SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

viernes, 22 de julio de 2016

PIMPILIMPAUXA

Desperté hecha toda una mariposa. Con alas de colores y todo. Por fin mis oraciones habían hecho mella en el oído de algún dios...
Pero como no sabía muy bien qué tenía que hacer en ese nuevo estado, me puse a volar sin orden ni concierto intentando divisar a otras como yo.
Menudo agobio. Que lo de volar parece fácil y etéreo, pero al cabo de tres horas me empezaron a crecer un poco los bíceps y me dolían los brazos lo que no está escrito.

Cuando estaba a punto de desistir, escuché a lo lejos: a las barricadaaaas!, y me acerqué y allí estaban unas cincuenta reunidas y bastante enfadadas.
De pronto una se fijó en mí y me preguntó quién era y qué hacía ahí.
Le contesté que era nueva en la especie y que no sabía muy bien que hacer. Que el sueño de mi vida era ser mariposa y que me había levantado así . Y también que estaba supercontenta.
Después de mi confesión se hizo un murmullo generalizado con frotamiento frenético de antenas incluido.
- no sabes dónde te has metido. Es que te quieres pasar la vida transportando polen y poniendo cientos de huevos sólo porque a un mariposo en celo le de por posarse tres segundos encima de ti, que para cuando te quieres dar cuenta ya se ha ido?
Te parece que te duelen los brazos? Pues ya me contarás cuando lleves quince mil horas de vuelo.
Y todo para que al final de tu vida, ni tus propios cientos de hijos sean capaces de reconocerte...-
... Me dejó pensativa, joder ( sobre todo lo de).
Tan pensativa que desde que el puto crio este me en red ohhh y me traspasó con un alfiler, no he dejado de rezar para que mañana me despierte siendo lo de antes.
Que al fin y al cabo lo de superar la fase capulla no es tan bueno como lo pintan.
Qué vaaa.
Y además ya estoy absolutamente convencida de que ahora cuatro hijos me parecen pocos.
Bueno... Tampoco... Pero suficientes, vaya, total.
..