SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

viernes, 26 de mayo de 2017

LA MANILLA DESCARRIADA




Como manilla de reloj
fuera de la esfera
me desplazo medrando

entre segundos, minutos
y horas
para hacer un ramillete
de flores del tiempo
y regalarlas.
Flores como besos.
De los que duran segundos,
como los robados.
De los que ocupan minutos,
como los queridos.
De los que se extienden horas,
como los que añoramos
alguna vez.
Flores de tiempo impreso,
con pétalos de nostalgia
infinita
o de amor efervescente.
También las hay eternas.
Que pueden oler
al rumor del mar

o a mapa del tesoro
de alguna isla remota. 
Hay tormenta 
y este viento loco
mi ramillete va 
a deshacer. 
¡ Regalo flores de tiempo! 
Tiempo de confesiones, 
tiempo de amores,
de vuelos en ala delta, 
de caos ordenado, 
de primavera
con aroma a pino. 
Flores intemporales. 
¿Alguien quiere ?

viernes, 5 de mayo de 2017

DEL AMOR Y LA VIOLENCIA

Viaja la violencia
a través de las palabras,
 mucho más rápido que el amor, aunque el amor la supere en número ampliamente.
Ambos tienen chispa, la diferencia es que la del amor, solemos dejar que afecte a una sola persona en concreto. Como mucho a un pequeño círculo cercano.
Sin embargo, la chispa de la violencia se expande rápidamente .
Porque la injusticia no es patrimonio particular, ni la impotencia, ni la desdicha.
Queremos clamar nuestros dolores a los cuatro vientos, que todo el mundo sepa lo que sufrimos, quizás porque de esa forma nos sentimos acompañados en esa soledad profunda a la que nos quieren abocar estos de los trajes de mandar, estos del " divide y vencerás".
Y entre ese compartir de soledades se crea el camino para que la impotencia, el hastío, la venganza y el miedo, hagan carreras de velocidad en las que el ganador nunca es el mejor para nadie.
Hemos perdido la capacidad de conversar y de aprender de las experiencias, ideas y culturas que nos son ajenas, el sentido de la crítica constructiva.
Hemos perdido la intuición y la imaginación, para dar paso a diálogos de besugos donde lo importante no es comunicarse, sino desahogarse.
Donde se intercambian monólogos, que parecen conversaciones porque en ellos participan dos o más interlocutores.
Venimos solos a este mundo, y solos hemos de enfrentarnos a nuestro último dia en él , que puede ser hoy o cualquier otro.
Si aprendieramos a gestionar nuestra soledad para aprender y mejorar, no sentiríamos la necesidad de ir repartiéndola por ahí, como simulado veneno mortal.
Si supieramos que para ser una misma sólo hace falta una misma, no habría tanta soledad disfrazada de amor.
Si supiéramos del maravilloso poder curativo y regenerador del amor verdadero , no lo centraríamos en una sola persona y las cosas serían bien diferentes.
El amor se da por hecho, y el odio y la muerte se extienden por doquier.
Yo creo que la solución está clara.
La política y la ética deben habitar dentro de cada uno. No se puede dejar a los demás que piensen, ni que actúen por nosotros.
No nos conocen, no les importamos mas que para rellenar estúpidas estadísticas que les permitan seguir calentando el sillón que les tocó, como décimo de lotería premiado de forma vitalicia.
Contra la violencia, amor, arte y educación.
Contra el odio, amor arte y educación.
Contra los poderes corruptos, amor, arte, educación y unión.
Sin olvidar nunca que la educación empieza en casa.
Ojalá algun día apredamos a gobernarnos a nosotros mismos, porque ese día, esta plaga de oportunistas corruptos e insaciables que gobiernan nuestros destinos, no habrán lugar.
Ojalá ese día llegue pronto.
¿Despertamos ya, o...?

ESTACIONES


Voy caminando
por la vida,
a veces con paso firme,
otras, vacilante
como un niño
que da, tambaleándose,
sus primeros pasos.
En primavera y verano
me dan ganas
de comérmela,
en otoño e invierno
le doy ganas
de vomitarme.
Y me dispara
hacia cualquier sitio.
Sin importarle
dónde iré a caer.
Ya es primavera...
En cuanto averigüe
dónde me ha escupido
esta vez,
me pongo en marcha
y como la encuentre,
como hay dios
que me la como.
( Ay, Dios...)
¿Cómo..., hay Dios?
Qué primavera más rara...

