SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

viernes, 22 de julio de 2016

RITUALES


Esa mañana no me había levantado con el pie derecho. Lo supe en cuanto bajé de la cama y empezaron a dolerme los ovarios.
Estaba acostumbrada a ese dolor, pero no por ello dejaba de ser molesto y desagradable.
Respiré hondo y me dispuse a coger el autobús número 17, que era el que me dejaba a un par de manzanas de mi trabajo.
Como cada mañana llegué a mi taquilla, la número 7, y me puse el uniforme de trabajo: falda azul marino justo por debajo de la rodilla, camisa blanca de corte clásico y pañuelo anudado al cuello también azul marino con unos pequeños motivos en rojo. Medias color tostado y zapatos de medio tacón del mismo color que falda y pañuelo, con una hebilla chiquita y dorada que era como un signo de infinito.
Mientras me metía la bata blanca pensaba en que a mis clientes quizás les gustara algo menos sobrio, pero el uniforme era norma en la empresa y tampoco nadie se había quejado al respecto.
Aposté conmigo misma que hoy la primera sería una mujer anciana .
Y perdí .
Cuando abrí la puerta de mi "despacho" encontré a un chico de unos treinta años. Con moretones en ojo y pómulo izquierdo una raja que le cruzaba de lado a lado la parte derecha de la cara. Vestía vaqueros, camiseta y deportivas. Todo de marca. Parecía dormido.
Así que como hacía cada día, primero le cogí la mano y cerré los ojos para concentrarme en él durante unos minutos. La tenía excesivamente fría, así que lo tapé con una manta de lana.
Después bajé la intensidad de la luz, encendí unas velas, y escogí el disco de Mónica Naranjo. Exactamente la canción " Sobreviviré", y empecé a trabajar en su cara.
Comencé por rellenarle el surco de la cara con un pequeño pincel de pelo natural y una mezcla de látex líquido y agua. Quedó bastante bien.
A continuación apliqué un corrector en los moratones extendiéndoselo con los dedos desde el centro hacia afuera.
Era un chico atractivo. Me preguntaba cómo habría llegado a estar en ese estado.
Cuando terminé con el corrector le apliqué una base de maquillaje después de estar calibrando durante unos minutos cual sería el mejor tono para que pareciera un pelín más oscuro que su propia piel, que era algo blanquecina. Incluso le puse algo de un suave color algo más intenso para arrebolarle un poco las mejillas.
Así tendría un aspecto más saludable.
Se acabó la canción, y puse entonces " resistiré" del Dúo Dinámico en la versión de la película de Almodóvar.
Y pasé a perfilar sus labios de forma casi imperceptible . Los tenía carnosos y bien formados aunque el inferior ligeramente más grueso que el superior.
Lo peiné con la raya a un lado, tal como la llevaba, y también le di un ligero toque de gomina para que no se despeinase durante el traslado en helicóptero .
Pensé que los hay con suerte, a mi siempre me hubiera gustado subirme en uno...
Y llegó la hora del perfume.
Acerqué mi nariz hasta su cuello intentando que no se diera cuenta. Aspiré, pero extrañamente no olía a nada.
De vez en cuando me pasa.
Así que lo observé durante un breve lapso de tiempo y enseguida se me ocurrió la mezcla.
Un poco de esencia de almizcle, clavo, jazmín y limón. Aspiré y ... Perfecto. Ese aroma era exactamente para él.
No es fácil acertar a la primera, pero ese día sonó la flauta.
Por fin mi sesión de maquillaje había terminado y aunque mi jornada laboral acababa de finalizar, como cada día, no salí del edificio hasta asegurarme que los familiares de mi cliente quedaban satisfechos por poder guardar en sus retinas y en sus sentidos la mejor versión de ese su último adiós.
Anteayer se me apareció en sueños y me dijo que le hubiera gustado que le depilase un poco el entrecejo.
Como esto siga así, voy a tener que plantearme hacer un curso de peluquería básica... Por mis muertos! ( lo que sea).