SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

lunes, 11 de abril de 2016

JUGANDO A DESPENSAR

Pensar es algo que me puede divertir, pero despensar es algo que me priva.
Por ejemplo: celebrar el cumpleaños parece algo lógico, normal, e incluso en algunos casos indispensable. Tanto que el no recordatorio de una fecha concreta como esa puede acabar con alguna relación. Incluso aunque parezca sólida.
Sin embargo y si nos ponemos, bueno me pongo a analizarlo un poco más profundamente, me doy cuenta de que celebrar el cumpleaños es antinatural. Ni te digo ya celebrar el santo, que año tras año te recuerda que hubo uno que se llamaba como tú pero que era infinitamente mejor en todos los aspectos que importan. Al menos para ir al cielo. Y por mucho que te empeñes no le vas a llegar en la vida ni a la suela de los zapatos.
Y luego nos ponemos a celebrar qué?
Que esta una tan agusto ahí flotando calentica tan feliz, y de pronto las paredes se estrechan y se estiran y no sabes que hacer y tiendes a huir hacia delante mientras escuchas unos gritos de fondo que te ponen los pelos de punta. Y quieres salir y no puedes así que tienes que empujar y la otra dando alaridos y cuando ya te parece que empiezas a ver la luz, te sacan de sopetón te dan una ostia y te presentan a la loca que gritaba que resulta ser tu madre.
Por otro ladro los padres qué celebran? Que van a dejar de dormir del tirón para casi siempre? Que ella se va a tirar ocho o treinta horas intentando sacar a un desconocido por semejantes partes y cuya cabeza es tan grande como un coco?o más?
Que acaba de hipotecar su vida con alguien más que con el banco y con su pareja? Si la tiene?
Y no te digo ya si eres reincidente múltiple.
No me digáis que no es una perfecta gilipollez.
Además, lo más absurdo de todo es que sólo se celebra un día. De 365, sólo uno. Y sí, que mola mucho que te feliciten tus trescientos cincuenta amigos del Face todos el mismo día, porque te parece que en el fondo te aprecian.
Bueno los diez o doce que le suelen dar al me gusta de vez en cuando.
Pero ahora imaginad que fuera exactamente al contrario: que se celebraran los trescientos sesentaicuatro no cumpleaños...
...Entonces nos daríamos perfecta cuenta de quién son realmente nuestros faceamigos. Sería duro. Pero la verdad libera.
Aunque te den ganas de suicidarte...
Al final no se si esto de despensar va a resultar especialmente edificante. Pero bueno... Ya está hecho.
A la vejez viruelas.