SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

lunes, 28 de septiembre de 2015

LA CONDESA DE LA BOCA DE FRESA


 

Apoyada en el alfeizar de la ventana , todos los días a la misma hora, cerraba los ojos e imaginaba la cara que pondría su esposo el Gran Conde de Vinuesa cuando volviera de las cruzadas y descubriera que el cinturón de castidad con el que encarceló sus calores naturales había desaparecido como por arte de magia. - quizás quiera matarme,- se dijo- pero merecerá la pena después de lo que he disfrutado durante estos maravillosos últimos veinte años.-