SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

sábado, 20 de febrero de 2016

EL MÁGICO PODER DE LA RISA

Me gusta cuando veo a la gente sonreír. Es increíble el efecto propagador de felicidad que contienen risas y carcajadas. ¿A quién no nos ha pasado alguna vez que escuchamos sin venir a cuento una risa de esas flojas o una de esas tipo para dentro que acaban en un silbido agudo tipo estertor y no se ha contagiado? Luego te pones a reírte porque no sabes de que te ríes, el de al lao te ve el careto y se parte también. Y como musiquilla de fondo la de los estertores que se tapa la boca y la nariz, roja perdida, que es la que había empezado en este caso concreto. El de al lao, que es muy serio, al principio mira a todos como a locos pero como los contagios se suceden en cadena, le empieza a atisbar una especie de mueca que pudiera ser una sonrisa para acabar con la típica carcajada que acaba en ronquido.. Pero tiene sólo tres dientes, encima desperdigados, casi me meo cuando abrió la boca, joder, pobre hombre... Jajaja. ( y mira que no estaba) Y de pronto todo el mundo en silencio, y alguien que suelta un ayyyyy con un hilillo de voz, otro que empieza pfffffffff y la de la risa tonta que empieza otra vez. De fondo " la estertores". Y
vuelta otra vez jajaaaa, jajaaaaa, y así sucesivamente. Vamos, lo que viene a ser un ataque de risa colectivo.
Y ya no sé ni qué iba a decir.
...Eso, que cuando terminas de reírte y de cambiarte de ropa de cintura para abajo, si es que eres de muelle flojo, se te queda una sensación de tener el alma ancha que es por demás. Y una se siente maja simpática y ridícula y es una sensación que todos deberíamos practicar al menos una vez al día. No es necesario tener motivos, aunque sí aconsejable. Y es fácil: se cogen los labios que están en postura neutral( oscilante en algunos casos) , y con un impulso sincronizado se intenta subir los mofletes hasta arriba desde la frente. Casi automáticamente te das cuenta de que es imposible, pero sólo después de comprobarlo. Piensas joer qué tonta, y enseguida te das cuenta que consiste en elevar los mofletes desde los labios, sólo por simpatía. Una vez que tienes la sonrisa pintada en la cara, te imaginas que te acaban de hacer un lifting y sales a la calle de esa guisa como quien no quiere la cosa. Algunos te miran como mosqueados de que parezcas feliz, a otros, la mayoría, sólo les pareces algo descerebrada. Y los menos te miran, se alegran e incluso te corresponden. Eso al principio, pero ya luego se acostumbran a verte con esa cara de satisfacción, les entra la envidia, piensan que ellos no van a ser menos y acaban haciéndote el espejo. Y si lo hiciéramos todos, igual las vacas se tirarían menos pedos y se reduciría la contaminación o algo. Deberíais probarlo, pero acordaos: desde la frente no.