SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

lunes, 22 de febrero de 2016

SOLEDAD?

Aquella carta sin remitente estaba escrita para ella. Sólo alguien que la conocía podía haberla escrito. Alguien que la conocía muy bien.
Estuvo días investigando para averiguar si algún vecino del barrio había visto a alguna persona extraña mientras la dejaba en el suelo, en frente de la puerta de su casa.
Pero nadie había visto nada.
Desde ese momento ya no volvió a dormir tranquila.
Cada vez que abría la puerta por la mañana, se encontraba un gladiolo amarillo dentro de un jarrón negro delante de sus pies.
Y como desde hacía tres meses ya, nadie había visto a nadie.
Vio el gladiolo, lo cogió dándole una patada al jarrón volvió adentro y lo metió en la basura, no sin antes observar de refilón la cara de asombro de su vecina.
Subió a coger la carta como cada día. Intentaba descubrir algo que no hubiera visto antes. Una segunda intención, un trazo reconocible o una huella vista al trasluz... Sentía que se estaba volviendo loca.
Fue directa a cogerla debajo de su almohada. Pero no estaba.
Estaba segura de haberla dejado allí la noche anterior.
Entonces volvió sobre sus pasos y fue directa al cubo de la basura. Sólo los restos del pescado de anoche. Sudor frío. Después se puso delante de la puerta, sujetó la manilla y la abrió rápidamente buscando con la vista los restos del jarrón. Ni rastro.
Una ambulancia que aparca, y unos paramédicos que se acercan a ella, le dicen algo. Niega con la cabeza , forcejea. Ellos con delicadeza pero de forma firme le administran un sedante y se la llevan. Nadie vuelve a verla.
A la mañana siguiente un gladiolo amarillo dentro de un jarrón negro aparece depositado justo delante de la puerta de su casa. Como siempre desde hace poco más de tres meses.