SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

miércoles, 25 de noviembre de 2015

CARTA DESDE EL EXILIO OBLIGADO

En la habitación 18 de una pensión de mala muerte, una mujer semidesnuda con un cigarrillo en una mano y bolígrafo mordisqueado en la otra, se dispone a escribir apoyada en la mínima mesilla situada al lado del cabecero inexistente. 
Tras unos segundos con la mirada perdida en el techo, de un color tan indefinible como desvaído, se dispone a escribir. Retira el dinero que está sobre la cuartilla y lo guarda en el sobre, no sin antes contarlo para acabar con su cara sumida en una mueca agridulce:
Querida Madre. Aquí te mando el dinero como cada mes. Esta vez hay un poco más. El dueño del restaurante donde trabajo nos ha dado aguinaldo. Que es una especie de paga extra por ser navidad. Es muy bueno. Tuve mucha suerte al poder venir con este contrato de camarera.
Se acuerda de aquel pañuelo que le gustó en el ultramarinos? Es para que se lo compre. Va a estar muy guapa con él.
Ya hace más de un mes que no recibo letras de allá. Espero que todo siga bien. Tengo la foto de mi niño en la cartera y la miro a cada rato. Está tan cambiado que igual cuando vaya no lo voy a reconocer.
Quiero darle las gracias por todo lo que hace por nosotros. Yo estoy ahorrando cada mes para que esta situación termine lo antes posible y poder volver con ustedes y no separarnos más, pero como usted dice, hay que tener paciencia.
Bueno madre, tengo que despedirme ya. Que Dios me la bendiga. Besos y abrazos.
Lola.