SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

viernes, 21 de febrero de 2014

EL AMOR NO ES CIEGO


Hola, buenas, que llevo un tiempo investigando sobre el tema ese de que de que el amor es ciego, y ya he llegado a una conclusión. Con experimento "in situ" incluído.
Si queréis os la cuento... y si no también, ¿qué leches!, ¿total?...
Bueno, la conclusión es: el amor no es ciego sino el sexo. Pero antes de profundizar en el tema hay que hacer diferencias, porque claro, hay varios tipos de amor, ¿no?. Por ejemplo el amor de madre: (con voz de madre ñoña)
- ¿Quién es el mejor del mundooo?-
- ¿Quién tiene los ojos más bonitooos?-
-¿Quién va a ser director gerenteee?-
¿Es que esta señora no ve que el niño es bizco, tiene orejas de soplillo y seguramente está condenado a engrosar las listas del paro?, ¿es ciego el amor de madre?.
¡¡No!! Ahora le llaman visión de futuro en positivo, o estimulación temprana, o algo de eso.
Luego está el amor de los amigos y como los amigos siempre miran por una, demostramos que el amor fraternal tampoco es ciego. Un poco tuerto a veces, pero ciego del todo lo que es, no.
El único momento en que la frase cobra sentido es cuando el amor se empieza a concentrar por aquí* en forma de calor incontrolable. Lo suelen llamar calentón. Porque vamos a ver: ¿qué hace una cuando le apetecen mimos y no tiene quien le de?...¿Mimos?. Pues tiene dos opciones:
a) se queda en casa pensando en la mejor manera de gestionarse un buen "autoservicio", o
b) sale a ligar.
Cuando una sale a caz... digo a ligar piensa en esa persona que te quiera y acepte tus defectos...(romántica), en fin, que parezca que tiende a entenderte.
Claro que esa idílica imagen desaparece de tu cabeza en cuanto entras al pub, garito, bar, discoteca, resort, crucero o donde sea, y el único especimen que tiende a gustarte está rodeado de mariposillas, incluso de algún zángano que otro a los que les doblas la edad y que buscan desesperadamente lo mismo que tú. Y que yo (suspiro). Bueno, haya paaaz,... cigarrito, chupito, y a verles venir...
Allí en la esquina de la puerta había un tío que no dejaba de mirarme. Era bajito y tenia pelos por todas partes menos en la cabeza que estaba super calva. ¡Ah! también llevaba unas gafas de esas con cristales de muchos circulicos que se ve el ojo asíii, chiquitíiiin.
Una lástima porque a mí esos hombres no me... no me.
Durante el 3º y 4º chupito tuve dos intentos de abordaje:
El primero que no estaba nada mal, metió la pata de entrada porque cuando me estaba diciendo con voz varonil - desde que te he visto he sabido que eres la mujer de mi ...- va, y se le cae algo que intentaba meterse al bolsillo: una alianza... encima casi sin rayar. Me cabreé tanto que le dije: - andaaa, andaaaa, andaaa ...
Y anduvo y se fue. Mira que apuntaba maneras, pero... qué lastimica oye, en fin...
El segundo estuvo sólo media hora hablando conmigo. No. El segundo estuvo conmigo media hora hablando sólo. Llevaba tal cogorza que sólo  le entendí lo del final que fue algo así como... 
- ¿pero quieres follar conmigo o no?. Podía haber empezao justo por el final ... el caso que me puse como una fiera desbocada y le dije: - anda, anda, anda, anda andaaaaa !!!!! - Y se cayó redondo. Quizás me excedí en mi reacción, no sé...  la cuestión es que hizo un semitirabuzón con luppin y terminó en caída libre sin freno y sin paracaídas. Qué triste, oye... En fin.
Otro chupito, ¿no? . Me vuelvo hacia la puerta y ahí estaba él, con sus gafas de cristales con redondicos, todo su pelo y aquella calva sudorosa y redonda. Entonces ocurrió algo (suspiro, a partir de ahora todo a cámara súper lenta)).
Sacó una toallita de esas para limpiar gafas, se las quitó y aparecieron uno no, sino dos enormes ojos de color miel que me cautivaron por su fijeza.
Uno miraba hacia aquí y el otro como a este otro lado, eso sí, muy fijamente.
... Y de pronto no sé cómo aquel amor que sentía cuando salí de casa se me concentró en forma de calor por esta zona* y no sé qué me produjo esa mirada tan fijamente distraída. La barriga ya no era barriga, era una graciosa curva de la felicidad y la selva de pelo debió de despertar mi instinto animal, por no hablar de aquella perfecta calva brillante y seductora.
... Lo pasamos bien... creo.
Sí sé que cuando me desperté y lo miré, pensé:
- ¿qué coño habré visto yo en este tío?.
Le miré y no tenía. Coño, digo... . No.
Le miré y no tenía coño. Tampoco.
Coño!!, le miré y no tenía. ... Bueno casi. Bueno, no sé ...(termina la cámara lenta).
La cuestión es que fue en ese mismo instante cuando vine a confirmar mi teoría: el amor sólo es ciego cuando se concentra  por aquí* en forma de calor incontrolable. Así que ya sabéis: No dejéis que se os condense demasiado y repartidlo. Mejoraréis vuestra salud, y lo que es más importante: la de los demás.



* zona caliente: Al gusto del lector. No tienen porqué concentrarsele a todo el mundo los calores en el mismo sitio o zona, en este caso... Aunque al final todos los caminos lleven a Roma...