Buda se me vino a la cabeza y... qué queréis que os diga, oye... Horroroso. No sabia por cuál decidirme. Así que después meditar toda la noche durante dos minutos decidí ,justo a las tres menos diecisiete hora solar, que iba a inventarme una religión nueva con los dos. Buda y Tutatis. Que por si no os habéis dao cuenta es lo que llevo haciendo todo el rato.
Se me acaba de ocurrir el nombre:
LA GLORIOSA ESTELA DE LOS BUDISTATIS.
Sólo va a tener un par de mandamientos:
-- Todo budistatis que se precie ha de hacer lo que le de la gana con alegría. Y si no es posible por cualquier motivo, ha de hacer sí o sí que lo que le de la gana, coincida con lo que tiene que hacer. Con alegría también. Si no con la misma, con otra. Me da igual.
-- y segundo y último: Como a alguno se le ocurra volver a mearse en la taza le corto la picha. Ya está bien.
Si queréis podéis apuntaros. No es gratis, pero es barato y la letra pequeña casi ni se ve.
Más insondable imposible. Pero claro, para decidirme tenía que valorarlas todas. Al menos las conocidas.
El dios ese de los cristianos cayó el primero de la lista, ya ves. Digo Yahvé. Porque nada más empezar a leer me enteré de que está en todas partes y que puede verlo todo como su propio nombre indica. Bueno este nombre... Porque estos como los reyes: Con tanto nombre no les hace falta ni apellido.
Y no. No me convenció porque un tío que está en todas partes y que lo ve todo es igual que un espía con obesidad mórbida. Y además no soportaría esa sensación de sentirme continuamente observada por alguien invisibe. Así que no. Yahvé tú que mal comienzo.
De ahí me fui a leer sobre Alá a la ladera del monte. Y allí mismo me enteré de que éste tiene mil y pico nombres distintos. Notejode... Si sólo para aprenderlos necesito ya una vida enteraaaaa, pero de qué vaaaaan!!!
El caso que el paraíso de Mahoma me gustó más que el del cielo. No por nada, es que prefiero las palmeras y el oasis más que nubecillas llenas de querubines tocando el arpa. Que por cierto. Que me digan a mí qué santo es el profesor de arpa porque hay cada uno que desafina como si tuviera el oído en la frente.
Bueno tú. Que Alá tampoco, Yahvé qué mala suerte tuvo también. Me acuerdo de él cosa mala.
Y así, de los peces gordos, solo me quedaba Buda. Y mira, ya la pinta esa de relajao me entró por el ojo. Y esa semisonrisa enigmática ya... ni te cuento. Si.
De momento iba ganando por goleada. Y más cuando me entero de que si le crees a él, no sólo no te vas ni al cielo ni al invierno, sino que encima vuelves a nacer y revuelves. Claro que más tarde, cuando me enteré de que puedes ser que te reencarnes en cualquier ser viviente, ya me empecé a enfriar un poco. Pensé que con la suerte que tengo seguro que nacía cucaracha tropical. O a lo peor mosca cojonera o cactus en mitad del desierto de Arizona.
El caso que el chaval ese gordico y relajao con su media sonrisilla enigmática se había quedao conmigo... Así que ni corta ni perezosa (bueno un poco), me dije a mi misma: - somos energía. Y la energía no muere ni desaparece. Sólo se transforma-, y me quedé más ancha que larga. De un deshaogao digno de mención (lo digo sólo por eso).
Luego lo dejé. Lo dejé un rato porque tanta inconcreción y tanto kamasutra ya estaban pasando de castaño a oscuro.
Me levanté sigilosamente sin ninguna razón aparente y fui directa a la estantería como si viviera sin vivir en mi. Y por un misterioso designio que no acabo de entender, cogí un libro de Asterix. Luego me dio por pensar que igual era porque es el único libro que hay en casa. Pero como no me apetecía seguir dilucidando si sí o si no, me puse a leer y eso:
Canasta de tres puntos! Tutatis!
Como ya sabéis es el Dios de unos tíos que vivían por la Galia y a los que les gustaban los alucinógenos más que a un crio un caramelo. Además, al ser un dios minoritario, no tenía mandamientos ni reglas ni nada. Un dios virgen!. Más original imposible.
Y... Pues que me emocioné y todo oye. Yo creo que fue amor a primera vista.
Pero al segundo empecé a notar un ligero desasosiego porque la sonrisilla de Buda se me vino a la cabeza y... qué queréis que os diga, oye... Horroroso. No sabia por cuál decidirme. Así que después meditar toda la noche durante dos minutos decidí ,justo a las tres menos diecisiete hora solar, que iba a inventarme una religión nueva con los dos. Buda y Tutatis. Que por si no os habéis dao cuenta es lo que llevo haciendo todo el rato.
Se me acaba de ocurrir el nombre:
LA GLORIOSA ESTELA DE LOS BUDISTATIS.
Sólo va a tener un par de mandamientos:
-- Todo budistatis que se precie ha de hacer lo que le de la gana con alegría. Y si no es posible por cualquier motivo, ha de hacer sí o sí que lo que le de la gana, coincida con lo que tiene que hacer. Con alegría también. Si no con la misma, con otra. Me da igual.
-- y segundo y último: Como a alguno se le ocurra volver a mearse en la taza le corto la picha. Ya está bien.
Si queréis podéis apuntaros. No es gratis, pero es barato y la letra pequeña casi ni se ve.
LA ETERNIDAD DE UN MOMENTO
Y vuelve a llegar la noche con su soledad implacable. Siempre a las
mismas horas. En ese silencio donde se puede oir revolotear a los
espíritus. Pienso: si no puedes con el enemigo únete a él. Es lo que
suelo hacer de día. Intentar alentar este desaliento... Pero es que sale
la luna, llega el silencio y ya no hay quien me ponga de acuerdo los
chacras. Se ponen a bailar con los espíritus por la sala y halaaaaa!!!
Otra noche loca... Y mira que les tengo dicho que tanta noche disoluta les acabará pasando factura... Pero nada.
El rumor del coche que pasa a lo lejos. La nevera que suena igualico que un Ferrari, y si me fijo bien hasta las conexiones eléctricas de mis neuronas puedo escuchar. Mierda. No.. Qué mierda. Con la de viajes bonitos que tengo yo en mi cabeza... Con la cantidad de gente que me gustaría ver, volver a ver y abrazar. Con lo bien que a veces me imagino el sol en los días de lluvia...
Pero cada hoy llega la noche y cada noche me muero un poquitín. Sóloespero que esto sea como las hojas que se caen para dejar paso a los nuevos brotes. Porque si no, aunque mida un metro ochenta, poquitín a poquitín me voy a acabar en un pispás. Y no es plan. Que no tengo el shosho pa farolillos...
