SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

miércoles, 23 de octubre de 2013

"EN TÍ , VÍ ... "

A veces me gustaría saber qué pasa por la mente de algunas personas. Porque está claro que vivimos en el mismo planeta, pero las diferencias económicas entre unos y otros son cada vez más latentes.
Y me viene esto a la cabeza porque el otro día viendo un canal americano ( en tí , ví ... creo), salía un chico noruego hipermegapijo que iba a cumplir los años, y habían hecho un realiti de su semana anterior a la fiesta que él solito pensaba organizar. Es decir, grababan cómo el rubito natural operado hasta las pestañas organizaba la "superfiesta de su supercumple". No siempre se cumplen veintiun años.
Lo primero que hizo fue ir a inyectarse algo en los labios que tenía pinta de doler mucho, y que se los transformó en cuestión de minutos en dos salchichas "franfur" tamaño familiar. Entre pinchazo y lagrimita no dejaba de llamar por teléfono al mejor y más caro relaciones públicas de toda Noruega. Qué trauma, oye, no coge... Bueno, no ponerse nerviosos, un par de copitas de champán francés de par de once de la mañana, por lo visto relajan los nervios del más pintao... A 200 euros la botella tiene que ser la releche...
El problema era que el tal relaciones públicas además de organizarle la fiesta, tenía la lista de amigos más fashion del lugar y por lo visto dentro de  los doce mil euros que le iban a pagar por organizarla iba incluida su lista de amigos... Más vale que al final consiguió contratarlo.
Así que hecho lo más difícil, sólo quedaba prepararse a sí mismo para tan colosal evento. Se le ocurrió que quería deleitar a sus queridos invitados con un baile en barra de estriptis, todo él pintado en plata. De la cabeza hasta lo pies. Peluquería, unos 300. Manicura y pedicura ni me quiero imaginar... Masajito antiestrés, que organizar fiestas cansa mogollón.
Total que para el tercer día de organización, clases aceleradas de barra fija con  mejor profesora incluida, el chavalín ya se había gastado lo que no cobro yo en un año. Eso sí, el chico parecía profundo, porque valoraba la amistad de los amigos del organizador por encima de todo. Por lo menos iban a ser seiscientos mirándole sólo a él. Qué emoción más pasmosa.
Pero... ¡ horror de los horrores !... llama el organizador y le dice que no puede ocuparse de la fiesta. Ni él, ni ningún amigo de su lista. Y el chavalico se traumatiza, claro, pero no se deja llevar por la desesperanza y llama a sus tres amigos para que le ayuden a encontrar rápidamente una solución. 
La encuentran, claro, tres cabezas pensando a la vez dan de sí lo que no está escrito. Deciden organizar una fiesta al día siguiente en la discoteca más "in" de Oslo, para que vaya todo el mundo posible, y allí hacer un "castin" de invitados para la superfiesta de pasado mañana. Y ni cortos  ni perezosos, cada uno invita a sus tres mil amigos de facebook y demás redes sociales que se precien...
Están nerviosos, se masca la tensión y llega el día de la fiesta pre-fiesta. El objetivo es captar el mayor número posible de gente "guapa", que quiera prestarse a decorar con su presencia la "party" venidera. Pero bueno, como sólo han aparecido unos doscientos ( hay barra libre durante toda la noche ), habrá que conformarse con invitar a todo el mundo y que se traigan a sus amigos si puede ser.
Y por fín llega el ansiado día ... La decoradora de última hora le ha cobrado menos que el otro, y ha dejado el local bastante bien apañadico. Y "la diva" hace su entrada dentro de una burbuja hinchable gigante, cosa que a los doscientos "pringaos" que están allí personados parece llenarles de frenesí. Bueno, eso o el alcohol que corre a mares ininterrumpidamente. 
Sale de la burbuja todo plateado él y se marca un numerito en la barra que logra enfervorecer a las masas presentes. Aunque yo creo que la única condición que les pusieron al invitarles fue precisamente esa. Que se enfervorecieran cada vez que el pijo moviera aunque fuese sólo una pestaña, que por cierto las llevaba bien largas y plateadas .
Así que al final todos contentos. Unos por la noche de pedo gratis, y el otro porque se ha creído de verdad que la gente iba a interesarse por él y no por la barra libre hasta el amanecer.
Me parece que entre pitos y flautas la celebración de los veintiún años le salió al chiquillo por lo mismo que a mí esta casa que voy a estar pagando hasta que me muera de vieja o de asco. Creo que lo más interesante que le oí decir durante todo el episodio fue calcetín. De rombos.
Qué pena de criatura, oiga, como dicen las viejillas "Dios da pan al que no tiene dientes". Es por eso que me cambié a Tutatis, que no da pan a nadie pero en el fondo es supermajo de la muerte.
Que alguien sea así, vale. Tiene derecho. Que me lo enseñen me molesta, pero sin embargo no pude despegarme de la tele hasta que acabó la fiesta. Y eso sí que me preocupa. Porque viene a demostrarme lo masoquista que puedo llegar a ser. Y porque ver esas cosas saca lo peor de mí. Es una total desvergüenza que encandila a la mayoría tediosa que viven las vidas de otros desde su sofá porque las suyas carecen de sentido o de motivacion... Y además voy yo y escribo sobre ello, lo que les da más publicidad si cabe. Así que no me queda otra que desdecirme de lo dicho y hacer como que no he escrito lo que ya está escrito. Qué iniquitud.