CÁNTICOS FANTÁSTICOS

Ecléctico e irónico, tenía un humor sardónico que rozaba lo tragicómico.
Su aspecto mastodóntico no dejaba a nadie impertérrito.
Más bien impávidos quedaban viéndole comer, mientras sus estómagos famélicos hacían cánticos casi cuánticos esperando alguna dádiva con la que alentar su ánimo. 
El aspecto cadavérico de sus cuerpos, no era un poema romántico.
Pero al estúpido gigante fétido sólo le importaba saciar su histórico apetito, ese que lo volvía apático, antipático y melancólico a partes idénticas.
También era alcohólico, bebía vino o alcohol etílico, le daba igual.
Era su bebida básica.
Al final terminó provocando el pánico, cuando acabaron las reservas cárnicas y quiso comerse a todos los pobres esqueléticos que huían despavoridos cual sílfides transportadas por el viento.
Y este fue el final épico y catastrófico del gigante mastodóntico, carnívoro y alcohólico.
Le entró obesidad mórbida, también cirrosis hepática y no se si murió por un problema cardiológico o por un fallo multiorgánico.
Salieron de sus recónditos escondites para celebrar la efemérides.
Y con la práctica, consiguieron hacer una guía didáctica de cómo zafarse de un gigante malévolo, díscolo, apático, terrorífico y no sé si incluso asmático.

CÓMPLICES

Candados, rejas, muros, alambradas,
 fronteras, límites sociales, morales, ideológicos.
División que es resta multiplicada.
Tabúes, obligada ignorancia 
disfrazada de progreso.
Informativos que desinforman
y redes que nos enredan,
 que lo lejano acercan
y alejan lo cercano.
Soledad, individualidad,
 sol y raridad.
Globaliza... ¿qué?.
Fronteras, muros, rejas,
 leyes para reyes.
¿A quiénes benefician?.
Si no hacemos nada,
somos cómplices.

SUEÑOS

A veces en mis sueños
soy caballito de mar.
Otras, sólo una nube
transparente
que se confunde
con infinitos arco iris
nacidos
después de una lluvia
intensa
de algún abril cualquiera.
De vez en cuando
sueño que no soy,
que explota el mundo
y sólo queda desolación
y amor,
que no sirvió de nada
por vivir encerrado.
A veces me siento
la madre de todos
los niños sin madre.
Y el refugio
de aquellos que vagan
sin nombre y sin destino.
Entonces digo gracias.
Por lo que tengo,
por lo que soy.
A veces sueño
un mundo feliz
donde todo pasa
y nada pesa.
Y no quiero despertar,
pero lo hago.
Hay quien no tiene
esa suerte.
A veces, en mis sueños,
puedo volar
y vuelo..

miércoles, 3 de mayo de 2017

QUIZÁS

Igual resulta que mi corazón
es una manzana
de caramelo.
A lo mejor mis ojos
son ranas que croan,
y es posible que mis manos
alcancen a tocar lo invisible.
Seguramente
mis pies tienen alas, también escamas.
Y mis brazos
lo mismo nadan
que se convierten
en intrincadas ramas de árbol
que bailan al son
del diapasón del viento.
Quizás entiendo lo incomprensible
y de lo demás,
no alcanzo a entender nada.
Ni la crueldad, ni la injusticia.
Ni los intereses
de los desinteresados.
Quizás alguna vez
mi corazón palpite
al revés
mientras mis ojos
y mis brazos
reposan tranquilamente
en el regazo
de una nueva y verde
aurora.

UN POCO DE AUTOCRÍTICA, PERO POCO, TAMPOCO...

 
Voy apurando el cigarro, abstraída en los juegos casi circenses que hace el humo mientras se diluye entre los rayos de sol que se cuelan a través de la persiana.
Y como casi siempre, pienso en temas que sólo me asaltan en este estado de vigilia de la hora de la siesta.. 
Como el tempo real , que difiere mucho de estas ruedas de hámster entre las que nos movemos corriendo sin parar para terminar por estar siempre en el mismo punto de partida.
que si como creo, la mayoría de la gente es buena, no entiendo por qué ganan siempre los malos.
O eso nos quieren hacer creer.
Se perdió el sentimiento colectivo y nació un mar de subjetividades individuales entre las que la comunicación se convierte en un intercambio de monólogos que rara vez llegan a ninguna parte, más allá del enamoramiento romántico de las letras del autor/a o incluso del autor/a mismo.
Y en esa corriente de egos insatisfechos nos quedamos en el hecho de la chispa mágica que se crea entre creadores y recreadores, para olvidar la verdadera misión.
La misión que pienso deberíamos tener todos aquellos que de alguna manera tenemos la capacidad de comunicar.
Remover con ciencia (literaria en este caso), conciencias.
Aunar toda nuestra fuerza creativa para construir letras que vayan más allá de las ensoñaciones propias, imágenes evocaciones o metáforas.
Los que tenemos la capacidad de llegar a los corazones, no nos podemos quedar encerrados en nuestros egos.
Pensar. Escribir. Tomar parte.
Que nuestras sensibilidades unidas hagan de la palabra una transformación en escultura real, activa y palpable para el bien común.
No sé en qué movimiento literario estará enmarcado lo que acabo de insinuar veladamente.
Me da igual.
A la postre, creo que hay tantos como gentes que dedicamos nuestro tiempo a hacer malabares con las letras.
Si los del traje de mandar siguen campando a sus anchas
es porque les damos el poder de hacerlo mientras, embelesados, seguimos recreándonos en las profundidades abismales de nuestros propios ombligos.
Responsabilidad. Belleza. Compromiso. Unidad colectiva.
No deberían ser utopías.
Está en nuestras manos.
Sólo nos hace falta unir corazones y mentes, plumas y acciones.