El rumor del coche que pasa a lo lejos. La nevera que suena igualico que un Ferrari, y si me fijo bien hasta las conexiones eléctricas de mis neuronas puedo escuchar. Mierda. No.. Qué mierda. Con la de viajes bonitos que tengo yo en mi cabeza... Con la cantidad de gente que me gustaría ver, volver a ver y abrazar. Con lo bien que a veces me imagino el sol en los días de lluvia...
Pero cada hoy llega la noche y cada noche me muero un poquitín. Sóloespero que esto sea como las hojas que se caen para dejar paso a los nuevos brotes. Porque si no, aunque mida un metro ochenta, poquitín a poquitín me voy a acabar en un pispás. Y no es plan. Que no tengo el shosho pa farolillos...
EL MÁGICO PODER DE LA RISA
Me gusta cuando veo a la gente sonreír. Es increíble el efecto
propagador de felicidad que contienen risas y carcajadas. ¿A quién no
nos ha pasado alguna vez que escuchamos sin venir a cuento una risa de
esas flojas o una de esas tipo para dentro que acaban en un silbido
agudo tipo estertor y no se ha contagiado? Luego te pones a reírte
porque no sabes de que te ríes, el de al lao te ve el careto y se parte
también. Y como musiquilla de fondo la de los
estertores que se tapa la boca y la nariz, roja perdida, que es la que
había empezado en este caso concreto. El de al lao, que es muy serio, al
principio mira a todos como a locos pero como los contagios se suceden
en cadena, le empieza a atisbar una especie de mueca que pudiera ser una
sonrisa para acabar con la típica carcajada que acaba en ronquido..
Pero tiene sólo tres dientes, encima desperdigados, casi me meo cuando
abrió la boca, joder, pobre hombre... Jajaja. ( y mira que no estaba) Y
de pronto todo el mundo en silencio, y alguien que suelta un ayyyyy con
un hilillo de voz, otro que empieza pfffffffff y la de la risa tonta que
empieza otra vez. De fondo " la estertores". Y
vuelta otra vez jajaaaa, jajaaaaa, y así sucesivamente. Vamos, lo que viene a ser un ataque de risa colectivo.
Y ya no sé ni qué iba a decir.
...Eso, que cuando terminas de reírte y de cambiarte de ropa de cintura para abajo, si es que eres de muelle flojo, se te queda una sensación de tener el alma ancha que es por demás. Y una se siente maja simpática y ridícula y es una sensación que todos deberíamos practicar al menos una vez al día. No es necesario tener motivos, aunque sí aconsejable. Y es fácil: se cogen los labios que están en postura neutral( oscilante en algunos casos) , y con un impulso sincronizado se intenta subir los mofletes hasta arriba desde la frente. Casi automáticamente te das cuenta de que es imposible, pero sólo después de comprobarlo. Piensas joer qué tonta, y enseguida te das cuenta que consiste en elevar los mofletes desde los labios, sólo por simpatía. Una vez que tienes la sonrisa pintada en la cara, te imaginas que te acaban de hacer un lifting y sales a la calle de esa guisa como quien no quiere la cosa. Algunos te miran como mosqueados de que parezcas feliz, a otros, la mayoría, sólo les pareces algo descerebrada. Y los menos te miran, se alegran e incluso te corresponden. Eso al principio, pero ya luego se acostumbran a verte con esa cara de satisfacción, les entra la envidia, piensan que ellos no van a ser menos y acaban haciéndote el espejo. Y si lo hiciéramos todos, igual las vacas se tirarían menos pedos y se reduciría la contaminación o algo. Deberíais probarlo, pero acordaos: desde la frente no.
vuelta otra vez jajaaaa, jajaaaaa, y así sucesivamente. Vamos, lo que viene a ser un ataque de risa colectivo.
Y ya no sé ni qué iba a decir.
...Eso, que cuando terminas de reírte y de cambiarte de ropa de cintura para abajo, si es que eres de muelle flojo, se te queda una sensación de tener el alma ancha que es por demás. Y una se siente maja simpática y ridícula y es una sensación que todos deberíamos practicar al menos una vez al día. No es necesario tener motivos, aunque sí aconsejable. Y es fácil: se cogen los labios que están en postura neutral( oscilante en algunos casos) , y con un impulso sincronizado se intenta subir los mofletes hasta arriba desde la frente. Casi automáticamente te das cuenta de que es imposible, pero sólo después de comprobarlo. Piensas joer qué tonta, y enseguida te das cuenta que consiste en elevar los mofletes desde los labios, sólo por simpatía. Una vez que tienes la sonrisa pintada en la cara, te imaginas que te acaban de hacer un lifting y sales a la calle de esa guisa como quien no quiere la cosa. Algunos te miran como mosqueados de que parezcas feliz, a otros, la mayoría, sólo les pareces algo descerebrada. Y los menos te miran, se alegran e incluso te corresponden. Eso al principio, pero ya luego se acostumbran a verte con esa cara de satisfacción, les entra la envidia, piensan que ellos no van a ser menos y acaban haciéndote el espejo. Y si lo hiciéramos todos, igual las vacas se tirarían menos pedos y se reduciría la contaminación o algo. Deberíais probarlo, pero acordaos: desde la frente no.
NOCHE
En estas horas oscuras, cuando solo la campana solemne se atreve a
rasgar con su canto metálico el silencio, justo en estas horas, nace de
nuevo el grito sordo que durante el día duerme escondido entre risas de
niños y el transcurrir monótono de la vida. Nace una noche en la playa
de luna llena y vacía. Nacen hipos que con sonido acompasado y brusco ,
hacen temblar mis entrañas como ola que se desintegra en la roca. Nacen
vientos y tempestades esperando que la luz del día traiga conmigo a la risa y la brisa cálida de este invierno suave. Quizás un arco iris...
Articular palabra? No puedo. Sólo un ay largo y profundo, como cantado por soleares.
Sólo un quejido quedo salido de un corazón cansado y lleno. Y vacío.
Solas mi nostalgia y yo.
No me atrevo a echarla. No se atreve a dejarme.
Y ahí vamos.
Articular palabra? No puedo. Sólo un ay largo y profundo, como cantado por soleares.
Sólo un quejido quedo salido de un corazón cansado y lleno. Y vacío.
Solas mi nostalgia y yo.
No me atrevo a echarla. No se atreve a dejarme.
Y ahí vamos.
CUESTIÓN DE PLASMA
Me quedo plasmada cuando mi plasma sanguíneo se convierte en un hectoplasma plasmático ausente de plasmicitud.
Y lo peor es que lo hace con una plasmicidad plasmosa. Y siempre sin avisar.
Bueno, no quiero extenderme más porque no quiero resultar plasmagosa en mi plasmación plasmantagórica, y por otro lado no me gustaría aburrir a los plasmántiros nocturnos. Que tienen muy mala leche, y además no sé qué más plasmear.
Hala! Buenas noches a todes.
En realidad quería hablar de las pantallas de plasma. Igual tendría que mirármelo...
