SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

lunes, 7 de julio de 2014

CELEBRANDO SAN JUAN HOSCO

Como a todo el mundo por el mes de Julio le da por celebrar San Fermín y a mí no me gusta nada seguir la corriente, he decidido por mi cuenta y riesgo celebrar San Juan Hosco. Más que todo porque no tiene muchos adeptos y así tocan a más bendiciones por cabeza, que con la que tienen montada estos del traje de mandar, todas son pocas.
Por otro lado, la historia de J. Hosco es bastante más interesante, aunque no acabara muriendo asado en una parrilla como el pringao de San Lorenzo. Que por lo visto debieron sazonarlo demasiao y al final ni se lo comieron.
Su nombre verdadero era Johanna Svratilhowsca. La cuestión es que la fémina criatura, nació con algún kilo de más, una nuez del tamaño de una pelota de esas que botan mucho, y barba y bigote incipientes al estilo hippye. Su madre murió del susto y su padre, pobrecico mío, se dijo:
- Esta cría es horrorosa de fea. Y siguió llorando incontrolablemente bien de rato.
Asi que johannita se lió la manta a la cabeza, se tomó el último biberón caliente y se pegó unas palmaditas en la espalda, lo que le provocó una arcada. Vomitó sobre la calva de su padre, y después de enjuagarse la boca con un trago de suero fisiológico que encontró por algún sitio indeterminado, se puso el chupete en ristre y salió del hospital sin mirar atrás.
Vaya mierda de vida, pensó, vaya mierda de padre y vaya madre más pusilánime y asustadiza. En fín ..
Luego se vió reflejada en un escaparate y fue directa a la clínica estética de un argentino que vió en las páginas amarillentas de un listín telefónico que se encontró sin venir a cuento en mitad de la calle Mercaderes.
El argentino le dijo que no podía operarle sin autorización paterna y a ella se le vino todo el mundo encima, lo cual le agobió un poco y decidió tragar un poquillo de saliva a ver si así ...
Claro. El movimiento de su nuez al tragar provocó un torbellino de emociones encontradas en todos los presentes y entre ellos decidieron ponerse en huelga de algo, hasta que el veterinario aceptó y la operó sin ningún compromiso.
Entonces ella , aprovechando el momento de bajón del susodicho ex habitante de la Pampa, le dijo: - pues mira, ya que te pones, en vez de quitarme la nuez, la barba y el bigote, y liposuccionarme viva, mejor me pones un pito curioso  y todo arreglado. Y la operó .
Cuando despertó de la anestesia pensó que anestesiarse mola, y a partir de ahí se cogió un enganchón al gas ese de la risa que se operó sin ton ni son todo el rato .
Hasta que se dió cuenta de que iba cuesta abajo y sin frenos, y se volvió hosco a más no poder. Intratable, vaya ... La gente le hacía el vacío sistemáticamente. Y como no podía soportarlo más, cogió y se perdió en la selva de Irati hasta el fín de los tiempos ...