SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

domingo, 11 de agosto de 2013

MOCHILEROS

                           

Mañana comienzo mi particular camino. No sé de qué santo, porque como "sólo" van a ser cinco jornadas, lo vamos a dejar en "camino de san puntos suspensivos" que es para mí el santo por el cual verdaderamente tanta gente camina en una misma dirección.
Y siento emoción . Primeramente porque la última vez que se me ocurrió hacer algo así tendría 13 ó 14 años. Fue una javierada  (peregrinación al castillo de javier) ... Tengo recuerdos vagos del cansancio infinito, y de dormir heladas de frío en los bancos de una iglesia ... Pero lo que sí recuerdo con nitidez es abrir los ojos al día siguiente de la valentonada y tener agujetas hasta en el iris. Cosa que más tarde agradecí porque tuve el gusto de conocer músculos de mi cuerpo que ignoraba que habitaran en mi presencia. Qué cosa ...
Y después de tanto tiempo, treinta años más adelante,se me presenta esta oportunidad de volver a aprender a caminar ... y como ya voy pa mayor, tutatis me ha puesto hasta un compañero de viaje que ya se sabe algunos vericuetos del camino y se presta a enseñármelos. Tutatis mola.Y el compañero de viaje también. Jaja (risa tímida mirando al suelo). Jaaaajaja (risa tal cual).



Decía una historia que solía contarles a los niños que lo importante del viaje no es el destino final, sino todo lo que acontece durante el trayecto hasta llegar allí.

Y "lo que acontece" empezó ayer cuando me dí cuenta que  la mochila que pensaba llevarme tenía un pequeño inconveniente : le suelen llamar cremallera rota, aunque en ese preciso instante yo la rebauticé con "menuda putada mecagoen ..."
Pero como no me achico tan fácilmente porque mido 1.80 y no tengo facilidad para plegarme, me curé del cabreo y me dije que no sería tan difícil encontrar a alguien que pudiera prestarme una mochila durante cinco días.Y empecé a localizar amigos y conocidos que no estuvieran  fuera pasando el fín de semana o de vacaciones. Y encontré a casi todos. No sé si qué suerte o qué mala suerte. Creo que fue "mala" en todos los sentidos. Porque no sólo fue imposible encontrar a alguien que tuviera mochila sino que encima me miraban raro, ¿mochila?, y se quedaban pensando como en un objeto de tu memoria remota que te cuesta un rato volver a imaginar.
Jolín, yo pensaba que todo el mundo tenía una mochila en casa. Es más, aseguraría que no hace tanto tiempo todo el mundo tenía una mochila en casa ...
Y como es uno de mis deportes favoritos me pongo a pensar. No en el objeto, sino en los no tan antiguos portadores del mismo ... de hecho todavía quedan algunos reductos de antisociales, y ecologistas de estos raros que todavía las utilizan para transportar sus enseres.
Y no es que ya no viajemos, no. Es que nos hemos vuelto cómodos por imperativo de la prisa, el tiempo que vale oro y sobre todo por comodidad. Y como ya he repetido en varias ocasiones un cuerpo en activo tiende a permanecer en activo, y un cuerpo en reposo tiende a permanecer en  reposo. No nos movemos porque estamos cómodos en el sofá. Hay que reconocer que cada día los hacen más confortables.  Y las teles más grandes. Lo que yo me temo es que si seguimos a este paso tengamos el sofá en la calle y sigamos sintíéndonos relativamente cómodos.
Si todo el mundo llevara a un viaje sólo lo que su cuerpo puede transportar,viajaríamos ligeros de equipaje . Como manda la regla primera de cualquier peregrino que se precie. Y no me refiero sólo a la carga de ropa y calzado y mudas y un jersey por si hace frío, y el móvil y el cargador, y el ordenador?. No. Mejor me llevo el cable que conecta mi móvil a cualquier pc que por supuesto en cualquier albergue mínimemente civilizado seguro encontraré.
Y las chancletas y la toalla , el champú. Y la guía.  Michelín y la otra ... Y dinero ...Ah, y el chubasquero y el saco de dormir...Importante  : el jabón chimbo .
Eso, sumao al equipaje emocional que cada uno tenga cuando decide emprender un camino, el que sea, es demasiao equipaje, me parece ...
Así que esta mañana , como no podía ser de otra manera, apareció la mochila que buscaba casi en la puerta de mi casa.
Y mañana cuando emprenda mi camino, intentaré ir aligerando cuerpo y mente. Que las preocupaciones pesan y la mochila también.Y el peso impide avanzar.
Intentaré limitarme a caminar, y a disfrutar del paisaje como una mochilera más ... Y espero conseguirlo. No sé qué, porque no me he puesto metas. Por eso sé que lo conseguiré.