Y lo peor es que lo hace con una plasmicidad plasmosa. Y siempre sin avisar.
Bueno, no quiero extenderme más porque no quiero resultar plasmagosa en mi plasmación plasmantagórica, y por otro lado no me gustaría aburrir a los plasmántiros nocturnos. Que tienen muy mala leche, y además no sé qué más plasmear.
Hala! Buenas noches a todes.
En realidad quería hablar de las pantallas de plasma. Igual tendría que mirármelo...
LA TRAPERÍA
La primera vez que entré a aquel sitio me envolvieron varias
sensaciones a la vez: con la primera entrada de aire a mi nariz me
acordé de mi abuela. No sé si por la antigüedad del establecimiento o
por ese olor característico de las casas con solera. Había también en la
parte de atrás montañas de periódicos viejos apilados meticulosamente
en paquetitos más o menos pesados que los abuelicos nos traían para
venderlos al peso y ganarse unas perrillas para pagar los vinos que no les dejaban tomar sus mujeres. Ese aroma a papel viejo me recordaba como a la biblioteca, o no sé...
Al lado de los periódicos, justo en frente, se ponían los metales. Cobre, latón, cinc, acero, hierro... Cada uno en su montón correspondiente porque según el metal el precio variaba.
Ropa militar, candelabros, lámparas, y colgando de las vigas centenarias multitud de correas y aparejos viejos de los cuales no alcanza a adivinar su utilidad.
También comprábamos la lana de los colchones antiguos. La clara valía más que la oscura. Generalmente nos los traían gitanicos. En cuanto entraban, el trapero sacaba el cuchillo para rajar la tela. Y siempre lo mismo:
- aaaay el payo que desconfiao! Que nusotros somos gitanos buenos. Anda y deja el cuchillo payo, que no laimus metío náaa!-
Y el trapero sin mediar contestación, rajaba el colchón, metía la mano dentro y siempre sacaba algo que de lana tenia poco. Casi siempre eran rodamientos, aunque a veces también humedecían la lana de la capa intermedia para que pesaran más . Pero nunca le engañaban. Porque el payo era más gitano que ellos.
Pasé muy buenos ratos en aquel sitio... Pesando, comprando y vendiendo. Lo que no echo de menos es ese fresco húmedo que en verano se agradecía y en invierno te hacía cantar los huesos.
Ahora se ha convertido en una librería alternativa, y aunque algo la han reformado todavía conserva todo su encanto. Cada vez que paso me paro delante de la puerta. Pero no entro. Temo que si lo hago se deformen mis recuerdos y sienta que ya no es parte de mí.
Aunque las experiencias vividas en ella sigan impregnadas en esas viejas paredes.
Al lado de los periódicos, justo en frente, se ponían los metales. Cobre, latón, cinc, acero, hierro... Cada uno en su montón correspondiente porque según el metal el precio variaba.
Ropa militar, candelabros, lámparas, y colgando de las vigas centenarias multitud de correas y aparejos viejos de los cuales no alcanza a adivinar su utilidad.
También comprábamos la lana de los colchones antiguos. La clara valía más que la oscura. Generalmente nos los traían gitanicos. En cuanto entraban, el trapero sacaba el cuchillo para rajar la tela. Y siempre lo mismo:
- aaaay el payo que desconfiao! Que nusotros somos gitanos buenos. Anda y deja el cuchillo payo, que no laimus metío náaa!-
Y el trapero sin mediar contestación, rajaba el colchón, metía la mano dentro y siempre sacaba algo que de lana tenia poco. Casi siempre eran rodamientos, aunque a veces también humedecían la lana de la capa intermedia para que pesaran más . Pero nunca le engañaban. Porque el payo era más gitano que ellos.
Pasé muy buenos ratos en aquel sitio... Pesando, comprando y vendiendo. Lo que no echo de menos es ese fresco húmedo que en verano se agradecía y en invierno te hacía cantar los huesos.
Ahora se ha convertido en una librería alternativa, y aunque algo la han reformado todavía conserva todo su encanto. Cada vez que paso me paro delante de la puerta. Pero no entro. Temo que si lo hago se deformen mis recuerdos y sienta que ya no es parte de mí.
Aunque las experiencias vividas en ella sigan impregnadas en esas viejas paredes.
TABLAS
Hoy me he dao cuenta de que puedo llorar de pena. Pero también de
felicidad. Total, que me he puesto a llover como una Magdalena. Luego he
escuchado un tango. Y entonces me he dao cuenta de que se puede una
emocionar con cualquier cosica. Lo cual es una ventaja, pero también un
inconveniente.
Así que nada. Porque todo,... sería demasiado.
Así que nada. Porque todo,... sería demasiado.
LAS PUERTAS DE LA ETERNIDADD
Al final me morí y fui volando hasta la muga entre el cielo y el infierno.
Desde el primero, se apreciaba el eco del Ave Verum de Mozart.
Desde el segundo salia expulsado un calorcillo atrayente , el sonido del crepitar de la hoguera infinita, y un ligero olorcillo a azufre.
- Hola?, hay alguien?-
Así estuve un buen rato pero no contestaba ni Dios.
Empecé a sentirme inquieta porque no me gusta nada estar en tierra de nadie, y menos sin tener los pies en el suelo.
Cuando ya estaba dispuesta a irme no sé donde, apareció volando sin alas un personajillo bajico de orejas puntiagudas, barriguilla cervecera y una cara de sátiro que ni sé.
Levité desesperada hacia él, y fui tan rápido que lo traspasé. Menuda sensación.Y es que no veáis lo que se adelanta sin tener el cuerpo presente.
Total que se cogió un tremendo cabreo, y me preguntó a dónde iba como alma que llevara el diablo.
- Pues me encantaría responderte adecuadamente y más en estas circunstancias... - le respondí - pero es que acabo de fenecer, he aparecido aquí y no sé exactamente para dónde tirar. ¿ Está San Pedro? -
El otro me miraba como diciendo: esta tía es tonta... Y que no me contestaba el tío. Sólo esa media sonrisilla cucándome el ojo . Me estaba poniendo de los nervios, así que le dije que esto era un cachondeo y que si no me contestaba iba a poner una reclamación de forma inmediata en el servicio de atención etérea, a lo cual me contestó de forma telepática: - pues que tengas suerte Ja ja ja! Ahora me voy y no se te ocurra seguirme porque será peor para ti.- Y desapareció en la nada tal como había venido.
- Hay que joderse- pensé... Y después ya no supe qué hacer.
Llevo un tiempo indeterminado vagando por las galaxias y no hay ni una puta señal indicativa.
Toda la vida portándome bien para esto...
Voy a ver si encuentro a Buda y si tiene a bien reponerme los chacras y mandarme de vuelta a la tierra convertida en lo que sea. Y como se enrolle y diga que sí, esta vez no me voy a cortar un pelo. Os vais a enterar de lo que vale un peine suspendido en éter . Por mis antiguos ovarios que no voy a dejar tetera con asa.
