SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

miércoles, 3 de mayo de 2017

LOCURA GASTRONÓMICA

Hoy tengo espíritu de empanadilla. 
Rellena de vete a saber, 
y herméticamente cerrada. Crujiente por fuera y pastosa por dentro. Y no tengo ni idea de lo que le puede pasar a una empanadilla por la cabeza, debido a su sólido hermetismo.
Así que sintiéndolo mucho, voy a encender el fuego, a poner aceite en la sartén y a última hora, justo antes de que se incendie la casa, ya veré si me lanzo a freírme o
si cojo el extintor.
Que me van las emociones fuertes, pero con la edad cada vez menos.
Es más, igual me hago al vapor, o al horno, que es como más gradual.
Jamás pensé que tener espíritu de empanadilla fuera tan complicado como ser yo.
Si no, p'a rato...
(¿Y si me ultracongelo?)