DE LA SOLEDAD COMÚN

Surfeando entre poesías, 
cuentos, relatos,
prosas poéticas y prisas
veo corazones.
Corazones inquietos, yertos,
soñadores, voladores
con sífilis mental,
tristes, enamorados
o cantarines.
Pero también
huelo la soledad,
puedo percibirla
como alfombra persa delicada
que nadie se atreve a pisar.
Guerras mundiales, locales
particulares
maquillan rostros
con polvos de nostalgia
presente, pasada, futura.
Ríos de sentimientos
cuya única misión es
desembocar.
En mar abierto o de cristal.
En cascada, en charco.
Para que el sol los bese
y haga el milagro
de hacerlos volar,
y en nube convertidos
desplazarse lejos
al compás
de los cantos de sirena
que traiga el viento.
Desembocar
donde se pueda
pero hacerlo.
Soledad.
Necesidad de ser,
que los demás sepan
que somos.
Quién, no somos.
Refugio de sueños.
Trinchera entre amores.
Fiel amiga o cruel ejecutora.
Nido del primer aliento.
Voy fisgando
entre las letras
y la mayoría me dicen
cosas
que nunca han sido escritas.
Rebusco entre sustantivos
adjetivos y pronombres,
y encuentro corazones.
Siempre corazones.
Soledad.
Casi siempre soledad.
A veces surge una chispa
de luz, y sin saber
ni cómo
surge la magia
y después
la paz.

¿QUÉ SOY?

Hay algo que desde que soy madre de la segunda generación de mis hijos, me viene repateando los higadillos y las entretelas.
Tengo dos libros de familia diferentes. Uno para los mayores y su padre, y otro para los pequeños y su otro padre.
No soy madre soltera, porque los niños están reconocidos, ni pareja de hecho porque de hecho, no vivo con ninguno. Pero tampoco soy familia monoparental, porque en ciertas épocas del año, pasan el tiempo con ellos.
Judicialmente, tengo la custodia de los cuatro.
Entonces que me explique alguien por favor se lo pido : si a todos los he fabricado yo, con la inestimable ayuda de cuatro espermatozoides locos y aventureros que no miden más que la cabeza de un alfiler, y han pasado todos por el mismo túnel para ver la luz, además de tenerme alienada durante nueve meses cada uno, que multiplicado por cuatro, nos da la cifra exacta de tres años de embarazo más la suma de las cuatro depresiones post parto, crianza y demás fruslerías sin importancia como la pre adolescencia, adolescencia y adultescencia, ¿por qué demonios no tengo un solo libro? ¿ Es que no se dan cuenta que dos familias dan el doble de trabajo que una? (al menos mentalmente).
Luego encima viene lo de los apellidos. Que les pusimos primero el del padre, como ahora va y resulta que sólo se suele utilizar el primero, tengo dos hijos que si no lo sabe nadie, pudieran ser míos, o de cualquier otra. Más vale que al menos un aire a mí han sacao...
Con los pequeños es otra cosa, porque a parte de apellidarse diferente de mí y también de sus hermanos, son de color. De otro color, quiero decir. Uno de color marrón oscuro, y otro un poco más claro.
Cortao, y café con leche más o menos.
Claro, aquí directamente la gente me pregunta de dónde son, y cuando les digo que pamplonicas de pura cepa, me miran como si no les hubiera entendido y me repiten: no, que dónde han nacido.
Ahí viene cuando se lo repito, o según como me pillen les señalo directamente el chocho, y entonces se dan cuenta de que al menos un par de veces me acosté con un negro, y ahí ya hay diferentes tipos de mueca, que no me voy a parar ahora a describir. Depende del sexo y la edad de quien lo pregunte.
Total, que entre pitos y flautas (nunca mejor dicho), cada vez que llego a la estación con un uno rubio, otro moreno, otro marrón oscuro y otro marrón claro, y conmigo que soy blanca nuclear, que se apellidan distinto y con dos libros de familia, y un carnet de familia numerosa, les tengo que contar todo este rollo cuyo resultado es que me cortan a la mitad del relato, justo en todo el apogeo de las depresiones post parto, y me dejan subir, no sin antes lanzarme una expresión entre extrañeza, pena, y joder qué tía.
Resumiendo: Debería ser obligatorio poner primero el apellido de la madre, empezando por la simple razón de que la identidad de la madre no ha lugar a dudas.
Y siguiendo porque nos toca el trabajo más duro. Y eso también es así.
El otro día estuve en el registro civil, y me dieron la buena noticia de que los libros de familia van a desaparecer.
Que se va a funcionar a partir de Junio con las partidas de nacimiento.
Más bien..., ahora sólo tendré que viajar con sus cuatro partidas de nacimiento, y esperar que comprueben cada una con los datos que figuran en los cinco carnets de identidad y en el de familia numerosa.
Desde luego, yo no sé qué haríamos sin estos adelantos que nos trae la informática.
Es para quedarse pasmada.
Parece mentira, oye...
Con la ilusión que le haría a mi alter friego tener un librico con mi nombre en el centro, el de mis hijos con mi apellido debajo y los padres a diestra y siniestra, como la santísima trinidad.
... Qué cruz, madre mía, si lo sé, no tengo. ( libro de familia, digo...).