Desde el primero, se apreciaba el eco del Ave Verum de Mozart.
Desde el segundo salia expulsado un calorcillo atrayente , el sonido del crepitar de la hoguera infinita, y un ligero olorcillo a azufre.
- Hola?, hay alguien?-
Así estuve un buen rato pero no contestaba ni Dios.
Empecé a sentirme inquieta porque no me gusta nada estar en tierra de nadie, y menos sin tener los pies en el suelo.
Cuando ya estaba dispuesta a irme no sé donde, apareció volando sin alas un personajillo bajico de orejas puntiagudas, barriguilla cervecera y una cara de sátiro que ni sé.
Levité desesperada hacia él, y fui tan rápido que lo traspasé. Menuda sensación.Y es que no veáis lo que se adelanta sin tener el cuerpo presente.
Total que se cogió un tremendo cabreo, y me preguntó a dónde iba como alma que llevara el diablo.
- Pues me encantaría responderte adecuadamente y más en estas circunstancias... - le respondí - pero es que acabo de fenecer, he aparecido aquí y no sé exactamente para dónde tirar. ¿ Está San Pedro? -
El otro me miraba como diciendo: esta tía es tonta... Y que no me contestaba el tío. Sólo esa media sonrisilla cucándome el ojo . Me estaba poniendo de los nervios, así que le dije que esto era un cachondeo y que si no me contestaba iba a poner una reclamación de forma inmediata en el servicio de atención etérea, a lo cual me contestó de forma telepática: - pues que tengas suerte Ja ja ja! Ahora me voy y no se te ocurra seguirme porque será peor para ti.- Y desapareció en la nada tal como había venido.
- Hay que joderse- pensé... Y después ya no supe qué hacer.
Llevo un tiempo indeterminado vagando por las galaxias y no hay ni una puta señal indicativa.
Toda la vida portándome bien para esto...
Voy a ver si encuentro a Buda y si tiene a bien reponerme los chacras y mandarme de vuelta a la tierra convertida en lo que sea. Y como se enrolle y diga que sí, esta vez no me voy a cortar un pelo. Os vais a enterar de lo que vale un peine suspendido en éter . Por mis antiguos ovarios que no voy a dejar tetera con asa.
miércoles, 25 de noviembre de 2015
SOLUCIONES CREATIVAS
Reunidos de una sola parte los cuatro miembros (más o menos viriles) de mi casa y yo, la única miembra (más o menos sorprendida), llegamos de forma multilateral y de mutuo acuerdo a la siguiente conclusión:
La casa es pequeña: problema.
La solución más simple seria habitar una casa más grande, para lo cual existen dos lógicas salidas: accedemos mediante pago, lo cual sería imposible y dejaría de ser la solución más fácil, o ucopumas digo u ocupamos otra mediante patada previa a riesgo de partirnos las piernas o a lo peor terminar en la cárcel. Que pensándolo bien sería otra opción que de momento y aunque lograríamos cubrir gastos, no acertamos a contemplar.
Así que lo más fácil es una mierda. ¿Y qué nos queda entonces? ... muy sencillo! ... Buscar la solución más simple, que ha sido de la siguiente manera:
Se han puesto el grande y el pequeño a hacer el gamba con unos prismáticos. Y han acabao sujetándoselos a la nuca y poniéndoselos de gafas pero por la parte que se ve todo súper lejos.
Los techos se ven más altos, la sala más grande, el balcón parece una terraza y así todo el rato.
Así que hemos decidido comprar cuatro prismáticos más y asunto arreglao. Por 50 euros una casa palacio. Por el mismo precio. Y sin hacer traslado. Y sin papeleos. Se puede pedir más?
Yo creo que sí. Pero vaya...
La casa es pequeña: problema.
La solución más simple seria habitar una casa más grande, para lo cual existen dos lógicas salidas: accedemos mediante pago, lo cual sería imposible y dejaría de ser la solución más fácil, o ucopumas digo u ocupamos otra mediante patada previa a riesgo de partirnos las piernas o a lo peor terminar en la cárcel. Que pensándolo bien sería otra opción que de momento y aunque lograríamos cubrir gastos, no acertamos a contemplar.
Así que lo más fácil es una mierda. ¿Y qué nos queda entonces? ... muy sencillo! ... Buscar la solución más simple, que ha sido de la siguiente manera:
Se han puesto el grande y el pequeño a hacer el gamba con unos prismáticos. Y han acabao sujetándoselos a la nuca y poniéndoselos de gafas pero por la parte que se ve todo súper lejos.
Los techos se ven más altos, la sala más grande, el balcón parece una terraza y así todo el rato.
Así que hemos decidido comprar cuatro prismáticos más y asunto arreglao. Por 50 euros una casa palacio. Por el mismo precio. Y sin hacer traslado. Y sin papeleos. Se puede pedir más?
Yo creo que sí. Pero vaya...
CONJURO INVERNAL
Venga el frío, venga la nieve
y el viento.
Vengan todos y llévense el lloro,
la pena y el lamento.
Hiele del todo el frío los corazones
casi ya helados.
Cúbralos la nieve
para que la brisa cálida
de la primavera los derrita,
cuando llegue, y vuelvan a nacer
como semilla nueva.
Que la lluvia limpie todo
menos las conciencias de aquellos
que hacen del planeta
su propio feudo particular
e intransferible.
Que la nieve al resbalar
por nuestras caras
nos recuerde que estamos vivos,
y que algo tenemos que hacer por aquí.
Que la humedad nos llegue
por un momento hasta el tuétano
para hacernos conscientes
de los que la sienten a todas horas.
Que el manto del invierno nos cubra
el pensamiento y nos haga meditar
y suscribir las palabras con hechos.
Y que crezcan los helechos
en los repechos.
Que con el solsticio
se firme el armisticio y las bombas
no tengan cabida nunca más
en el diccionario de ningún idioma.
Que nos inunde a todos la necesidad
de ver al próximo feliz,
sea o no de la familia.
Que así sea.
y el viento.
Vengan todos y llévense el lloro,
la pena y el lamento.
Hiele del todo el frío los corazones
casi ya helados.
Cúbralos la nieve
para que la brisa cálida
de la primavera los derrita,
cuando llegue, y vuelvan a nacer
como semilla nueva.
Que la lluvia limpie todo
menos las conciencias de aquellos
que hacen del planeta
su propio feudo particular
e intransferible.
Que la nieve al resbalar
por nuestras caras
nos recuerde que estamos vivos,
y que algo tenemos que hacer por aquí.
Que la humedad nos llegue
por un momento hasta el tuétano
para hacernos conscientes
de los que la sienten a todas horas.
Que el manto del invierno nos cubra
el pensamiento y nos haga meditar
y suscribir las palabras con hechos.
Y que crezcan los helechos
en los repechos.
Que con el solsticio
se firme el armisticio y las bombas
no tengan cabida nunca más
en el diccionario de ningún idioma.
