SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

viernes, 22 de julio de 2016

DENOMINACIÓN DE ORIGEN

Ayer estaba en la cocina y vi con mis propios ojos cómo una mosca enorme entre verde azulao y negro se posaba tranquilamente en el cristal de la puerta del balcón, e incluso se permitía el lujo de pasearse despreocupada por él sin rumbo fijo ni aparente.
Creo directamente que me estaba desafiando.
Tengo que decir que procuro no matar animales a no ser caso de extrema necesidad.
Por otro lado también tengo que decir que no me importa que los maten otros, e incluso comerlos.
Pero yo sé que ella sabía que no pensaba matarla y mucho menos engullirla.
Estoy extrañamente convencida de que las de esa denominación de origen no me gustan.
Con ese montón de ojos compuestos...
Total que entre uno que dice que es mi hijo y yo, decidimos que no la iba a coger con la mano. Así que cogí un cacho de papel higiénico y la atrapé higiénicamente y la solté en el balcón. Pero antes le dije que si volvía era capaz de matarla.(Por impresionar).
Y se quedó ahí en el suelo. Andando despacio. Yo creo que estaba un poco infartada.
Porque imagínate que eres una enorme mosca de un verde negruzco azulao y gorda como tú sola.
Si la vida fuera justa, con eso tendrías bastante. Pero no. Deambulas de forma errática porque en cuanto te quedas quieta, cualquiera de repente quiere matarte.
Entonces un día no sabes cómo te introduce en una vivienda, y para cuando te das cuenta y quieres salir a respirar porque tienes fobia a los espacios cerrados, donde había un hueco, ahora también. Pero intraspasable.
Buscas y buscas la salida . Sabes que entraste por ahí. O fue por el otro lao?
Entonces, de repente te ves envuelta en un tumulto de papel y tienes miedo porque has visto por los rabillos de tus múltiples ojos un ser descomunal.
No sabes que pensar. Tu vida pasa en imágenes por tu cerebro a una velocidad pasmosa, cierras algunos ojos y ...
De pronto no sabes ni cómo, estás donde estabas antes de entrar pero en el suelo. Con las alas algo pegadas y entumecidas.
Nada que no se pase con unos pocos estiramientos y flexiones.
Y te arrodillas y mirando al cielo, das gracias por seguir viva y te juras que nunca más pasarás por una experiencia parecida...
... Esta mañana he salido al balcón y estaba ahí, extendida, como muerta.
Y le he tomado los seis pulsos a todo correr. Pero nada... Inerte total.
Me ha dao hasta pena pensando en que vaya último día de vida más miserable.
Por eso y en su memoria, a partir de ahora me voy a proponer seriamente no volver a provocar el origen de esa denominación.
Lo juro por imperativo vital.