LOCURA GASTRONÓMICA

Hoy tengo espíritu de empanadilla. 
Rellena de vete a saber, 
y herméticamente cerrada. Crujiente por fuera y pastosa por dentro. Y no tengo ni idea de lo que le puede pasar a una empanadilla por la cabeza, debido a su sólido hermetismo.
Así que sintiéndolo mucho, voy a encender el fuego, a poner aceite en la sartén y a última hora, justo antes de que se incendie la casa, ya veré si me lanzo a freírme o
si cojo el extintor.
Que me van las emociones fuertes, pero con la edad cada vez menos.
Es más, igual me hago al vapor, o al horno, que es como más gradual.
Jamás pensé que tener espíritu de empanadilla fuera tan complicado como ser yo.
Si no, p'a rato...
(¿Y si me ultracongelo?)

DUERMEVELA

A veces sueño con flores,
y otras veo lágrimas
como centellas
atravesando caminos
de fría intransigencia
y odio.
A veces, el simple aleteo
de tus pestañas,
me sirve como brisa
que aleja el mal.
Y el fondo oscuro
de tus ojos
hace de colchón
en la caída libre
de mi memoria.
¿Hasta cuándo
estos besos presos?
¿Hasta cuándo
este dobladillo
de emociones sin pespunte,
sin hilván?
En el patrón de mi universo
hay piratas sin bajel,
 y versos sin cuartel y sin cuartilla.
Hay bocas que son ojales,
y botones que son lenguas.
Hay viejos reflejos
de icebergs
que aún no empiezan
a deshelar.
Y truchas asalmonadas
que en vez de nadar
vuelan.
A veces sueño tu piel
en partitura,
y la mía en pentagrama.
Cosquillas. Compases.
Silencios.
A veces, muchas veces,
me quedo dormida,
envuelta en tu aroma
de azahar,
mientras mis manos
te buscan
entre los huecos
sombreados
de esta primavera
que aparca en doble fila.
Corazón, sol. Brumas.
Nostalgias.

COMO UNA CHOTA

Me ha hablado al oído una chicharra y me ha dicho
que debería hacerme un chequeo. 

Parece que tengo los chacras descacharrados.
Y chica, no me he puesto a chillar.
He decidido hacer ganchillo
mientras ella chirriaba sus alas.
Menudo chollo.
Yo creo que está chocha
la muy chismosa.
De hecho, no hace mucho,
 se puso a cantar de noche
y organizó un bochinche
que acabó en salchucho.
La voy a mandar para casa,
que todavía le queda un trecho.
Y voy a fabricar una antorcha,
por si se le hace de noche.
 No sea que le pille un coche,
o que algún fantoche la achuche.
Me rechinan los dientes.
Igual sí que tengo algo chungo en los chacras
y al final me acaban chinchando.
Vaya con la chicharra.
Escuchar el mar dentro de una concha,
produce calma chicha.
No volveré a echar cuenta
a los chismes lunáticos
de la chicharra chistosa ésta.
Mejor toco el violonchelo.
Que es más chulo y no me achanta.

jueves, 27 de abril de 2017

Y ... ¿QUÉ EDAD TIENES?¿PROFESIÓN?