Que nos inunde a todos la necesidad
de ver al próximo feliz,
sea o no de la familia.
Que así sea.
ODA A LA LAVADORA
La lavadora centrifuga
y da vueltas como loca.
Igualico que mi cabeza, o mejor dicho,
lo que hay dentro.
De pronto bajan las revoluciones paulatinamente,
hasta que sólo se escucha al lavavajillas
y a los chicos bromeando entre ellos.
Aquí, en la soledad de una cocina
de puerta abierta,
me rebano los sesos con fruición intentando
que este vacío no acabe
por absorberme del todo,
hasta hacerme desaparecer
dentro de mí misma.
Toreando emociones.
Masticando distancias.
Despintando recuerdos.
Buscando el aire limpio.
Intentando digerir esta confusión
que nos lleva directa al caos.
"Si todo fuera tan simple"...
Sí. Todo es tan simple:
Amor, amor y amor.
No es tan difícil, es sólo...
que se nos ha extraviado
entre el
yo, me , mi y el conmigo.
y da vueltas como loca.
Igualico que mi cabeza, o mejor dicho,
lo que hay dentro.
De pronto bajan las revoluciones paulatinamente,
hasta que sólo se escucha al lavavajillas
y a los chicos bromeando entre ellos.
Aquí, en la soledad de una cocina
de puerta abierta,
me rebano los sesos con fruición intentando
que este vacío no acabe
por absorberme del todo,
hasta hacerme desaparecer
dentro de mí misma.
Toreando emociones.
Masticando distancias.
Despintando recuerdos.
Buscando el aire limpio.
Intentando digerir esta confusión
que nos lleva directa al caos.
"Si todo fuera tan simple"...
Sí. Todo es tan simple:
Amor, amor y amor.
No es tan difícil, es sólo...
que se nos ha extraviado
entre el
yo, me , mi y el conmigo.
CARTA DE VERANO
Hola abuela. Me ha dicho mi madre que te escriba porque estoy aburrida y dice que te hará ilusión. Te echo mucho de menos. Me gusta cuando deshaces los jerseys de lana y luego me la enganchas en los brazos y vas haciendo pelotas. A ver si me haces una chaqueta pero como la de mi amiga. Con lana nueva. También me acuerdo cuando te quedas dormida sentada en el sofá después de comer y cojo tu brazo blandico y me pongo a menearlo como si fuera la masa del pan. Y de cuando nos dices zanorios y que no te amolemos.
Te acuerdas cuando me dejaste probarme tu peluca? ¿Y cuando se la pusimos al abuelo en Navidad?
Espero que esté bien . ¿ Cuándo vais a venir?
Ya tengo ganas de ir a clase porque no me gusta nada la piscina y el verano es muy largo y me aburro. Bueno abuela, que sigas bien. Te mando besos y abrazos.
Alba
PD.: Dile a mis primas que a ver cuándo vienen.
Te acuerdas cuando me dejaste probarme tu peluca? ¿Y cuando se la pusimos al abuelo en Navidad?
Espero que esté bien . ¿ Cuándo vais a venir?
Ya tengo ganas de ir a clase porque no me gusta nada la piscina y el verano es muy largo y me aburro. Bueno abuela, que sigas bien. Te mando besos y abrazos.
Alba
PD.: Dile a mis primas que a ver cuándo vienen.
CARTA DESDE EL FRENTE
Mi querida y añorada Blanca: aprovecho estos pocos momentos de calma que nos brinda el frente, para imaginarnos paseando de la mano por el Parque del Retiro. Te parecerá una tontería, algo que hemos hecho tantas veces, ahora se me antoja que fuera la imagen misma del propio paraíso.
Y es que mi amor, aquí la vida no vale nada. Me doy cuenta de que esos ideales por los que vinimos luchando y matando hasta aquí no son míos, sino de la gente que se ocupa de redactarlos a miles de kilómetros de distancia. Esos para los cuales somos poco más que un número indeterminado en una lista sin fin.
Y en medio de todo este caos del que espero salir vivo, la única imagen que me produce algo de calma es la de tu foto que tengo escondida entre el colchón y los muelles de la litera de arriba, que es donde duermo.
Cuando estoy de guardia, tus ojos vivos y limpios y tu sonrisa entre candorosa y pícara, me mantienen despierto y alerta. Y si tengo la suerte de dormir un rato, es para ti mi último recuerdo y pensamiento.
No veo el día en que te sienta venir vestida de blanco hacia mí en el altar. Te quiero tanto, cariño... Oigo la sirena. Hay que ponerse a cubierto. Pero antes, recibe todo el amor de este que te quiere.
Y es que mi amor, aquí la vida no vale nada. Me doy cuenta de que esos ideales por los que vinimos luchando y matando hasta aquí no son míos, sino de la gente que se ocupa de redactarlos a miles de kilómetros de distancia. Esos para los cuales somos poco más que un número indeterminado en una lista sin fin.
Y en medio de todo este caos del que espero salir vivo, la única imagen que me produce algo de calma es la de tu foto que tengo escondida entre el colchón y los muelles de la litera de arriba, que es donde duermo.
Cuando estoy de guardia, tus ojos vivos y limpios y tu sonrisa entre candorosa y pícara, me mantienen despierto y alerta. Y si tengo la suerte de dormir un rato, es para ti mi último recuerdo y pensamiento.
No veo el día en que te sienta venir vestida de blanco hacia mí en el altar. Te quiero tanto, cariño... Oigo la sirena. Hay que ponerse a cubierto. Pero antes, recibe todo el amor de este que te quiere.
Victor
CARTA DESDE EL EXILIO OBLIGADO
En la habitación 18 de una pensión de mala muerte, una mujer semidesnuda con un cigarrillo en una mano y bolígrafo mordisqueado en la otra, se dispone a escribir apoyada en la mínima mesilla situada al lado del cabecero inexistente.
Tras unos segundos con la mirada perdida en el techo, de un color tan indefinible como desvaído, se dispone a escribir. Retira el dinero que está sobre la cuartilla y lo guarda en el sobre, no sin antes contarlo para acabar con su cara sumida en una mueca agridulce:
Querida Madre. Aquí te mando el dinero como cada mes. Esta vez hay un poco más. El dueño del restaurante donde trabajo nos ha dado aguinaldo. Que es una especie de paga extra por ser navidad. Es muy bueno. Tuve mucha suerte al poder venir con este contrato de camarera.
Se acuerda de aquel pañuelo que le gustó en el ultramarinos? Es para que se lo compre. Va a estar muy guapa con él.
Ya hace más de un mes que no recibo letras de allá. Espero que todo siga bien. Tengo la foto de mi niño en la cartera y la miro a cada rato. Está tan cambiado que igual cuando vaya no lo voy a reconocer.
Quiero darle las gracias por todo lo que hace por nosotros. Yo estoy ahorrando cada mes para que esta situación termine lo antes posible y poder volver con ustedes y no separarnos más, pero como usted dice, hay que tener paciencia.
