SOLILOQIOS DE UNA BEASTRUZ PERDIDA EN TERRANOVA

lunes, 22 de febrero de 2016

TIC - TAC

El tiempo es un engaño. Me he dao cuenta.
Porque cuando alguien te dice por ejemplo que va a venir ahora mismo, nunca es ya. Eso para empezar.
Porque un minuto esperando el semáforo en rojo es más largo que lo que resulta un beso de un minuto y este a su vez dura mucho más que un minuto jugando a la videoconsola.
Porque conoces a alguien unos minutos y te parece que lo conoces de toda la vida.
Porque a veces conoces a alguien de toda la vida y de pronto en un momento te parece un completo desconocido.
Dicen que el tiempo nocturno hay que emplearlo básicamente en dormir, ¿no? Pues os juro que dos horas escribiendo por la noche me cunden mucho más que escribir una hora de dia. Más del doble, incluso.
Está claro que cuando una se lo pasa bien, el tiempo pasa más rápido que con una resaca mañanera.
Así que nos han engañao de forma vil y premeditada e incluso alevosa me atrevería a decir…
Porque a ver: pienso yo que sería mucho mejor que una se dedicara a vivir la vida intensamente desde los cero hasta los cuarentaicinco por ejemplo, y luego ya cuando estás aburrida de dar tumbos, es más facíl que te entren ganas de sentarte a estudiar.
Estudias desde los cuarentaicinco hasta los cincuenta y cinco y después de estar toda la vida sin dar palo al agua, seguro que te entra una especie de cargo de conciencia y te dan unas ganas horribles de ponerte a trabajar para devolverle a la sociedad algo inconcreto.
Así que te pones a currar hasta los setenta y cinco, y ya si te mueres porque estás chocha no pasa nada porque ya has disfrutao de todo antes de jubilarte. Y si no te mueres pues te vas a dar una vuelta o algo. O sigues trabajando o lo que te de la gana porque básicamente a nadie le va a importar lo más mínimo. Libertad ante todo.
A ver si no sería así mucho mejor.
Me jode mucho que nos hayan engañado a´sí con algo tan importante. Y más me joderá todavía si.
cuando leáis esto pensáis que sólo ha sido una verdadera pérdida de tiempo.
Pero qué le vamos a hacer… ya se sabe: “en casa del herrero, detén tu camino porque voy a enloquecer.” Buenas tardes a todes.