Hay dos preguntas a las cuales siempre me cuesta responder. Una es la edad que tengo, y otra cuando me preguntan o tengo que rellenar la casilla de cualquier cuestionario oficial, donde pone profesión.
El primer tema no es cuestión de coquetería, ni de que haga tanto que nací que no recuerde el año.
Es cuestión de que el tiempo se mide en experiencias, y en la enseñanza que sacamos de cada una de ellas. Por lo tanto, este que nos venden no es el real. Siento deciros.
Así que creo que tengo la edad perfecta para cantar con la guitarra "gracias a la vida" imitando a Mercedes Sosa, y ponerme a experimentar jugando con todo lo aprendido. Soy niña, soy anciana, soy madre, hija, hermana, amiga, prima, sobrina, imaginadora, amadora o amante, según se tercien las reglas del tramo de la vida que toque.
Serena y loca.
Complaciente y rebelde.
Dura como el granito y moldeable como la arcilla.
Amorosa o fría.
Acogedora o ermitaña.
Adaptable y versátil.
Esta es mi edad ideal, la que me da la potestad de hacer lo que me da la gana, pero esta vez con la ventaja que dan la consciencia, la experiencia y cierto mínimo equilibrio.
Respecto al tema de la profesión (actividad habitual de una persona, generalmente para la que se ha preparado, que, al ejercerla, tiene derecho a recibir una remuneración o salario), no podría decir entonces que soy madre, ni ama de casa.
Lo primero porque no estaba preparada para ejercerla, aunque parecía que sí porque todas parecían estarlo, y la segunda porque en realidad el amo de mi casa es el banco, bueno, la tenemos a medias, pero el que cobra puntualmente cada mes, pase lo que pase, suele ser él. Así que tampoco es que me inspire mucho esmerarme demasiado en ella.
Podría poner de profesión, dictadora, que es lo que intento ejercer en el reino de mi castillo sin mucho éxito... Pero entonces no podría poner que soy encuadernadora, butanera, escribiente, payasa, soñadora, maga, vigilante, ayudante de cocina, sirena, equilibrista, camarera de barra y comedor, ex impartidora de cursos imposibles e inventora profesional de excusas para seguir viviendo, y alguna cosa más que espero me ocurra o se me ocurra, depende si le toca tirar los dados a la vida, o a mí.
Así que a partir de ahora, cuando me pregunten la edad, diré que tengo los años justos.
Y respecto a la profesión... Creo que decir que tengo un grado superior de profesadora en la rama de productos etéreos, será lo más adecuado. A ver qué cara ponen.
Que lo de payasa, curiosamente, parece que no les hace mucha gracia.
Debe ser por eso que últimamente está tan extendido el sentido del tumor.

ENTRE NOTAS

Suena la música
en inglés
y no sé qué dice,
pero es capaz de transportarme
a otros mundos.
Mundos
donde el cuerpo no pesa,
donde el espíritu se abre
como cola de pavo real
extendida al viento.
Como abanico pintado
caprichosamente
por los sentidos.
A veces quisiera
extraviarme
en las corcheas
del bolero (a tres voces),
de tu mirada
O sentir cerca
el tango arrebatado
de tus caderas juguetonas.
Vagar como canción y recorrerte
desde el oído hasta el más allá.
Pero soy nota simple,
silencio, compás, síncopa,
tresillo.
Todavía me faltan unas claves
y algún sostenido
para llegar a ser melodía
pegadiza y graciosa
que poder cantar al viento.
Suena la música
en inglés
y sólo entiendo
amor,
mientras mi cola de sirena
sigue moviéndose a contrapunto
y sus escamas, reflejando
desvaídos arco iris
transitados por silencios
que también son melodías.

