SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

viernes, 11 de abril de 2014

CRÍMEN PERFECTO: CONFESIONES DE UNA ASESINA VI




Pamplona a 10 de Abril de 2014

Llevo tres días viendo a Alba en el hospital. Está como catatónica, su mirada parece inmersa en un mar de nostalgias infinitas.

Gladys volvió a ponerse en contacto conmigo. Llamó sobre las tres de la madrugada del día siguiente a mi visita. Me pidió por favor que le dijera dónde y cómo estaba. Le conté, me dio las gracias y colgó sin parar de llorar. Pobre. No me extraña.
... Yo la cojo de la mano, la peino, la lavo, le doy masajes en los pies. Le digo lo guapa que es. El médico no lo asegura, pero yo sé que me escucha.
De G. no he vuelto a tener noticias. 
Supongo que necesitará tiempo para recomponerse y tomar la decisión de venir.
No puedo ponerme en su lugar por mucha imaginación que tenga.
Después de finalizar las entrevistas con Alba yo estaba convencida de que no era una asesina, sólo una persona inestable emocionalmente, víctima de las peores circunstancias.
Espero que ella sienta como yo y decida  visitarla cuanto antes.
Suena el móvil: es ella. Por fin!
............................................................................................................

Está preparada. Mañana viene a verla.

............................................................................................................

Victor, mi compañero dice que empieza a estar harto de esta historia, que me tiene sorbido el seso. Se queja de que ya no tengo tiempo para él, me pregunta si todavía le quiero. 

Y yo automáticamente le contesto que por supuesto,- ¿Estás tonto?.
Lo cierto es que últimamente no nos vemos mucho. Es abogado criminalista y socio de  un bufete en Madrid. Llevamos juntos 12 años. Y sí, lo quiero con toda el alma, pero también siento que necesito desarrollarme profesionalmente y no quedarme estancada para siempre en la columna semanal de un periódico con más o menos audiencia.
El cree que ya lo tengo todo. Amor, un sueldo fijo, una bonita casa ... No entiende porqué quiero aspirar a más. No hace más que repetirme que no sé valorar lo que tengo.
Y quizás tenga razón. Pero yo siento en lo más hondo que no puedo abstenerme de vivir esta historia. Ni como persona ni como periodista. No la fui buscando, me la encontré, y yo soy de las que piensan que nada pasa por casualidad.
No sé dónde me va a llevar todo esto. De momento estoy contenta por Alba. 
Voy a llamar a Gladys par ver si quiere que la acompañe mañana o prefiere ir sola. Ojalá me diga que puedo ir . Estoy loca por ver la reacción de Alba cuando la vea.
............................................................................................................

Ya está, me ha preguntado si me importaría acompañarla. Le he pedido permiso para llevarme una cámara y grabar el instante. Pero me ha dicho que no, aunque me lo da para grabar el audio.

 Comprendo. Ni siquiera se lo tenía que haber mencionado. 
Otro día más . Qué intensidad.
............................................................................................................



Pamplona a 12 de abril de 2014

Ayer fue el día. Quedamos en la cafetería del hospital para tomar algo juntas antes de entrar. Gladys estaba nerviosa, pero serena. Segura de que sea lo que sea va a permanecer con ella.

Me contó que la había conocido recién llegada de República Dominicana. Ella trabajaba interna cuidando a una pareja de ancianos dependientes, y Alba también se sacaba un sueldo limpiando y cocinando para ellos.
Dijo que le gustó desde el primer momento, pero como nunca había tenido relaciones con ninguna mujer ("eso en mi religión es pecado"), se fue a confesar y esperó que Dios la  ayudara a reconvertirse en una persona "normal".
Pero Alba le hacía bromas y la ayudaba con los abuelos. Le decía " ponte gorro, preciosa, que los bombones al sol se derriten... "
Cuenta cómo ella se ponía" colorada" (me hizo gracia porque es mulata), y que también lo pasaba mal porque no podía evitar sentir lo que sentía.
Un buen día Alba le contó un chiste y ella empezó a reírse a carcajadas. Fue cuando la cogió por la cintura, le dio un beso bien largo, y dijo : "te amo, y sé que tú me amas también. Deja de sufrir. Dios te ha hecho tal y como eres, y eres bonita por dentro y por fuera :¿Quieres casarte conmigo?" ...
Dice que se quedó chocada unos segundos, y después le contestó que sí. - Apenas nos conocíamos, pero estábamos seguras y lo hicimos. Nos casamos justo un mes después de conocernos y no volvimos a separarnos hasta que "se fue a trabajar al extranjero".-
............................................................................................................                                                                                 
Entré primero en la habitación, Gladys esperó fuera  que yo le indicara que podía pasar. Cuando la vi estaba con la enfermera, que delante de mi le dio su medicación. Creo que conté ocho pastillas. Pensé durante un segundo qué sería lo que le daban, pero la emoción me podía. 
Cuando salió la enfermera me acerqué a ella, y la abracé. Le dije que tenía que ponerse guapa porque había una sorpresa especial esperándola  detrás de la puerta. No reaccionó, y yo me puse a peinarla.
La lavé, le dí crema, y pinté sus labios y sus ojos.- Estás superguapa-, le dije ... y me pareció que por un momento fijaba la vista en mí. Era la primera vez desde que despertó.
- ¿Estás preparada?- Me acerqué hasta la puerta y la abrí. Entró Gladys.
Alba seguía con la mirada perdida , hasta que ella se le acercó, la cogió de la mano y dijo:
-Hola, mi amor...- Las lágrimas brotaban de sus ojos resbalando por sus mejillas mientras sonreía.
Entonces pasó : Alba la miró, y fijó la vista largamente en ella. Gladys la acariciaba con una ternura que me puso la piel de gallina y repetía suavemente: - hola, mi amor, mi bella, ya estoy aquí. Estoy contigo....
Por un lado sentía que estaba allí de sobra, pero por otro no podía dejar de mirarlas. 
De pronto Gladys hizo señas como para que me acercara y señaló sus ojos. Estaba llorando.
No puedo describir la sensación que nos embargó en ese momento.
Gladys se reclinó en la cama con ella y la abrazó.  Alba le apretó la mano, a la vez que su mirada volvió a perderse.
Las dejé allí. Salí sin hacer ruido.
............................................................................................................