SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

miércoles, 13 de mayo de 2015

LA" QUE ROBA A UN LADRÓN , CIEN AÑOS DE ... PENDÓN? "

Estaba acostumbrada a trabajar limpiando. Incluso conseguí que no me importara que me consideraran parte del mobiliario y no me dieran ni siquiera los buenos días. 
Pero limpiar aquel Banco ... aquellos suelos de marmol, esas cristaleras multicolores. Las plantas ... y sobre todo el dinero.  
 Al cabo de dos años ya había probado unas cuantas estrategias para no dejar que la rutina me invadiera y arrancara de cuajo mis ganas de levantarme. Probé a ir por diferente camino, escribí notas en las mesas con frases postivas para que las vieran cuando llegaran, silbé ópera y hasta baile el típico vals con la fregona ... hasta que se me acabó el repertorio. 
Ahí empezó la quemazón. "A final de sueldo siempre me sobraba mes", y no dejaba de pensar que podría planear algo y que mi vida diera un cambio radical, que era lo que quería realmente.
Se convirtió en obsesión cuando después de llevar quince años pagando el piso, el mismo Banco donde limpiaba me envió una orden de embargo por llevar cuatro meses sin pagar la hipoteca.
A partir de ese mismo instante me convertí en una máquina de observar y calcular.
Tenía apuntados los días y horas a las que el dinero salía y entraba del banco custodiado por  dos fornidos matones de seguridad con cara de pocos amigos. 
Todo calculado.
Llegó el furgón puntual, y justo cuando abrían la puerta para sacar el dinero, pase por detrás y simulé un tropiezo con el de seguridad que aproveché para deslizar una bomba de humo que aprendí a hacer en internet, dentro de la cabina. Conseguí que no me viera la cara porque no levanté la mirada en ningún momento. Pequeño caos que aproveché para sustraer una saca , ponerla en la bolsa de la compra que llevaba en la mano y meterme en el Banco rápidamente. 
Saludé normalmente y justifiqué mi presencia alegando que me había dejado el móvil en la taquilla la noche anterior.
Ahí dejé la saca y salí rápidamente con el teléfono en la mano para no crear sospechas. Para entonces en la calle había bomberos y policías que detenían a cualquiera que se encontrara en las inmediaciones. Salí con cara de sorpresa sin detenerme. Nadie me dijo nada y seguí directa hasta mi casa con un subidón de adrenalina como nunca antes había sentido. El corazón se me salía del pecho.
La noticia salió en todos los periódicos. No encontraban a los posibles culpables y pedían ayuda a cualquiera que hubiera visto algo, así que dejé pasar un par de meses antes de sacar el dinero de allí y despedirme con la excusa de que mi madre había enfermado y debía cuidarla.
Acto seguido nos vinimos aquí de vacaciones "indefinidas" ...
Nunca pensé que alguien se pudiera sentir tan feliz después de hacer algo así ... supongo que debe ser porque " la que roba a un ladrón ..."