SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

miércoles, 3 de mayo de 2017

DUERMEVELA

A veces sueño con flores,
y otras veo lágrimas
como centellas
atravesando caminos
de fría intransigencia
y odio.
A veces, el simple aleteo
de tus pestañas,
me sirve como brisa
que aleja el mal.
Y el fondo oscuro
de tus ojos
hace de colchón
en la caída libre
de mi memoria.
¿Hasta cuándo
estos besos presos?
¿Hasta cuándo
este dobladillo
de emociones sin pespunte,
sin hilván?
En el patrón de mi universo
hay piratas sin bajel,
 y versos sin cuartel y sin cuartilla.
Hay bocas que son ojales,
y botones que son lenguas.
Hay viejos reflejos
de icebergs
que aún no empiezan
a deshelar.
Y truchas asalmonadas
que en vez de nadar
vuelan.
A veces sueño tu piel
en partitura,
y la mía en pentagrama.
Cosquillas. Compases.
Silencios.
A veces, muchas veces,
me quedo dormida,
envuelta en tu aroma
de azahar,
mientras mis manos
te buscan
entre los huecos
sombreados
de esta primavera
que aparca en doble fila.
Corazón, sol. Brumas.
Nostalgias.