SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

jueves, 26 de septiembre de 2013

ENTRE RAÍLES

Recuerdo que íbamos en el tren de camino a la Feria del Cómic de Barcelona. Debían ser como las tres de la mañana. Habíamos comido, bebido y fumado en abundancia.
Yo estaba en la litera de abajo cuando "j" tuvo la brillante idea de enchufar la vieja guitarra eléctrica Fender que utilizábamos en el show, en esos enchufes que tiene el tren para hacer funcionar las máquinas de afeitar.
Y como era de esperar, antes de que acabara de decirle "estás loco o qué", ya se habían fundido todas las luces del tren. 
Escondimos rápidamente la guitarra debajo de la litera más baja viendo que el revisor iba de compartimento en compartimento preguntando si alguien había enchufado algo.
Nos hicimos los dormidos, y cuando se fue nos dio un ataque de risa nerviosa. "j" tomó un par de cervezas más y se durmió.
Yo estaba inquieta, y salí del compartimento para estirar las piernas y airearme un poco.
Y sentada en la escalerilla del vagón, y viendo pasar las luces corriendo delante de mi vista, me dio por pararme a reflexionar sobre mi vida y mi relación con "j" .
Después de tres años él seguía enfermo y yo me sentía enfermar cada día. Todavía estaba enamorada... pero en ese preciso instante me estaba dando cuenta de que estaba enamorada de lo que a mí me hubiera gustado que fuese nuestra relación.
Las lágrimas resbalaban por mis mejillas... Ya había pensado en dejarlo antes, pero me sentía culpable porque siempre estaba bajo mínimos. Y además le quería. 
Anunciaron por megafonía la siguiente estación con parada. Me parece que estábamos llegando a Tarragona. 
Cuando el tren se detuvo, abrí la puerta y salí para fumar un cigarro. Estaba triste. El jefe de estación tocó el silbato y el tren arrancó sin mí. Y me quedé ahí viéndolo alejarse como si en realidad hubiera estado allí para despedir a alguien que se iba ...
Y sí... me estaba despidiendo. De mi antigua "yo". Y es curioso porque tal como desapareció de mi vista sentí como se alejaba con él una carga muy grande que llevaba mucho tiempo sosteniendo en mis cansadas espaldas.


Aunque esté mal decirlo me sentí liberada. Ligera, culpable.
Serían las cinco de la mañana cuando bajé y me senté en la cafetería de la estación. Cogí un periódico, pero no podía concentrarme porque ni siquiera sabía cómo iba a pagar el café que me estaba tomando. Estaba sola y no tenía nada y encima no conocía a nadie. Encendí otro cigarro.
Me senté en el andén cuando anunciaban la siguiente llegada . Mientras bajaban unos cuantos pasajeros me fijé en un señor mayor que llegaba sólo y parecía esperar a alguien que por lo visto no llegaba. Así que vino a sentarse a mi lado. En el mismo banco .
- ¿Estás esperando a alguien? - me preguntó -
- No - contesté - más bien me esperan a mí, pero no voy a llegar-. 
El hombre me miró extrañado y me dijo que si quería ganar algo de dinero, que no tendría que hacer nada más que mirar .
Yo le contesté que no era ninguna puta, y como vi que llevaba alianza le pregunté qué pensaría su mujer de la proposición que me estaba haciendo. Cuál no fue mi sorpresa cuando me dijo que en realidad era a su mujer a la que le gustaba que les miraran mientras hacían el amor.
Creo que estaba avergonzado... y no sé porqué le dije que sí , que vale, que por quinientos euros vería lo que hubiera que ver... 
Y va y me dice que sí, que en cuanto llegue su mujer a buscarlo, nos vamos todos para su casa . Por la tarde me darían el dinero y me volverían a dejar en la estación .
Era castaña, esbelta, de ojos negros con media melena y frente despejada. Era bastante atractiva y mucho más joven que él. 
-Esta es Alicia - me dijo ... - Y esta es nuestra espectadora de hoy ... - le dijo a ella. Nos dimos dos besos y montamos en el coche . 
Pasarían unos quince minutos cuando, ya rozando las seis de la mañana , llegamos a una urbanización de lujo de esas que tienen una garita con seguridad en la puerta. Pensé que Alícia estaba con él por su dinero ... estaba bastante claro de qué iba la cosa ...
Aunque la situación era totalmente atípica me sentía extrañamente tranquila . Eran gente maja y educada . Nos tomamos una copa juntos y de seguido se empezaron a enrollar delante de mis narices. Al principio me sentí muy violenta, pero se me pasó enseguida porque me dí cuenta de que realmente se querían de verdad . No era algo sólo físico ... había ternura , había amor ...había complicidad .
Y me sorprendí excitada y me avergoncé de lo que sentía y me puse a llorar en silencio . Quién me mandaría a mí meterme en camisa de once varas . De pronto me dí cuenta de lo absurdo de todo ... Tendría que estar en Barcelona con "j" y estaba allí mirando a dos desconocidos hacer el amor...
Alícia se acercó a mí , me dijo que no me preocupara y me abrazó. Luego me besó en la boca , y yo respondí ... Él nos miraba ... hasta que se acercó y comenzó a acariciarme el pelo ...
De eso hará unos diez años . Diez años en los que no nos hemos separado . Después de aquella noche se sucedieron otros días y otras noches ...
Jamás  hubiera imaginado que esto me pudiera pasar a mí ...
Pero pasó y no me arrepiento . Porque aunque mi familia me haya dado de lado como si fuera una apestada, hoy puedo decir que los dos me hacen totalmente feliz.
Soy afortunada. Nos queremos. Nos amamos. Y eso no hay quien nos lo quite.
Sólo espero que algún día comprendan que no le hacemos daño a nadie... aunque en el fondo sepa que nunca dejaré de ser una incomprendida .