Bueno madre, tengo que despedirme ya. Que Dios me la bendiga. Besos y abrazos.
Lola.
Tras unos segundos con la mirada perdida en el techo, de un color tan indefinible como desvaído, se dispone a escribir. Retira el dinero que está sobre la cuartilla y lo guarda en el sobre, no sin antes contarlo para acabar con su cara sumida en una mueca agridulce:
Querida Madre. Aquí te mando el dinero como cada mes. Esta vez hay un poco más. El dueño del restaurante donde trabajo nos ha dado aguinaldo. Que es una especie de paga extra por ser navidad. Es muy bueno. Tuve mucha suerte al poder venir con este contrato de camarera.
Se acuerda de aquel pañuelo que le gustó en el ultramarinos? Es para que se lo compre. Va a estar muy guapa con él.
Ya hace más de un mes que no recibo letras de allá. Espero que todo siga bien. Tengo la foto de mi niño en la cartera y la miro a cada rato. Está tan cambiado que igual cuando vaya no lo voy a reconocer.
Quiero darle las gracias por todo lo que hace por nosotros. Yo estoy ahorrando cada mes para que esta situación termine lo antes posible y poder volver con ustedes y no separarnos más, pero como usted dice, hay que tener paciencia.
Bueno madre, tengo que despedirme ya. Que Dios me la bendiga. Besos y abrazos.
Lola.
LA ÚLTIMA CARTA
Querida familia:
En estás mis últimas horas el único pensamiento es para vosotros. Ha venido el Pater por si quería que me diera la extremaunción. Le he contestado que no me asusta el infierno. De todas formas, he charlado un rato con él. A pesar de todo parecía buena persona.
En realidad esto va a ser un descanso para mí. No digo que lo esté deseando, pero no. No tengo miedo a la muerte. Si es así como tengo que pagar mis fallos, que así sea. Lo único que os pido es que os queráis y os cuidéis, ya que la familia y los amigos son lo más importante en la vida. Lástima darme cuenta tan tarde. Pero bueno. Me voy con la cabeza alta porque muero por ser fiel a la única bandera en la que creo, que es la de la libertad por encima de dogmas y credos. Así que no penéis por mí. No les deis el gusto de veros llorar. Os quiere y no os olvida.
Padre.
En realidad esto va a ser un descanso para mí. No digo que lo esté deseando, pero no. No tengo miedo a la muerte. Si es así como tengo que pagar mis fallos, que así sea. Lo único que os pido es que os queráis y os cuidéis, ya que la familia y los amigos son lo más importante en la vida. Lástima darme cuenta tan tarde. Pero bueno. Me voy con la cabeza alta porque muero por ser fiel a la única bandera en la que creo, que es la de la libertad por encima de dogmas y credos. Así que no penéis por mí. No les deis el gusto de veros llorar. Os quiere y no os olvida.
Padre.
PD. Cuidad los animales y la huerta, ellos os darán lo que necesitéis. Y sed libres. Sólo de esa forma, mi sacrificio no habrá sido en vano.
Os quiero, hijos. Siempre estaré con vosotros.
Os quiero, hijos. Siempre estaré con vosotros.
CARTAS EN EL OLVIDO
Querida hermana. Espero que al recibo de la presente sigas bien, y que los señores de la casa donde trabajas te traten como te mereces. Respecto al hijo del amo, procura que no te encuentre a solas. Dice madre que los hombres son así, que no saben aguantarse. Ella sigue algo delicada. Le cuesta respirar, pero se hace sus infusiones y dice que de galenos nada, que son unos sacacuartos. Ya sabes como es.
Recibimos carta de las Américas. Miguel y Antonio están bien. Trabajan como pastores, y esperan poder venir en unos pocos años. También notificarte, hermana, que tengo un pretendiente desde hace unos meses.
La verdad es que no sé cómo decirte esto... La cuestión es que Manuel y yo hemos cometido pecado carnal. Te juro que yo no quería, pero me engatusó con una merienda en el campo, bebí un poco de moscatel y ... bueno, la cuestión es que he quedado preñada y tenemos que casarnos. Más vale que no están aquí nuestros hermanos...
Ya sé que tú eres la mayor y que era a mí a quien correspondía cuidar de madre. Pero Manolo es extremeño y quiere que vivamos en su pueblo que, según dice, está en la provincia de Badajoz.
Siento mucho que tengas que volver de forma tan precipitada; pero la boda, como comprenderás, no admite demora.
Sé lo mucho que soñabas con vivir en la ciudad y abrir tu pequeño negocio... Pero la vida viene como viene y a veces, como ahora, no se puede hacer nada.
Bueno hermana, tengo que dejarte ya que madre me está llamando. Esperando que recibas la noticia de la mejor manera posible, se despide de ti tu hermana que te quiere.
Carmela.
Recibimos carta de las Américas. Miguel y Antonio están bien. Trabajan como pastores, y esperan poder venir en unos pocos años. También notificarte, hermana, que tengo un pretendiente desde hace unos meses.
La verdad es que no sé cómo decirte esto... La cuestión es que Manuel y yo hemos cometido pecado carnal. Te juro que yo no quería, pero me engatusó con una merienda en el campo, bebí un poco de moscatel y ... bueno, la cuestión es que he quedado preñada y tenemos que casarnos. Más vale que no están aquí nuestros hermanos...
Ya sé que tú eres la mayor y que era a mí a quien correspondía cuidar de madre. Pero Manolo es extremeño y quiere que vivamos en su pueblo que, según dice, está en la provincia de Badajoz.
Siento mucho que tengas que volver de forma tan precipitada; pero la boda, como comprenderás, no admite demora.
Sé lo mucho que soñabas con vivir en la ciudad y abrir tu pequeño negocio... Pero la vida viene como viene y a veces, como ahora, no se puede hacer nada.
Bueno hermana, tengo que dejarte ya que madre me está llamando. Esperando que recibas la noticia de la mejor manera posible, se despide de ti tu hermana que te quiere.
Carmela.
DUNAS
Llevaba días caminando sin rumbo fijo. Tenia hambre y sed. Me dolían los pies y hasta el alma. Estaba a punto de dejarme llevar por la impotencia cuando me paré en seco a escuchar.
Era agua. Agua que corría, agua, por fin!.
Milagrosamente mis glándulas empezaron a segregar la saliva necesaria para levantar e impulsarme unos quince o veinte pasos.
Música para mis oídos y embriaguez para mis ojos cansados. Todo un vergel se abría ante mi vista como salido de la nada.
Me zambullí en ella y noté como cada célula de mi cuerpo danzaba agradecida liberada por su húmedo y agradable frescor. La sentí abrirse paso entre mi pelo hasta llegar a acariciar cada milímetro de mi agradecido cuero cabelludo. Luego me quedé unos minutos allí flotando, como muerta. El agua me anegaba los oídos y sólo podía escuchar mi corazón, el rumor sordo del agua y alguna burbujilla errante. Qué paz. Gracias.
