SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

jueves, 9 de febrero de 2017

¿QUÉ PASARÍA?

Me pregunto qué pasaría si esos millones de buenos deseos que se reparten concentrados en una semana, se sumaran y después se dividieran por los 365 días del año transformados en actos.
Me explico: lo de desearle a alguien buenas cosas está muy bien, pero se queda en el plano etéreo.
Sin embargo, implicarse en que las cosas le salgan bien al alguien que no es una, es un pasico más allá.
Es lo que se suele denominar amistad verdadera.
Y esa, no se paga con nada.
El año que viene, no le pienso desear todo lo bueno a nadie en un sólo día.
Procuraré ir implicándome poco a poco de ciento a viento...
A ver qué pasa.