A MI AMOR INCONDICIONAL

Recuerdo la primera sensación al entrar por la puerta y verte allí imponente, el pleno centro de la sala, iluminado por varios focos que se centraban en tí.
Sólo la idea de aproximarme y que me vieras con todo mi metro ochenta de complejos me hacía temblar las piernas y hasta el alma.
Pero quería hacerlo, sentí en mi corazón que lo tenía que hacer.
Así que decidí tomármelo como un juego, como cuando era pequeña y estaba con niños que no conocía y preguntaba: ¿se puede jugar?.
Tu aspecto serio me amedrentaba y me atraía como imán , pero a la vez conseguí olvidarme por momentos de todo, y convertirme como camaleona en todas aquellas mujeres que fuiste admirando a lo largo de tu azarosa vida.
Sin ser yo, todas vivían en mí.
Por primera vez en la vida me sentía libre, y a medida que me ibas ayudando a adentrarme en mí misma para averiguar quién era, mis miedos y complejos se fueron disipando como niebla matinal de primavera.
No sé quién se enamoró primero, pero llegó un momento en el que dejó de importarme el que dirán, nuestra gran diferencia de edad, y hasta que nos vieran juguetear en público.
A ti te daba igual, estabas acostumbrado a las críticas de todo tipo, y me decías que en esta vida lo más importante son los momentos mágicos y los cómicos. Porque esos son los que nos ayudan a sobrellevar las tragedias que vienen escritas en el libreto de la existencia de cada uno de nosotros.
No sé si fue amor a primera vista, o si ya te amaba incluso antes de conocerte.
Lo que sí sé, es que han pasado treinta años desde aquella primera vez, y aunque la vida y las circunstancias nos han separado durante muchas lunas, siempre volvemos a encontrarnos y a amarnos como si no hubiera pasado el tiempo. Como si nuestro tiempo fuese diferente al de todos.
Somos fieles mientras nos tenemos y cuando nuestros caminos se separan, los dos deseamos que el otro siga siendo querido, valorado y amado.
Sabemos que nuestros corazones estarán unidos para siempre, y eso nos hace volar libres y felices.
Nunca olvidaré aquella primera vez, que subida encima, toda tuya, dije:
Hola, me llamo Bea, y voy a hacer un fragmento de "cinco horas con Mario", de Vargas Llosa.
Ni siquiera sabía que el protagonista era un muerto en su ataúd...
Y respecto al autor, cosas normales de los nervios de mi primera vez...
Decirte que hoy, después de treinta años, te amo como el primer día, y te agradezco todo lo que me has enseñado, hecho reír, llorar, bailar, tocar, escuchar, sentir e investigar.
Por esa pasión tuya que supiste hacer nuestra.
Gracias porque cada vez que nos compartimos, me haces mejor persona.
Gracias por darme la posibilidad de meterme en la piel de los demás y así comprenderlo todo mejor.
Gracias, porque estoy segura de que tú nunca vas a fallarme, esté en el estado en que esté.
Mi querido escenario... Te amo.
Igual que a las tablas que componen la melodía de tu variopinta existencia, siempre llena de altibajos, siempre plena.
Nos vemos pronto...
Ya estoy contando los minutos que quedan para volver a jugar contigo.

UNA CABEZADICA Y COMO NUEVA

La imagen puede contener: océano, cielo, nube, exterior, naturaleza y agua
Una suave calma mi alma invade.
Una leve bruma que se esfuma
bajo los rayos
de este sol de primavera
que viene anunciando cambios.
Cantan los pajaricos
cada uno en su idioma,
sonata idílica de media tarde.
Armonía, ambrosía, lúcidas sombras
que emergen bajo los árboles
que ya empiezan a retoñar.
Suave ensoñación placentera
de respiración queda
y corazón pausado.
Pensamientos que viajan
al trasluz,
como el humo del tabaco.
Quisiera esculpirlos, o pintarlos.
Pero los dejo traspasarme
y seguir volando.
Como quien oye llover.
Como quien sólo respira paz.
Como el eterno rumor del mar.

LA PRIMAVERA Y EL AMOR EN LOS SUELOS DE MI BARRIO, OSEA, BUAHHHH


MEDUSA

Como medusa fosforescente 
voy flotando por este mar
frío y profundo.
Saludando cangrejos, meros
y peces globo, vagando voy.
Vagueando
 también, a veces.
No tengo límites,
y con las corrientes como compañeras
voy ondulando mi cuerpo gelatinoso
de piel transparente,
mientras mis largos brazos
juegan a bailar
entre bancos de peces de colores
que unas veces vienen y otras van.
Tengo madre, amigos, primas y hermanas,
pero casi siempre voy sola.
Cuestión de espacio vital.

CHUCUCHÚ

Maletas llenas de ropa, billetes de tren.
Soledad limitada, pero encantada.
Nervios.
Se van, me quedo y me importa un bledo.
Libertad vigilada, deseada, bien recibida.
Como lluvia de abril o tormenta de verano.
No hay humano que me vaya a impedir
disfrutar de este soleado asueto.
El abeto me mira, y yo a él.
Lo observaré de noche, desde la cocina
y reanudaremos sin pausa
la causa de nuestro encuentro:
proporcionarnos paz mutuamente.
Mis brazos y sus ramas se confundirán,
lo abrazaré y bailaremos juntos.
Después mis asuntos atenderé.
El bricolaje y el maridaje entre montaña y mar.
Respirar, estirar, aprender, disfrutar y crecer.
Ya empieza la cuenta atrás.
Diez, nueve, ocho, siete , seis, cinco...
Pego un brinco y de pronto
mañana es ya.