Lloré. Bebí también. Y lloré más. De cansancio, de agradecimiento, pero sobre todo de sentirme en comunión con la vida.
De pronto lo comprendía todo: todo estaba donde debía estar.
Desde entonces le soy fiel.
Aunque a veces me cueste entenderla.
Era agua. Agua que corría, agua, por fin!.
Milagrosamente mis glándulas empezaron a segregar la saliva necesaria para levantar e impulsarme unos quince o veinte pasos.
Música para mis oídos y embriaguez para mis ojos cansados. Todo un vergel se abría ante mi vista como salido de la nada.
Me zambullí en ella y noté como cada célula de mi cuerpo danzaba agradecida liberada por su húmedo y agradable frescor. La sentí abrirse paso entre mi pelo hasta llegar a acariciar cada milímetro de mi agradecido cuero cabelludo. Luego me quedé unos minutos allí flotando, como muerta. El agua me anegaba los oídos y sólo podía escuchar mi corazón, el rumor sordo del agua y alguna burbujilla errante. Qué paz. Gracias.
Lloré. Bebí también. Y lloré más. De cansancio, de agradecimiento, pero sobre todo de sentirme en comunión con la vida.
De pronto lo comprendía todo: todo estaba donde debía estar.
Desde entonces le soy fiel.
Aunque a veces me cueste entenderla.
COLORES
El calor era agobiante. La humedad debía de andar en un 80%. O al menos esa era mi impresión. La verdad es que no tenía ni idea de qué iba la fiesta. Mi intuición la asocio inmediatamente con la celebración de la primavera.
Me empezó a entrar un calor sofocante y entre el olor de las especias y esa saturación de color que se asemejaba al movimiento de un mar con olas vestidas de arco iris, tuve una especie de iluminación en la que me di cuenta que ese era el color de la verdadera realidad, y no estos matices que nos venden en blanco o negro.
Me empezó a entrar un calor sofocante y entre el olor de las especias y esa saturación de color que se asemejaba al movimiento de un mar con olas vestidas de arco iris, tuve una especie de iluminación en la que me di cuenta que ese era el color de la verdadera realidad, y no estos matices que nos venden en blanco o negro.
DESAFINADA
.Últimamente sueno algo desafinada. Y mira que antes de trastearnos con los dedos siempre nos ajusta las clavijas con la precisión de un cirujano...pero llevo ya dos años tensada entre las piezas de madera noble de esta caja con aspecto de mujer cadenciosa, en cuya oquedad se albergan los ecos de esos sonidos maravillosos que conserva en su memoria de vegetal inteligente.
Hasta creo que he empezado a oxidarme. A veces nos rasguea en la calle, y canta bonito. Unos ratos canciones alegres y otros tristes, pero lo que más me gusta es cuando nos cosquillea decidido al compás de los distintos palos de la guitarra y el cante flamencos. Todas intentamos sonar lo mejor posible porque cuando eso sucede, aparece el duende.
Nos envuelve en su atmósfera irreal y eterna, y hace que todos los males se disuelvan como si nunca hubieran existido...
Bendita sea mi suerte.
Hasta creo que he empezado a oxidarme. A veces nos rasguea en la calle, y canta bonito. Unos ratos canciones alegres y otros tristes, pero lo que más me gusta es cuando nos cosquillea decidido al compás de los distintos palos de la guitarra y el cante flamencos. Todas intentamos sonar lo mejor posible porque cuando eso sucede, aparece el duende.
Nos envuelve en su atmósfera irreal y eterna, y hace que todos los males se disuelvan como si nunca hubieran existido...
Bendita sea mi suerte.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
TORBELLINO
Estaba la peonza súper preocupada, porque sentía una especie de
torbellino en su cabeza, que según decía, le provocaba un ingente
batiburrillo de ideas inconexas que acababan por no aflorar en ningún
sentido. Además era de madera, lo que hacía que su entraña cavernosa se
anchara o estrechara según la estación. Y claro, su corazón tenia que
adaptarse a los cambios y le daban calores en invierno y fríos en
verano. - incluso he llegado a preguntarme... - le dijo a otra que rodaba a su lado - ... Si las peonzas tendremos la leñopausia, fíjate...-
Su compañera de baile era de plástico brillante, hiperduro, con punta de lanza de acero y cavidad secreta para esconder la cuerda de nailon fosforescente, coronada por una argolla de metal para introducir por ella el dedo y lanzar más precisamente.
Se la quedó observando de arriba a abajo, y después de treinta segundos de mirada fija y penetrante, le dijo sin ir mas lejos:
- Mira tía, no sé cuál es tu problema. Pero yo también me he rayado ligeramente el contorno y aquí estoy. Como una jabata. Lo mejor que puedes hacer es no darte más vueltas.-
Cogió, y sin esperar respuesta se fue rodando hasta que se perdió de vista en el horizonte.
La de madera se quedó como en shock, y de repente le dio por irse andando en vez de dando vueltas, y meterse de un salto en el primer cajón que encontró abierto que fue el del frigorífico del verdulero.
Y no voy a seguir más porque el resto de la historia es triste ( con denuncias y todo de por medio). Muy muy triste...
Su compañera de baile era de plástico brillante, hiperduro, con punta de lanza de acero y cavidad secreta para esconder la cuerda de nailon fosforescente, coronada por una argolla de metal para introducir por ella el dedo y lanzar más precisamente.
Se la quedó observando de arriba a abajo, y después de treinta segundos de mirada fija y penetrante, le dijo sin ir mas lejos:
- Mira tía, no sé cuál es tu problema. Pero yo también me he rayado ligeramente el contorno y aquí estoy. Como una jabata. Lo mejor que puedes hacer es no darte más vueltas.-
Cogió, y sin esperar respuesta se fue rodando hasta que se perdió de vista en el horizonte.
La de madera se quedó como en shock, y de repente le dio por irse andando en vez de dando vueltas, y meterse de un salto en el primer cajón que encontró abierto que fue el del frigorífico del verdulero.
Y no voy a seguir más porque el resto de la historia es triste ( con denuncias y todo de por medio). Muy muy triste...
PRÓXIMA MENTE
Estaba deseando llegar a casa. Es viernes, el día de autoabastecimiento
del set de conservación. Jajaja, me estoy acordando de que hoy me ha
contado Guam que antes lo llamaban nevera o frigorífico. Vaya nombres!.
Gracias a los diferentes sensores colocados bajo la epidermis, se pone en contacto con el abastecedor central y sólo compra lo que mi cuerpo necesita: cápsulas de B12, microgalletas de proteína y toda clase de batidos sabrosos con el resto de vitaminas, sales y un compost de cereales llamados juk, que necesito para vivir sanamente.
