SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

miércoles, 4 de noviembre de 2015

TORBELLINO

Estaba la peonza súper preocupada, porque sentía una especie de torbellino en su cabeza, que según decía, le provocaba un ingente batiburrillo de ideas inconexas que acababan por no aflorar en ningún sentido. Además era de madera, lo que hacía que su entraña cavernosa se anchara o estrechara según la estación. Y claro, su corazón tenia que adaptarse a los cambios y le daban calores en invierno y fríos en verano. - incluso he llegado a preguntarme... - le dijo a otra que rodaba a su lado - ... Si las peonzas tendremos la leñopausia, fíjate...-
Su compañera de baile era de plástico brillante, hiperduro, con punta de lanza de acero y cavidad secreta para esconder la cuerda de nailon fosforescente, coronada por una argolla de metal para introducir por ella el dedo y lanzar más precisamente.
Se la quedó observando de arriba a abajo, y después de treinta segundos de mirada fija y penetrante, le dijo sin ir mas lejos:
- Mira tía, no sé cuál es tu problema. Pero yo también me he rayado ligeramente el contorno y aquí estoy. Como una jabata. Lo mejor que puedes hacer es no darte más vueltas.-
Cogió, y sin esperar respuesta se fue rodando hasta que se perdió de vista en el horizonte.
La de madera se quedó como en shock, y de repente le dio por irse andando en vez de dando vueltas, y meterse de un salto en el primer cajón que encontró abierto que fue el del frigorífico del verdulero.
Y no voy a seguir más porque el resto de la historia es triste ( con denuncias y todo de por medio). Muy muy triste...