AQUÍ Y AHORA

Regurgitando
como ave para alimentar a sus crías,
vuelven a mi boca
sabores de tiempos pasados
que me repiten,
lo mismo que el pimiento.
Rumiando
como vaca paciendo en el prado,
pensamientos en blanco y negro
pasados de rosca, de oda, de ola.
Hoy hace sol y el parloteo simpático
de los pajaricos me recuerda
que sólo existe aquí y ahora.
No hay nada más.
Llenar el espíritu
con el momento presente,
sin dejarse llevar por pasados
que ya no son,
o futuros que no se sabe si serán.
Exprimir el día como una naranja,
sacándole el jugo.
Unas veces más dulce, otras
algo más agrio o amargo.
Pero siempre saludable.
A veces, queriendo recuperar
lo que fue, o soñar con lo que será
nos perdemos el pequeño
y feliz detalle de lo que realmente es.
Lo que somos. Lo que hay.
Poderes que juegan al despiste
para crear conciencias despistadas
que les permitan llegar donde están
y quedarse.
Hoy, aquí, ahora,
sigo nadando contracorriente.
Cual salmona.
Hoy, aquí y ahora,
los pajaricos, el sol y yo.
Cuánto tiempo sin verme...

ENTRE PULGA Y JIRAFA

Me retengo, me detengo.
Me quedo en mi credo.
Me asusto, me disgusto,
me estiro, me doy el piro. Respiro.
Mientras tanto, miro al espanto
ya de frente.
No me asusta, sólo me disgusta.
Me planteo un gusto darle
y así hacer que huya,
como huía yo de él.
O provocarle una brisa,
que una sonrisa sea.
Me imagino, me lamento.
Me veo y no me creo.
Me planteo, llovizno y crezco.
Luego me encojo.
Como una híbrida
entre pulga y jirafa soy.

VACA FLACA

Andaba la vaca flaca,
deambulando y rumiando.
Pensando en su vida más bien perra,
observando que en su destino
no esta previsto comer cada día,
ni dar leche buena ni mala.
Vaya paseando o errando.
Da igual. Lo mismo es.
Y le sigue fielmente
el soniquete de su cencerro.
A veces de seguido, otras,
quieto, relajado, solo suspendido.
Dicen que la vaca está loca.
Dicen que, aunque flaca, se divierte.
No saben que ha descubierto
entre el cencerro, mugir,
y el eco de su vagar indeciso,
esa armonía vacuna y famélica
que vagando errática por secos prados,
prefiere comer cada tres días
y vivir libre en su locura
que estar fuerte, encerrada y "sana"
para terminar siendo un filete.
Ya se va la flaca vaca.
Con su toniquete y su andar extraño.
Con su " espantamoscas" al viento.
Con su arritmia y su mugir.
Ay, loca, quién fuera ella.
Lo único, el cencerro.
Que prendido desde el cuello
más parece collar de esclava
que instrumento musical.
Como las corbatas.

LA FIEBRE INOCENTE

Hay días que me dan ganas
de tomar la leche con pajita,
de comer algodón de azúcar.
De echar un escupitajo por la ventana
a ver cuánto tarda en llegar abajo.
De cantar con desparpajo y bailar,
como presa de fiebre inocente.
De explotar globos con alfiler.
De hacer hogueras de San Juan,
aunque sea en San Mateo.
Hay días que quisiera montar en la noria
y dar las vueltas al revés.
Con las manos pescar cabezones,
saltar en los charcos .
Subir en camión de bomberos,
hacer sonar la sirena
y escribir la carta a los reyes
 aunque sea casi Abril.
Hay días que mis ojos son
 una espiral y colorida piruleta.
Y mi corazón, como un auto de choque
sin ficha.
Se me ocurren mil travesuras.
Guerras de globos de agua,
carreras de caracoles.
Hay días en los que cierro los ojos,
y vuelvo a ser aquella niña
que un lejano día,
pensó en hacer rosquillas de mundos frutti,
regadas con salsa de manzanas verdes.

