SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

lunes, 6 de marzo de 2017

ZAPATONES

A veces tengo miedo.
Me pongo la nariz roja,
y me escondo dentro 
de mis enormes zapatos
de payasa.

de mis enormes zapatos
de payasa.
Ahí donde todo es posible.
Desde andar sin pies
por el cielo, hasta ver carreras
de unicornios alados,
recorriendo veloces
cascadas de inocencia transparente.
Desde fabricar una casa -
paraguas colgada
de una nube, hasta hacerme soñar
despierta, cuando parece
que dormida estoy.
Me gustan mis enormes
y viejos zapatos...
...Tantos kilómetros
recorridos, tantas tablas
desgastadas por las risas...
Tanta fantasía
hecha magia,
por unos instantes
perpetuos,
que quedaron grabados
a golpe de carcajada,
en lo más profundo
de todos.
Yo no soy sin ellos
y ellos no son sin mí.
Soy payasa, sí.
Y cuando me pongo
mis grandes
y viejos zapatos,
los miedos desaparecen
como si solo
malas pesadillas fueran.
Payasa soy, ciertamente.
Nada más bonito
que ser sembradora
de fantasías
y recolectora de risas
que son amores.
Nada más embriagador ,
que dibujar una sonrisa
donde antes
sólo había
 indefinible mueca.
Mi payasa está dormida.
Los zapatos
la están llamando.
¿Qué tendrá la payasa?
Tejiendo versos, dicen
que entretenida anda.