SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

lunes, 11 de abril de 2016

MENDELSSOHN

Hace no mucho, cuando era Mozart, Salieri un día a la calle y de pronto empecé a sentirme un poco Mahler.
Aposenteme en un banco y de un descuido, un Vivaldi que apareció por allí me robó el bolso.
Empecé a chillar: ¡Haydn, Haydn! , y pronto apareció un chico que parecía muy Liszt y ayudome.
Pensé que después me invitaría a cenar o algo, pero dijo que tenía prisa y se fue. Lleveme un Tchaikovski que todavía, pasados lo años, recuerdo.
Albeniz hacia mi casa recordé mi fallida y apasionada historia de amor con Berlioz ...hasta que apareció mi madre y dijo: - Shubert ya que hace frío.-
Y allí terminé aquel paseo azaroso que coincidió justamente con la Bisset triz de mi vida...
Desde entonces sólo repito entre dientes Beetho ven, Beetho ven...
Un sinsentido.
Mis amigas me preguntan a dónde Bach, y yo les contesto que me paso la noche en Vela (Bartok), totalmente sumida en un Microcosmos.