SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

miércoles, 7 de diciembre de 2016

DEL AMOR Y LAS MUERTES

DEL AMOR Y LAS MUERTES
Esta carta va dirigida a todos esos hombres que no han aprendido a ver a las mujeres más allá de un desahogo momentáneo, una esclava de sus deseos, o simplemente un florero.
También a todas esas mujeres que no han aprendido hacer otra cosa que ser el espejo donde se miran esos hombres.
Queridas personas:
Es cierto que hay algo en la vida, sin lo que no se puede vivir, a parte de la comida y del agua: el amor.
Pensamos en esa palabra, y automáticamente se nos viene otra a la cabeza: pareja.
Y que hacen las parejas que se aman?
Hacen el amor, como es natural.
Y ahí es donde unidas estas tres palabras, atraen a otras más, que casi siempre nos vienen a sugerir algunas partes concretas del cuerpo o a todas, según gustos...
De manera que una palabra tan amplia como Amor, se ve reducida a una sola persona.
Y una frase como hacer el amor, se límita prácticamente a un acto de una duración concreta que proporciona unas sensaciones concretas casi siempre relacionadas con el placer físico.
Y es de estas limitaciones impuestas o auto impuestas a través de años de prohibición, machismo, y oscurantismo, de donde nacen muchos o todos los conflictos que hacen que cada día, millones de mujeres en el mundo sufran violencia por parte de los hombres, así como también todos todos los hombres que reciben malos tratos por parte de las mujeres. O de los hombres. O las mujere que también reciben malos tratos por parte de sus parejas femeninas. Ellos y ellas también existen. Aunque no se vean.
Porque esto ya no es una cuestión de hombres, ni de mujeres. Es una cuestión de educación y de herencia cultural, que tenemos la obligación ( todos y todas) de atajar cuanto antes.
Y por eso me gustaría deciros, que penséis en ampliar vuestra visión del amor.
Que cocinar, puede ser una forma de hacer el amor. O conversar, o escuchar o pasear...
Que más allá del amor de pareja, hay otros muchos amores que llenan el corazón igual de satisfactoriamente.
Como echar un cable a un amigo o un desconocido, como respirar aire puro en la cima de un monte, como cuidar de los que tenemos alrededor. Esos que nos damos cuenta de la falta que nos hacen, sólo cuando ya no están.
Me gustaría que todo el mundo supiera que un amor que pide algo a cambio, sólo es amor propio.
Que el amor, sea del tipo que sea, sólo es verdadero si es incondicional.
Que no se mata por amor, sino por odio.
Me gustaría que dejásemos de hablar de hombres y mujeres, y empezáramos a hablar de personas.
Porque el amor se aloja en el corazón, y corazón todos tenemos...
Primero enseñar el respeto y la educación con amor.
Y luego practicar el amor con amor, educación y respeto
¿Cuántas generaciones harán falta para que nos tratemos como compañeros del mismo viaje,  y no como rivales?
Ojalá llegue pronto el día en el que el sexo no sea lo que defina a las personas, sino el corazón.
Se lo pediré otra vez a los reyes, a ver si este año...

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