Los que me injertaron en las sienes controlan luz, electrodomésticos, música y las telecomunicaciones. Lo que más me gusta es elegir cómo, cuándo, dónde y con quién sueño.
Últimamente me cuesta despertarme. Tendré que ir a que me revisen los sensores, no sea que algún pirata informático me haya introducido algún virus. Últimamente fallan los colores. Pienso en un caballo blanco preparado para cabalgar ( un animal precioso ya extinguido), y me sale un unicornio azul indomable. Debe ser que está recién clonado y está algo desubicado... O no sé.
Ya llega el dron. No sé si darme un baño, cenar, vestirme y dar una vuelta, o ...
Joder con el humanoide, se ha liado con las dudas de mis pensamientos y me ha metido vestida y planchada en el transformador de iones. He salido más arrugada que una pasa. Se ha debido equivocar en la intensidad, y en vez de quitarme diez años, como se me ha pasado por la cabeza por un segundo, me ha puesto veinte.
No, si ya me avisaron en la tienda que la Monomarca es muy buena, pero que no admiten dudas. Ante la duda deciden ellos, gracias a su pensamiento individual automático inducido.
Tendré que poner una queja ante el subconsciente del gran ordenador central. Hablaría con el consciente, pero es imposible. Está rodeado de seguridad.
De pronto me encuentro mal. Parece que el batido no estaba en buen estado. No puedo respirar, ...por qué viene el autómata tan lento? Joder, si parece que sonríe!! ahhhhggg, mi garganta!... me ... está transmitiendo telepáticamente que la gran computadora no admite quejas, porque eso seria como admitir que el sistema no es infalible. Que mediante autopsia verán cual ha sido el fallo genético que me impide estar conforme con todo. Luego llevarán mis cenizas al distrito 14... y se despide diciendo que serviré para que las próximas generaciones de adultos probeta, sean totalmente perfectos.
Me pregunto cómo sería la vida antiguamente... Cuando se nacía de una madre. Qué impresión!
Gracias a los diferentes sensores colocados bajo la epidermis, se pone en contacto con el abastecedor central y sólo compra lo que mi cuerpo necesita: cápsulas de B12, microgalletas de proteína y toda clase de batidos sabrosos con el resto de vitaminas, sales y un compost de cereales llamados juk, que necesito para vivir sanamente.
Los que me injertaron en las sienes controlan luz, electrodomésticos, música y las telecomunicaciones. Lo que más me gusta es elegir cómo, cuándo, dónde y con quién sueño.
Últimamente me cuesta despertarme. Tendré que ir a que me revisen los sensores, no sea que algún pirata informático me haya introducido algún virus. Últimamente fallan los colores. Pienso en un caballo blanco preparado para cabalgar ( un animal precioso ya extinguido), y me sale un unicornio azul indomable. Debe ser que está recién clonado y está algo desubicado... O no sé.
Ya llega el dron. No sé si darme un baño, cenar, vestirme y dar una vuelta, o ...
Joder con el humanoide, se ha liado con las dudas de mis pensamientos y me ha metido vestida y planchada en el transformador de iones. He salido más arrugada que una pasa. Se ha debido equivocar en la intensidad, y en vez de quitarme diez años, como se me ha pasado por la cabeza por un segundo, me ha puesto veinte.
No, si ya me avisaron en la tienda que la Monomarca es muy buena, pero que no admiten dudas. Ante la duda deciden ellos, gracias a su pensamiento individual automático inducido.
Tendré que poner una queja ante el subconsciente del gran ordenador central. Hablaría con el consciente, pero es imposible. Está rodeado de seguridad.
De pronto me encuentro mal. Parece que el batido no estaba en buen estado. No puedo respirar, ...por qué viene el autómata tan lento? Joder, si parece que sonríe!! ahhhhggg, mi garganta!... me ... está transmitiendo telepáticamente que la gran computadora no admite quejas, porque eso seria como admitir que el sistema no es infalible. Que mediante autopsia verán cual ha sido el fallo genético que me impide estar conforme con todo. Luego llevarán mis cenizas al distrito 14... y se despide diciendo que serviré para que las próximas generaciones de adultos probeta, sean totalmente perfectos.
Me pregunto cómo sería la vida antiguamente... Cuando se nacía de una madre. Qué impresión!
CHARLESTON
Al ritmo de esta música de los años 20 que suena y con una taza de
chocolate con churros calientes delante, me imagino metida en un vestido
de Charleston, con una diadema brillante y la boa de plumas, cantando
con un cuarteto de jazz subida en la tarima de la pista del salón
central de un gran hotel.
La chica que sirve el chocolate me hace un ligero roce en el hombro. Abro los ojos descolocada. He debido quedarme dormida.
La chica que sirve el chocolate me hace un ligero roce en el hombro. Abro los ojos descolocada. He debido quedarme dormida.
GALERAS
Robé un par de gallinas y me condenaron a galeras. El amo se encaprichó
con mi mujer, y cada cierto tiempo viene a ejercer su derecho de
pernada. Ya tenemos cinco hijos, y dos de ellos son suyos. Pero luego no
se digna a mantenerlos. Para el sólo son "daños colaterales",
necesarios para ayudar al reino a llenar sus arcas. Si por desgracia
llegan a crecer, cosa poco probable viviendo en la miseria que vivimos.
Es el segundo día que paso remando de sol a sol, y tengo las manos y la espalda en carne viva. El capitán le ha dicho al capataz que se contenga, que nos necesita vivos. Más vale!...
Un compañero me ha echado un cubo de agua salada por encima para que cicatrice más rápido. Ha sido un dolor que no podría describir. Esto es el infierno. Viviendo entre vómitos, heces y escorbuto. Mañana tendré que remar con los codos si no quiero morir comido por los tiburones. Aunque igual sería lo mejor... Voy a untarme grasa de foca . He arrancado un jirón de mi camisa. Las vendaré y rezaré para que mañana al despertar esto haya sido sólo una interminable pesadilla... Hoy soñaré con pisar tierra y escapar donde nunca me encuentren. Hacerme un hombre rico y volver a buscarlos.
Es lo único que me impide tirarme por la borda...
Es el segundo día que paso remando de sol a sol, y tengo las manos y la espalda en carne viva. El capitán le ha dicho al capataz que se contenga, que nos necesita vivos. Más vale!...
Un compañero me ha echado un cubo de agua salada por encima para que cicatrice más rápido. Ha sido un dolor que no podría describir. Esto es el infierno. Viviendo entre vómitos, heces y escorbuto. Mañana tendré que remar con los codos si no quiero morir comido por los tiburones. Aunque igual sería lo mejor... Voy a untarme grasa de foca . He arrancado un jirón de mi camisa. Las vendaré y rezaré para que mañana al despertar esto haya sido sólo una interminable pesadilla... Hoy soñaré con pisar tierra y escapar donde nunca me encuentren. Hacerme un hombre rico y volver a buscarlos.
Es lo único que me impide tirarme por la borda...
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