SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

miércoles, 7 de diciembre de 2016

EN EL TABLAO

Ecos y requiebros, hoy cantan por soleares.
El perfume de un naranjo en flor.
Una guitarra rasgada que armoniza ese "quejío" profundo que sale del alma.
Un duende que se esconde dentro de unos zapatos que taconean rítmicamente, golpeando la madera añeja, al compás de ese grito que se regodea largamente en sólo un ¡ay!.
El dolor elevado a la categoría de poesía pura, que sale justo del centro mismo de las entrañas.
La mirada oscura y penetrante, y unos brazos que hablan, abriéndose como alas de águila, o recogiéndose...
Como en un leve amago de querer retener al corazón.