SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

jueves, 9 de febrero de 2017

DECISIONES



Como no se me ocurría nada interesante que escribir y tenia que entregar el artículo semanal( a 0,03 céntimos la palabra) sin falta ese mismo día, después de mucho pensarlo, decidí hacer lo que nunca debiera un buen escritor:
Ir a la tienda de textos a la carta y comprar un lote de palabras relacionadas entre si, ya preparado.
De esa forma, sólo tendría que unirlas adecuadamente y mi artículo sería un éxito seguro.
Como lo de juntar palabras en un mismo contexto y con cierto orden armónico se me da bien, pensé que así mi puesto de cronista de última página estaría salvado seguro.
Hasta que entré en el establecimiento:
Mi sorpresa fue total al descubrir hileras interminables de estanterías llenas de botes de cristal de diferentes tamaños, llenas de palabras escritas en papelitos cuidadosamente doblados.
Encima de cada una, un cartel con la extensión y el tema del texto: relato corto, ensayo, poesía, novela histórica... Y así hasta la saciedad.
Casi empezaba a mareame, cuando observé que en cada bote, venia una etiqueta donde se especificaba el título en el coincidían las palabras relacionadas, encerradas en cada uno.
Y otro cartel a pie de pasillo que rezaba: " 12000 titulares inéditos distintos para elegir, todos con garantía de éxito asegurado".
Parecía una puta broma.
Pero no.
Noté cómo me empezaban a entrar sudores fríos, al ver que también en cada recipiente figuraba también en una pegatina el modelo de letra correspondiente a cada lote, así como su tamaño.
Arial, times, trebuchet, cómic, románic... 12, 14, 16... Y así hasta el infinito y más allá.
Empecé a explicarme porqué los escritores de prestigio nunca acudían allí.
Aquel sitio era un verdadero despropósito para alguien sin inspiración.
Como ya estaba, decidí llevarme un bote al azar de la estantería de artículos periodísticos para contraportada de diarios locales.
Ni siquiera miré la etiqueta.
Le di el bote al dependiente, y cuando el lector láser leyó el código de barras, me dijo:
- Ha tenido usted suerte! Este tema está rebajado. Con el descuento se le queda en 10,50. Se lo envuelvo para regalo?.-
Le dije que no, y me fui rápidamente a casa para desenvolverlo y empezar a trabajar con él.
De camino pensé que el hecho de que estuviera rebajado, parecía algo sospechoso, ya que en la tienda no había ningún cartel de rebajas.
No podía esperar, ni siquiera me quité el abrigo.
Rasgué el papel como si me fuera la vida en ello.
Lo primero que vi fue el título escrito en un tipo de letra pequeñísima:
"Reflexión sobre macroeconomía".
No podía creerlo. Y eso era un tema de éxito seguro?
Abrí el bote y empecé a desdoblar papelitos:
Arancel, Activos de caja, acuerdo de pacto de recompensa, balance general, bienes de producción, bienes económicos, capacidad de pago, costo de oportunidad y curva de demanda. No pude seguir más.
Tenia ganas de vomitar y quedaban sólo 25 minutos para la hora de entrega del articulo...
Estuve cinco minutos dándole vueltas, pensando de qué manera conjugar ese galimatías de palabras frías y malsonantes.
Y por fin me puse a escribir.
A la atención del jefe de personal:
Estimado jefe:
Haciendo un balance general de mis bienes de producción y la capacidad de pago que estos me generan, no me merecen la pena ni el costo de oportunidad, ni los aranceles que tengo que pagar para que aumenten sus activos en caja.
Supongo que prescindir de mi puesto, no supone un ahorro público demostrable. Ni un notable aumento de los bienes económicos en las cuentas , dada la curva de demanda.
Así que si antes del lunes no tengo un acuerdo de pacto de recompensa encima de la mesa, me veré obligada a prescindir de colaborar con ustedes.
Atte:
Una escribiente con dignidad.