SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

lunes, 5 de junio de 2017

BIRLIBIRLOQUE

De pronto,
oigo el tictac de un reloj
que es digital.
O veo colores
con las orejas,
o pinto el cristal sin aliento.
Como por arte de magia,
 pongo mi mundo
al revés y con los pies
toco la guitarra.
La notas son pinceladas
de un cuadro.
Los versos besos.
A veces dulces, otras amargos.
Igual que el sobre - sorpresa.
Me acuerdo de Jabato,
 pero no como mi héroe,
sino como su gemela,
que hubiera deseado ser
cuando era pequeña.
Puedo hacer el pino
con la brújula en la boca
y que marque el sur
o el nordeste.
Y a veces
como cucuruchos
de aire fresco
y bebo letras ajenas,
sin preguntarme
de antemano
si serán potables o no.
Algo de positivo
siempre tienen ,
 aunque sea el placer
de hacerme sentir bien
después del empacho.
Si quiero, veo ríos
de risas
que a su paso
van salpicando alegrías.
Y me invento un mundo
en menos que canta un gallo
para dar color,
 para ir despertando
sentidos dormidos.
Para refrescar el alma.
Hoy el suelo es
el borde de un abismo
y yo una pájara
con las alas extendidas
esperando la corriente certera
que me deje salir planeando
hasta el infinito.
Ahora soy
de color atardecer
y tormenta de arena.
¿Mañana?
... Mañana ya veré...