SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

viernes, 14 de febrero de 2014

CRÍMEN PERFECTO: CONFESIONES DE UNA ASESINA III







Cárcel de Pamplona, 17 de Noviembre de 2013


Es mi tercer día con Alba. Después de las revelaciones del otro día todavía me siento sobrecogida. Aún es difícil admitir para mí que la persona que veo en frente es la misma que relatan los hechos. Es el trabajo más intenso que he hecho en toda mi vida.
Entran Alba y la funcionaria. El ritual se repite.
PREGUNTA:
- ¿Cómo te encuentras?
RESPUESTA:
- Estoy tranquila. Aquí tengo muchas horas para pensar.
PREGUNTA:
- ¿Y qué piensas?
RESPUESTA:
- Es complicado, pero tengo la sensación de que hice lo que hice porque no podía hacer otra cosa.
PREGUNTA:
- La chica que mataste... ¿merecía morir?
RESPUESTA:
- Era débil, habría sido carne de cañón de todos modos. Creo que le ahorré a su familia unos cuantos años de sufrimiento. Hubiera terminado por matarse igualmente. Desgraciadamente este mundo no está hecho para los débiles.
PREGUNTA:
- ¿Fuiste a su entierro?
RESPUESTA:
- Fuimos toda la clase. No sentí nada.
PREGUNTA:
- Hablamos el último día de que Mateo te había violado y amenazado con matarte si tu madre se enteraba. ¿Nunca pensaste en hablar con ella a pesar de todo?
RESPUESTA:
- No me hubiera creído... estaba tan enamorada ... totalmente ciega . Era débil...
PREGUNTA:
- ¿Continuó haciéndolo?
RESPUESTA:
- (Llorando) Casi siempre conseguía esquivarlo, pero sí. Ocurrió un par de veces más.
PREGUNTA:
- No puedo llegar a comprender cómo tu madre no se dió cuenta de nada.
RESPUESTA:
- Mi hermano nació antes de tiempo. El parto había sido duro y volvía a estar deprimida, como yo la recordaba de pequeña. Empezó a beber de nuevo. Y él, frustrado empezó a maltratarla psíquicamente primero y físicamente después.
PREGUNTA:
- ¿Cómo lo supiste?
RESPUESTA:
- Lo supe. La historia volvía a repetirse como si fuera parte de un círculo vicioso interminable.
PREGUNTA:
- ¿Pensaste en hacer algo para poner remedio a esa situación?
RESPUESTA.
- Sólo pensaba en mi hermano... y en mi hijo.
PREGUNTA:
- ¿Tu hijo?
RESPUESTA:
- Me quedé embarazada de Mateo. No sabía qué hacer... hasta que decidí contarle todo a mi madre pasara lo que pasara. No podía más (impotente,mirando al suelo y negando con la cabeza).
PREGUNTA:
- ¿Qué pasó?
RESPUESTA:
- Al principio se puso muy blanca, creí que le iba a dar algo. Luego empezó a llorar y me dijo que ese niño no podía ser de Mateo. Le contesté que sí, que por favor me creyera. Le rogué que nos fuéramos de allí y que le dejara, pero ella seguía ausente repitiendo: “no puede ser... no puede ser “... Al final me dijo que eso era imposible porque Mateo nunca se acostaría con su propia hija.
PREGUNTA:
- ¿Con su propia hija?
RESPUESTA:
- Me confesó que había tenido una relación con Mateo poco antes de empezar con con mi padr...(para, y piensa)... con mi padrastro. En ese mismo instante comprendí porqué nunca me quiso y porqué me llamó bastarda antes de morir. Era más de lo que podía soportar. Estaba embarazada de mi padre.
PREGUNTA:
- ¿Qué se te pasó por la cabeza en ese momento?
RESPUESTA:
- Al principio no la creí, pero al ver el estado en el que estaba los días siguientes me convencí de que lo que había dicho era cierto.
Estuve pensando durante días qué hacer, hasta que decidí que tendría al niño.
También decidí matarlos a los dos. Pensé que sería lo mejor para acabar con el sufrimiento de mi madre y con el hijo puta ese que no se merecía otra cosa que la muerte.
Cogería a mi hermano, me iría y comenzaría una nueva vida de verdad. Esta vez nadie me lo iba a impedir.
PREGUNTA:
- ¿Cómo lo hiciste?
RESPUESTA:
- Ellos solían quedarse viendo la tele hasta tarde frente a la chimenea. Mi hermano y yo teníamos las habitaciones en el cuarto de arriba, así que la cosa resultó relativamente fácil... (piensa y respira hondo).