INCLEMENCIAS



La primera vez que vi el mar, tendría nueve o diez años.
En cuanto puse la vista en él, me eché a llorar.
Todos pensaban que era de la emoción, pero en realidad era porque todos mis hermanos y mis primos ya iban con el bañador puesto, mi madre no encontraba el mío, y pretendían que me bañase en bragas.
Pase que no me compraran bikini con parte de arriba, pero bañarme en paños menores, no estaba dentro de mis vergonzosos planes.
El apartamento era muy pequeño, cualquier mueble susceptible de convertirse en cama, se convertía.
Parecía el camarote de los hermanos Marx. Nueve mortales metidos en cincuenta metros cuadrados de camas.
Mi padre era un tipo guasón, que tenía una especial querencia con el arte de tirarse pedos en cualquier sitio y hora, daba igual quien estuviera delante. No tenía reparos en anunciarlos a bombo y platillo, para luego regodearse con las diferentes tonalidades, tempos, y texturas .
A veces hasta conservaba tarareando el tono en el que se lo había tirado hasta llegar al piano, y averiguar en qué nota concreta había ocurrido el " eviento".
Así que viendo las dimensiones del sitio donde íbamos a dormir todos, le aleccionados seriamente diciendo, rogándole casi, que se abstuviera de dejar escapar ninguna ventosidad, bajo amenaza de dormir solo en la terraza.
Y convino en que sí. Creo que incluso se atrevió a jurarlo.
... Después de las emociones del viaje, caímos todos rendidos y por fin se hizo el silencio.
Al cabo de unos cinco minutos, un horrible hedor invadió la pequeña estancia, y salimos todos a una de literas y jergones con la intención abyecta de matarlo directamente. Sin juicio sumarísimo ni nada.
Él abogaba por su inocencia encarecidamente, pero su súplica no hizo mella en nuestras más que rebeladas pituitarias. No era la primera vez, ni la segunda, ni la tercera...
Al final, y de mutuo acuerdo general, decidimos cumplir la anterior amenaza, y dejarlo a dormir fuera.
A la mañana siguiente, cuando alguien abrió la puerta, se encontró el diario en el suelo, con una poesía encima, tapando el titular, que rezaba lo siguiente:
ODA AL PEDO
Refulgían las estrellas
de la playa al horizonte,
y en el balcón, varias bellas
tocaban el guitarronte.
Noche feliz, suave seda,
viendo el mar en chicha calma
que relaja cuerpo y alma
antes del toque de queda.
El aroma de marina
llena las fosas nasales
oliendo a brisa y a mares,
y por dentro, a naftalina.
Y sin prisa, sigiloso,
como con miedo, indeciso,
me salió un pedo hermoso,
largo, precioso, preciso.
Como no entienden de arte,
protestan hijos y esposa.
Dicen que no toman parte
si es perfume u otra cosa.
Y hasta un vecino osado
y algún que otro yerno vil
lanzan su protesta, airados,
por un pedico entre mil.
- ¡ A dormir a la intemperie!,
fuera de casa, ¡ pedorro!
cúbrete bien con el gorro,
y...- y fuera acabé la serie.
Y fuera pasé la noche
con inclemencia infernal,
pensamientos(fuga),coche, y mi perdón general.
El titular en primera plana, hablaba de que esa misma noche, las tuberías de desagüe del hotel del camping habían reventado, haciendo que una nube de aroma nauseabundo se extendiera por todo el lugar.
Ese era mi padre: Pepe " el bienhecho" , como a él le gustaba autodenominarse.
Vaya para él este homenaje en el día de su cumpleaños.
Te quiero, papi.
Más allá, o donde estés.
Vaya para él este homenaje en el día de su cumpleaños.
Te quiero, papi. 
Más allá, o donde estés.
Vaya para él este homenaje en el día de su cumpleaños.
Te quiero, papi.
Más allá, o donde estés.

BUENOS DÍAS A TODES


EN BLANCO

Hoy mi mente está en blanco
como el papel,
como el resplandor de una nevada
en día soleado y azul de invierno.
Y siento a la primavera,
 acercándose tímida y lenta,
pero segura.
Imagino fuegos nocturnos bajo las estrellas
en noches de esas en las que respirar
es como sorber del cáliz sagrado.
Y puedo sentir la tibieza suave
de una brisa que viene de lejos
para rodear el mapa de mi piel
y largarse rápidamente.
Es lo que tienen las brisas.
No siempre se puede contar con ellas.
Observo el cielo oscuro, casi negro
que contrasta con el blanco del papel
con la cresta de la ola,
con el rojo de mi sangre.
Aromas de azahar, plazuelas, fuentes.
Retazos de una vida
que me trae primavera
disfrazados de mosaico colorido,
de macetas con flores, de pozales llenos de cal.
Hoy no quiero escribir.
Prefiero quedarme en blanco.
Como las sábanas volando al sol,
Como la vajilla que duerme en el armario.
Como si yo, en realidad, no fuera yo.