SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

domingo, 25 de agosto de 2013

"VEHEMENCIA SENIL"

             
Soy consciente de que el tema que voy a abordar a continuación puede herir sensibilidades , así que trataré de tratarlo con la delicadeza y respeto que se merece. Que se merecen, perdón, los abuelos.
Decía creo Erasmo de Rotterdam en su "Elogio de la locura" (no estoy muy segura de que ése sea exactamente el título), decía que la locura que sobrevenía a alcanzar los últimos años de existencia, tiene un porqué muy lógico. Que es como una táctica que se inventa nuestro cerebro para protegernos cuando una cubre el cupo de información para el que está programado su disco duro. Vamos, cuando la cosa no da pará más . 
Entiéndase "la cosa" como cerebro y aledaños.
Que si una fuera consciente a la edad de ochenta años por ejemplo, de absolutamente todo lo que ha hecho o no en la vida respecto a su familia, sus amores , y demás "quereres" en general, no podríamos asumirlo y quedarnos tan panchos. Al menos la inmensa mayoría .
Así que el cerebro da media vuelta de rosca y de repente vuelven a ser niños, pero con lo que saben . Y se cogen rabietas y se acuerdan y no se acuerdan. Pero curiosamente los recuerdos de la infancia se vuelven tan nítidos como si los hubieran vivido ayer ...
Y los que estamos con ellos por obligación o por devoción , entramos al trapo de sus "chiquillerías de ochentañeros", y a menudo perdemos la paciencia. Y a ellos les duele . Antes ni se hubieran parao a pensarlo, no supieron,o no tuvieron tiempo, o las dos cosas ... Pero ahora les duele. Porque vuelven a tener corazón de niño.Y todos sabemos que los niños son espontáneos porque son sensibles. O deberíamos saberlo.



Y tengo este runrún en la cabeza, porque mi barrio es un barrio de gente mayor que se construyó sus propias casas y que se conocen de toda la vida ... y me hace gracia porque como casi todos están entre los setenta y cinco y los noventa se juntan en la cafetería o en los bancos de la plaza y se ponen al día de enfermedades , hijos , nietos, y muertos de últimamente. Normalmente acaban rápido de hablar. Porque los hijos y nietos, les dan más preocupaciones que otra cosa. A su edad. Entonces se ponen a repetir las conversaciones . Un día tras otro, como si fuera un ritual de  seis a ocho.
Y da penica. De pronto de un día para otro ves cómo van perdiendo la cabeza o encontrándose a sí mismos , no lo tengo claro. Y un día te conocen y al otro, no.
Pero hay una señora que rondará los noventa, que hace una semana me tiene totalmente encandilada. Porque se pone a hablar de cualquier cosa y la chica que le cuida a veces pierde la paciencia, que tiene más que el santo job, y le dice que no diga esas cosas que se van a pensar que está loca. Y la viejica se ríe a carcajadas y le dice que no sabe lo bien que está desde que está loca. Dice disparates a sabiendas, y las que se sientan con ella no paran de reírse a carcajadas porque se pone a hablar de sus amores y lo guapa que era ... Hubiera sido una buena actriz. Mejor que ... yo, incluso...
Y miro esta estampa de octogenarias disfrutando de su "locura" y pienso que dentro de todo tienen suerte. Por lo menos no están solas en un asilo sin que nadie les preste algo más que la mínima atención. Por el módico precio de unos 2000 euricos al mes que les cobran, ... no se puede pedir más ...
Se criaron en la guerra y eso les enseñó que donde comen tres comen cuatro, y que si lograron salir adelante es porque todos cuidaban de todos. Y hasta hoy.
Hay "tradiciones" que debieran desaparecer, y otras que nunca debieron caer en el olvido... Sobre todo porque ahora no habría que reaprenderlas.
Sí que me gustaría por la parte que me toca,cuando me toque (que no creo porque eso sólo les pasa a los demás),poder estar a la altura de seguir mirándole a la vida de frente y con alegría venga lo que venga.
Como hace ella.