Esperé a que se durmieran en el sofá, bajé y saqué una brasa de la chimenea. La portezuela estaba abierta. Soplé sobre el ascua hasta que prendió la alfombra que empezó a fundirse.Un humo denso se empezó a extender rápidamente por toda la estancia. Cerré la puerta del  salón y subí al piso de arriba. No se oía nada, pero salía mucho humo por debajo de la puerta. No hice nada hasta que ésta empezó a ser pasto de las llamas. Entonces llamé a los bomberos.
PREGUNTA:
- ¿Qué pasó cuando llegaron los bomberos?
RESPUESTA:
- Cuando llegaron yo estaba en el jardín con mi hermano en brazos llorando. Uno se quedó con nosotros, los demás entraron en la casa... yo gritaba: “¡mis padres, por favor, mis padres!”
Al rato salieron y me dijeron que no habían podido hacer nada, que los dos estaban muertos. Se habían asfixiado.
Me llevaron  a un refugio de mujeres y allí me quedé con mi hermano.
PREGUNTA:
- ¿Qué pasó después?
RESPUESTA:
- Nos instalamos allí hasta que nació mi hijo. Para entonces ya había cumplido la mayoría de edad y desde el albergue me consiguieron un trabajo y un apartamento para vivir los tres. Me ayudaron con el tema de la custodia de mi hermano, me ayudaron mucho.
PREGUNTA:
- ¿Nunca sentiste remordimientos por lo que habías hecho?
RESPUESTA:
- No. Creía que era lo que tenía que hacer. Mis... (piensa un momento. Intuyo que iba a decir hijos o hermanos)... niños tenían derecho a ser felices.
PREGUNTA:
- ¿Cómo te fueron las cosas a partir de entonces?
RESPUESTA:
- (Hondo suspiro) Ha sido la época más feliz de toda mi vida. Los pequeños se criaban de maravilla, y yo encontré a alguien maravilloso y me casé. Fue como un sueño de princesa. No sabía que se pudiera experimentar ese grado de felicidad.
PREGUNTA:
- ¿Le contaste a tu marido lo que te había pasado?
RESPUESTA:
- He dicho que me casé, no que tenga marido... No me gustan los hombres. Nunca me han gustado. Mi vida empezó el día que enterré a mis padres. Nunca le conté nada. Me inventé otra vida.
PREGUNTA:
- Entonces, si todo era tan maravilloso ¿por qué decidiste inculparte?
RESPUESTA:
- (Mira hacia el suelo y reflexiona unos segundos... llora). Porque cuando conocí lo que era la verdadera felicidad, empecé a darme cuenta de que lo que hice no estuvo bien. Que nadie es quién para arrancarle la vida a un semejante... No me arrepiento todavía porque los odio por todo lo que me hicieron, pero sé que hice mal y tenía que pagar para poder perdonarme.
PREGUNTA:
- ¿Crees que lograrás perdonarte?
RESPUESTA:
- No lo sé, pero por una vez en la vida tengo la seguridad de que todo está donde tiene que estar. Y de que esta vez sí, estoy haciendo lo que tengo que hacer.
PREGUNTA:
- ¿Qué opina tu mujer de que te hayas entregado?
RESPUESTA:
- No lo sabe (llorando). Cree que estoy trabajando fuera.
PREGUNTA:
-¿Piensas decírselo?
RESPUESTA:
- No quiero perderla (es la primera vez que veo ternura en su mirada...) no sabría por dónde empezar... pero supongo que tendré que hacerlo antes o después... ¡joder!, no quiero perderla...(llora desconsolada. Esto ya empieza a ser mucho para mí).
PREGUNTA:
- Me cuesta preguntarte esto...(asiente con la cabeza).¿Te consideras una enferma mental?
RESPUESTA:
- (Piensa durante unos segundos, mira hacia el suelo y después a mí) Sólo me considero una simple desgraciada (ahora parece ausente).
PREGUNTA:
- ¿Has pensado alguna vez en quitarte la vida?
RESPUESTA:
- Cada día... (llora). Pero creo que todos se sentirán mejor si pago mi pena hasta el final. Supongo que se lo debo... Quiero a mi familia. Quiero hacer las cosas bien...
                                       
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Aquí terminamos la entrevista. Ella se despide con un "hasta pronto" y yo me quedo con la sensación de que realmente la vida a veces es muy injusta.
No me avergüenza confesar que le he cogido cariño a esta ase... persona...  Al fin y al cabo todos somos personas.
Mis sentimientos están encontrados, y mi sentido de la justicia también.