SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

viernes, 22 de julio de 2016

DEPILACIÓN TRASCENDENTAL

Hoy es un día especial, muuuuuy especial. Les han dado vacaciones de verano a los niños.
Y no es que a mí me sobren, nonono, es que la que está sobrada soy yo.
Porque aunque son encantadores, también son traviesos,contestones, exigentes y tocapelotas de cualquier tipo.
Como tienen que ser, vaya.
Está claro que aquí la que no cuadra soy yo.
Que me toca empezar a pensar en qué haré con ellos cuando vaya a currar, el menú nuestro de cada día, la piscina y depilarme. Qué horror! Eso es lo peor.
No es que mis pelos me desagraden, algo de amor propio me queda... La cuestión es que yo soy muy blanca y ellos son bastante más negros que la mitad de mis hijos.
Y es en ese contraste cuando la frase " menos es más" adquiere su significado exacto.
No pasaría nada si nadie se los quitase, pero es que ahora se depilan hasta los chicos. Y no sé, pero cuando me los dejo sueltos tengo la impresión de que no me miran, me observan.
Y después de las piernas y de oír mi voz angelical, la siguiente mirada va directa al paquete. Digo al pubis.
Pero luego siguen hacia arriba y ven la barriga, lo que les hace creer que estoy embarazada. Cosa que dejan de pensar cuando siguen el recorrido y divisan las axilas, la nuez, la barba y el bigote.
Ahí es cuando empiezan a hacer corrillos y a murmurar y me empiezo a sentir ligeramente incómode.
Así que tenía un problema entre mi naturaleza pilosa y la espeluznante desnaturalización de los demás, que no sabía cómo arreglar... Hasta que me acordé de que que dicen que la virtud se alcanza en el término medio.
Así que me he depilao medio bigote, la barba toda, un sobaco, la otra ingle y la mitad de cada pierna. He cosido tres plumas de pava real en la parte de atrás del bañador. Donde el culo.
Con las de pavo me he fabricado un tocado, y me he colocado unas plataformas con las que alcanzo aproximadamente el metro noventa y siete.
Y ahora que hablen si quieren.
Porque me gusta tanto el look, que lo mismo me da que me llamen Alberto que Maripili.
Lo único que para ir adaptándome he escogido un charco en un lugar apartado y ahí al lao he puesto la sombrilla y la toalla.
Que ya se sabe que las impresiones fuertes pueden provocar cortes de digestión, y tampoco es cuestión de matar del susto a nadie.
Yo creo que hacia el veintisiete de agosto por fin iré.
A ver qué pasa. Ya veremos ...