SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

lunes, 22 de febrero de 2016

LA TEORÍA DE LA REPENTIVIDAD

Llevo un rato rebuscando entre las letras y aquí no aparece nadie. Ni un personajillo bajito y curioso que puede que lleve unas gafas que lo ven todo, ni un saltamontes avispado ni una avispa saltarina.
Sólo nubes. Grandes,pequeñas, grises y mojadas.
Nubes de azúcar o de algodón. De varios tonos pastel. Como el melocotón o la fresa ácida.
Cirros, cúmulos e incluso estratos. Creo que hasta yo estoy en medio de una. Por lo gaseosa que vivo últimamente...
Vientos racheados de componente norte se van entremezclando con mis ideas hasta dibujar una trenza inverosímil hecha de neuronas congeladas y ráfagas intermitentes de ese frio que despierta y hace abrir mucho los ojos y los pulmones.
Un absurdo, vaya.
Y es que hay días de esos que lo mismo te da por hacer torrijas que no.
Y esos también hay que aceptarlos porque si no la vida sería sólo una simple sucesión de varias cosas que se repiten todo el rato, unas más a menudo que otras, pero al fin y al cabo bastante poco repentinas.
Es cuando llego al punto de pensar que en realidad la repentividad mola.
Y ahí me quedo desvahida, con la mirada perdida justo entre el vacío sideral y el dibujo de la portada de " el libro de la selva", y sin pensar en nada más absurdo. (Hasta dentro de un tiempo semi prudencial.)
Si.