SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

miércoles, 25 de noviembre de 2015

CARTA DESDE EL FRENTE

Mi querida y añorada Blanca: aprovecho estos pocos momentos de calma que nos brinda el frente, para imaginarnos paseando de la mano por el Parque del Retiro. Te parecerá una tontería, algo que hemos hecho tantas veces, ahora se me antoja que fuera la imagen misma del propio paraíso.
Y es que mi amor, aquí la vida no vale nada. Me doy cuenta de que esos ideales por los que vinimos luchando y matando hasta aquí no son míos, sino de la gente que se ocupa de redactarlos a miles de kilómetros de distancia. Esos para los cuales somos poco más que un número indeterminado en una lista sin fin.
Y en medio de todo este caos del que espero salir vivo, la única imagen que me produce algo de calma es la de tu foto que tengo escondida entre el colchón y los muelles de la litera de arriba, que es donde duermo.
Cuando estoy de guardia, tus ojos vivos y limpios y tu sonrisa entre candorosa y pícara, me mantienen despierto y alerta. Y si tengo la suerte de dormir un rato, es para ti mi último recuerdo y pensamiento.
No veo el día en que te sienta venir vestida de blanco hacia mí en el altar. Te quiero tanto, cariño... Oigo la sirena. Hay que ponerse a cubierto. Pero antes, recibe todo el amor de este que te quiere.

Victor