SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

jueves, 29 de agosto de 2013

EL TREN CHUCHÚ

Hace más o menos once años que el padre de mis hijos  mayores se trasladó a vivir a Cataluña, motivo por el cual desde que los niños tenían 6 y 7 años nos hemos visto obligados a viajar varias veces al año hasta allí para cumplir las visitas reglamentarias decididas de mutuo acuerdo por orden de un juez.
La elección del tren como medio de transporte era casi obligada porque viajar con niños pequeños en un autobús es tarea ardua que además suele salpicar en mayor o menor medida al resto de pasajeros.Vamos, que lo normal es que un niño encerrado y aburrido tienda a molestar...
Lo del avión económicamente impensable.
Cuando empecé a viajar con ellos para dejarlos con su padre hacia el viaje de ida y vuelta a poder ser en el día. Así que además de pagar sus billetes, tenía que pagar también los míos... eso después  de tener que cogerme el día de fiesta en el trabajo porque viajar en fín de semana resultaba más caro todavía.
Ah, no !!! Que los niños viajan gratis. Eso sí. Siempre que NO vayan sentados ocupando el asiento que les coresponde por tener RENFE la deferencia de anunciar a bombo y platillo que los niños viajan gratis.
Total que como era dinero y mucha paliza, al cabo de unos dos años se me ocurrió preguntar si pagando algo más los niños podrían viajar solos en el tren bajo la responsabilidad de alguien de RENFE y previa autorización por escrito mía y de su padre. Me contestó el buen señor, que - esos servicios sólo los ofrecían los trenes que llevaban a las chicas esas de la minifalda- señalando el AVE o el ALVIA, no sé ...
Así que como de todas formas me seguía saliendo caro, continué acompañandolos en el INTERCITI o en el TALGO, hasta que un día tuve un percance y me metí con los dos niños pequeños, silleta y maleta incluidas, en un tren que no era precisamente el más adecuado para llegar a mi destino.
Y entonces, mientras intentaba que alguien me ayudara a deshacer el entuerto a eso de las tres y media de la tarde a cuarenta grados de calorcillo, me apareció un ángel de la guarda  que además de volver a ponerme en la ruta adecuada sin que me costara un duro, se sorprendió de que haciendo tantos viajes como le conté que hacía, no supiera que los niños a partir de los doce años podían trasladarse SOLOS siempre que viajaran identificados, con una autorización materna en este caso,y una declaración jurada de que su padre con nombre, apellidos, dni ,dirección, y teléfono, estaría esperándoles a su llegada a la estación de Tarragona. Todo esto bajo mi responsabilidad, por supuesto.
Me entró una mezcla rara entre ira y vahído ... A esas alturas de la película llevaba tiempo gastándome un pastón. Innecesario para eso, y muy necesario para otros caprichos como comer.
Así que a partir de ese momento los críos empezaron a viajar sólos con nuestra autorización, no sin antes encontrarnos con varios revisores reticentes que pretendían volver a hacerme creer que eso no podía ser. Pero ya no más. Los niños viajan sólos bajo mi responsabilidad y punto. Y así fué.
Yo estaba tranquila porque ellos para esos entonces ya se sabían el viaje de memoria. Y además les hacía ilusión.
Salvado este pequeño escollo y cuando todo parecía ir sobre ruedas y las ruedas sobre carriles y el tren encarrilao, me encuentro un día con la sorpresa al ir a comprar los billetes de que el tren ya no va hasta Tarragona capital, no. Llega hasta un sitio que se denomina CAP TARRAGONA y que está como a veinte Km. de la capital, exactamente situada en mitad de la nada. Eso si . Sólo se puede acceder en el ALVIA. Pequeña contrariedad, jo.
Suerte que  desde hace tres años soy familia numerosa de categoría especial y tengo derecho por ley a una reducción del cincuenta por ciento en transportes.Porque ahora me sale superbarato. El último viaje de los dos me salió por sólo cincuenta euros. La ida. Con el 50% de descuento incluido. Y además con la ventaja de ser uno de los pocos privilegiados que pueden experimentar la sensación de llegar a una estación que no está en ninguna parte. Donde puedes esperar el autobús que viene regularmente , o a Godot, que viene a ser más o menos lo mismo.



Hace cuestión de un par de meses acompañé a mi hermana a la estación para comprar un billete de ida a Madrid. Ella había mirao los precios en internet, y según eso el billete le costaba 35 euros, pero el señor de la ventanilla le dijo que en ese momento sólo tenía billetes de preferente que costaban 60. No obstante le dijo que todavía tenía tiempo de meterse en la red a ver si conseguía alguno más barato "por alguna agencia" me pareció entender... Al final no encontró nada y pagó los sesenta.
Pero a mí se me quedó aquello de la agencia bailando en la oreja, así que coincidiendo que un amigo iba a venir a Pamplona desde Sevilla y el único tren era el AVE, le dije que cuando fuera a la agencia a por el billete de autobús,( porque el tren le habían dicho en información de RENFE que salía por cerca de doscientos euros), preguntara por el precio del billete de tren.
Y ajustando fechas consiguió cuatro billetes de AVE ( Sevilla-Madrid-Pamplona y viceversa ) por el módico precio de 98 euros.
No dábamos crédito ... Tan increíble que para comprobar que no había sido cuestión de suerte, llamé a mi hijo que iba a venir desde Tarragona para Sanfermín, que se pasara por una agencia antes de coger el billete en RENFE. Y le salió la ida y la vuelta  por 25 euros. Lo mismo que yo había pagao días antes en la estación de Pamplona sólo por la ida.
Por lo que he creído entender el motivo por el cual  los billetes salen más baratos en agencias es porque compran grandes "packs" para turistas de manera que les salen bastante más baratos. Por lo que yo he comprobado hasta ahora, exactamente la mitad. 
Así que cada vez estoy mejor convencida de que están locos estos romanos (por Tutatis) ... y de que lo que veo cada vez me simpatiza menos.
Lo malo es que al final  pagamos todos ... menos los que tendrían que pagar por pensar sin utilizar las neuronas, ni siquiera de aderezo.
No me queda claro en este caso si a la postre estos adelantos no son realmente un atraso. Lo dejo para la reflexión. ( Procuro reflexionar al menos un par de veces al año. Más no, porque como siempre es en el fondo, cansa mogollòn).